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¿Por qué son más caros los petrolíferos en México?
Ante las constantes fluctuaciones en los precios de los petrolíferos que se presentarán en un futuro, cabría preguntar: ¿los mexicanos estaremos preparados para pagar cada día diferentes precios? Y en el caso de que estén a la alza, ¿se recurrirá nuevamente a un subsidio por parte del gobierno?
Por Inteligencia Pública
29 de enero, 2015
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Por: Liliana Estrada (@LilianaEG145)

En los últimos meses la noticia en el tema de energía ha sido la caída del precio del petróleo a nivel internacional, y con ello sus efectos en los precios de las gasolinas y diesel, ya que se pensaría que una baja en la materia prima (petróleo) significaría el descenso de sus derivados. No obstante, a pesar de conformar el petróleo la base de estos combustibles, la relación con los costos de los productos que se obtienen de ella no es absoluta, pues su precio incluye los costos por la refinación, distribución, comercialización y los impuestos correspondientes, cuyo impacto es distinto para cada país. Por ejemplo, en Estados Unidos la tendencia a la baja en el precio del petróleo se refleja de manera visible en la disminución en el precio de las gasolinas; mientras el primero descendió en un 55%, las segundas lo hicieron en un 43% (EIA, 2015).

Ante este panorama, en México se esperaría que los precios de las gasolinas y diesel, al igual que en Estados Unidos, también tenderían a disminuir al hacerlo el del petróleo; sin embargo, no sucede así. Lo anterior se debe a que la definición de los precios de los petrolíferos es diferente en ambos países. Esto es, mientras en Estados Unidos el precio se determina a través de la competencia en el mercado; en México el precio es fijado y regulado por el Estado sin tomar en cuenta la variación en la oferta y la demanda internacional y nacional de los energéticos, ni los verdaderos costos de su producción y comercialización.

En Estados Unidos los elementos a considerar para determinar el precio de las gasolinas y diesel son variables y dependen en su mayoría de los costos del barril de petróleo comprado para la refinación. Esto quiere decir que en tanto los precios del crudo se calculan por el promedio mensual del combustible adquirido, los costos de refinación se obtienen a partir de la diferencia entre el promedio mensual del precio spot (venta futuras de la gasolina en las refinerías) y el promedio mensual del precio del petróleo. Por su parte, los costos de comercialización y distribución se miden a través de la mediana de los precios (el precio medio) al por menor de la gasolina, los cuales se establecen a través de una encuesta semanal que realiza la Energy Information Administracion (EIA) y la suma de los costos del transporte. Finalmente, los impuestos son un promedio nacional de todos los impuestos federales y estatales en ese país (ver imagen 1).

Imagen 1. EEUU

Por su parte, en México los elementos que se incluyen en la determinación del precio son porcentajes y cantidades fijas establecidas por la propia autoridad difíciles de calcular y que han estado en continuo debate, ya que presentan enormes espacios de opacidad, lo cual dificulta poder entender el proceso en su conjunto. Dichas consideraciones son (ver imagen 2):

  • Precio ponderado (promedio) de ingreso a Petróleos Mexicanos (Pemex) como producción nacional: costo de producción e importación del barril de petróleo y su refinación.
  • Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS Federal): tasa variable calculada por la diferencia entre del precio anterior (precio de productor) y los precios de venta antes de llegar a las estaciones de servicio (gasolineras), cotizadas con base en los precios de los petrolíferos en la Costa del Golfo de Estados Unidos.
  • Margen comercial a clientes de Pemex: se obtiene del promedio de los IEPS Federales reportados por cada Terminal de Almacenamiento y Reparto (TAR) y el volumen de ventas en cada una de ellas.
  • Precios de transporte: flete de las TAR a la estaciones de servicio.
  • IEPS Cuota a Combustibles Fósiles: conocido como el impuesto al carbono que se estableció en el 2014 y quedó en 10 y 13 centavos para gasolinas y diesel, respectivamente.
  • IVA: Impuesto al Valor Agregado.
  • Mermas del precio al público ponderado (promedio): mecanismo que se aplica únicamente a las gasolinas, el cual se calcula multiplicando 0.005 por el valor total de las enajenaciones (venta) en la gasolineras y dividiendo el resultado entre los precios de los petrolíferos en la Costa del Golfo de Estados Unidos.
  • IEPS Cuota para Entidades Federativas: instituido desde 2008, donde los Estados cobran 36 centavos por litro de Gasolina Magna, 43.92 por litro de Premium y 29.88 por litro de diesel.

Imagen 2. México

Cabe destacar que la parte más importante de la estructura de los precios de los petrolíferos en México es el IEPS Federal, ya que ha sido el causante de los continuos aumentos y el precio actual de los petrolíferos. Es decir, a partir del 2006, y esencialmente en el 2008, el Estado, como una medida de protección al consumidor, decidió no cobrar el IEPS Federal a los precios de venta al público, puesto que los precios internacionales de los petrolíferos se encontraban por encima de los $40-45 dólares por galón, lo que provocaba que el impuesto tuviera que ajustarse a la misma magnitud al cotizarse con base en el mercado de la Costa del Golfo de Estados Unidos.

La falta de recaudación del IEPS Federal actualmente se cataloga como el subsidio a las gasolinas y diesel, pues la finalidad del gobierno era mantener un precio menor hasta que los precios en el mercado internacional se estabilizaran. No obstante, fue necesario revertir la tendencia al cobro del impuesto, ya que comenzaban a percibirse pérdidas en los ingresos de México por más de 795 mil millones de pesos en el periodo 2006–2013, según las Cuentas de la Hacienda Pública Federal de ese mismo periodo.

Por consiguiente, los continuos aumentos en los precios en los derivados del petróleo, comúnmente conocidos como “gasolinazos”, respondan a una estrategia para recaudar el IEPS, dado que una situación que en su momento se percibía como un beneficio para los mexicanos se convirtió en un incremento constante a su precio total, independientemente del mercado, lo que ha provocado que el precio nacional sea más alto que el de referencia internacional. No obstante, el año pasado se dio por terminada esta etapa debido a que en los precios se detectó un saldo positivo, tal y como se muestra en la gráfica 1.

Gráfica 1. Precios -IEPS

A pesar de lo anterior, la buena noticia es que gracias a la Reforma Energética, a partir de este año y el siguiente, sólo habrá un precio que pagar el cual será determinado por la inflación. Esto a fin de que en el 2018, con la entrada de nuevos proveedores (distribuidores y productores), el precio será liberalizado como en Estados Unidos. Las ventajas de mantener un sistema de libre determinación de precios serán que tanto el precio de la gasolina como el del diesel reflejarán los verdaderos costos de producción, y que variarán (subirán y bajarán) de acuerdo al precio del petróleo sin generar pérdidas sociales.

Sin embargo, ante las constantes fluctuaciones en los precios que se presentarán en un futuro, cabría preguntar: ¿los mexicanos estaremos preparados para pagar cada día diferentes precios? Y en el caso de que estén a la alza, ¿se recurrirá nuevamente a un subsidio por parte del gobierno? Es probable que las autoridades federales decidan establecer una banda de flotación que al momento de ser superada, entren en operación subsidios en tanto dure esa situación coyuntural y una vez superada, éstos sean retirados.

 

*Liliana Estrada es Investigadora Ambiental en Inteligencia Pública.

 

 

Una Terminal de Almacenamiento y Reparto, es un Centro de Trabajo de Pemex Refinación, en donde se reciben y almacenan productos terminados, para su despacho y reparto a las estaciones de servicio, clientes industriales, clientes gobierno, distribuidores y otros clientes). (PEMEX)

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