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¿Qué pasa en Ucrania? Una explicación del conflicto
Cien años después de que más de nueve millones de personas perdieran sus vidas en la Primera Guerra Mundial, el mundo podría estar al borde de una nueva era de enfrentamientos violentos. Desde la caída del muro de Berlín, la relación entre Rusia y el Occidente no había sido tan fría como ha sido en los últimos meses. Sin embargo, los severos conflictos que han surgido en países como Siria y Ucrania tienen preocupados a los observadores internacionales que temen una posible guerra.
Por Inteligencia Pública
6 de marzo, 2014
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Por: Rolf Siegel (@RolfSiegel)

Ucrania, ex miembro de la Unión Soviética, es un país de unos 45 millones de habitantes. Su tamaño es de alrededor de un tercio de la República Mexicana, lo que hace a Ucrania –sin tomar en cuenta a Rusia – el país más grande de Europa, y lo posiciona en un lugar crucial entre el Occidente (Europa y EE.UU.) y el Este (Rusia). En general, Ucrania es un país bastante pobre, con un ingreso promedio por persona de alrededor de 50.000 pesos mexicanos anuales, y su economía se centra en la extracción de recursos en las regiones del este, cerca del Mar Negro. Alrededor del 5% de los depósitos mundiales de mineral de hierro se encuentra en Ucrania. Aquí también hay bauxita, plomo, cromo, esteatita, oro, mercurio, níquel, titanio, uranio y zinc; además de que se han descubierto reservas de petróleo y gas en el Mar Negro que pertenecen a Ucrania. Sin embargo, la región más rica de este país, la península de Crimea, es un lugar en donde la mayoría de la población es de ascendencia rusa y noucraniana.

Fuente: elaboración propia

Fuente: elaboración propia

 

Fuente: elaboración propia

Fuente: elaboración propia

 

Debido a su importancia geoestratégica, Ucrania casi siempre ha sido una zona de gran relevancia para los intereses internacionales y nadie ha utilizado su influencia sobre este país mejor que Rusia, quien es, por mucho, el socio comercial más importante de Ucrania, y ésta depende en gran medida de la provisión de energía de su hermano mayor. Rusia por su parte siempre ha necesitado a Ucrania como un punto de entrada al mercado europeo (especialmente por sus exportaciones de energéticos), y lo considera como una parte esencial de su planeada Unión Euroasiática, que debe ser un equivalente a la Unión Europea y que incluye a Rusia, Asia Central, Bielorrusia y Ucrania. Además, Rusia ha firmado un contrato de arrendamiento con Ucrania hasta 2042 para tener su único puerto militar en el Mar Negro en Crimea, una península ucraniana que hasta 1954 solía ser territorio ruso y se le dio a Ucrania como un regalo por Nikita Kruschev, el dirigente de la Unión Soviética durante una parte de la Guerra Fría. La mayoría de los habitantes de la Crimea son de ascendencia rusa y la península es también el lugar de vacaciones para más de un millón de visitantes rusos al año (más que el número de visitantes de EE.UU. a Cancún). Así los vínculos han sido generalmente estrechos entre Moscú y Kiev, y los presidentes de Ucrania como Viktor Yanukóvich han seguido las reglas de Rusia para evitar una confrontación.

Como resultado de un proceso de integración europea prevista, las partes occidentales de Ucrania (con su población “ucraniana”) empezaron a cansarse de la clase política de Yanukóvich, que –de acuerdo con sus puntos de vista– había sido dirigida por Moscú. Cuando Yanukóvich detuvo el proceso de integración con la Unión Europea (UE) por la presión de su aliado Vladimir Putin, se iniciaron las manifestaciones masivas en Kiev y Ucrania occidental, lo que condujo a Yanukóvich a su expulsión del poder. Desde entonces, Rusia ha tenido miedo a perder su influencia en Ucrania en relación con la UE y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Esta situación desató la invasión de Putin sobre la península de Crimea para asegurar que sus intereses no sean anulados por los nuevos dirigentes ucranianos que podrían perseguir direcciones políticas occidentales. La población (rusa) de Crimea ha apoyado a Putin en su toma de posesión, y no queda claro si Putin tendrá éxito con su anexión de otras regiones y ciudades de Ucrania del Este como Járkov, Donetsk, Odesa y Dnipropretovsk, que principalmente son de origen ruso. De hecho, estas ciudades son las más grandes en todo el territorio ucraniano después de la capital Kiev. La gestión de la crisis por parte del gobierno de transición –que ha abolido a los partidos del antiguo gobierno, ha eliminado el ruso como segunda lengua oficial y consiste principalmente de políticos de la derecha extrema– ha estimulado un amplio apoyo a Rusia en el este de Ucrania y no existe certeza sobre si el gobierno de transición podrá mantener estas regiones bajo de su control.

Entonces,  ¿por qué Rusia se comporta de manera tan agresiva y ha invadido la península de Crimea? Esta es una buena pregunta y una conclusión podría ser que la caída de la Unión Soviética dejó una sensación paranoica que podría resultar en un obsesivo control del territorio ucraniano.

Como se ha podido ver en Siria, cuyo puerto de Tartu es el único puerto militar ruso en el Mar Mediterráneo, Rusia está dispuesta a usar la fuerza para mantener el statu quo, incluso si eso significa estar atrapado en un conflicto militar que dure siglos. En el caso del Mar Negro, no hay otros puertos potenciales en el territorio ruso. A los ojos de la administración rusa, Rusia no tiene alternativas más que tener una base militar en Crimea como entrada al Mar Negro. Por otra parte, Putin quiere enviar una señal de que él condena la expansión de la UE y de la OTAN en su área de influencia, ya sea Ucrania o Asia Central. Tanto Ucrania como los países de Asia Central han sido abordados por las políticas de expansión de la OTAN y la UE, y Rusia ahora parece tener una postura firme en su vecindad después de haber perdido a los ex miembros de la Unión Soviética y a los países afiliados en el Pacto de Varsovia como República Checa, Eslovaquia, Hungría, Polonia, Rumania, Moldavia, Bulgaria y los países bálticos tras la caída de la Cortina de Hierro a la UE. La invasión de la península de Crimea es sólo una pequeña parte de esta estrategia para poner de relieve sus virtudes militares y las ambiciones regionales de Eurasia, y no viene como sorpresa. Putin reaccionó de la misma manera en Georgia cuando su vecino caucasiano estaba a punto de unirse a la OTAN en 2008, y los responsables políticos de la UE deberían haber sido consciente del hecho de que una adhesión de Ucrania a la UE no parece posible sin el apoyo de Rusia. En este sentido es válido preguntarse ¿qué gana la UE con la adhesión de un país como Ucrania, dados sus actuales problemas financieros y políticos?

En general, no queda claro cuáles son las consecuencias que tendrá la toma de posesión de la península de Crimea para Rusia y para Ucrania. Más que nunca, Ucrania es un país con enormes diferencias entre sus regiones occidentales y orientales, y podría estar cayendo a pedazos en un estado occidental pobre y un protectorado ruso oriental ligeramente más rico. Los últimos acontecimientos indican que la invasión de Crimea no tendrá consecuencias fuertes: la arena internacional parece depender demasiado de Rusia en diversas cuestiones mundiales, y ni los EE.UU. ni Europa parecen estar dispuestos a iniciar una guerra. Parece claro que el Consejo de Seguridad de la ONU no actuará debido a los derechos de veto de Rusia. Siria y Ucrania, así, resaltan el sabor amargo de la política del siglo 21, pues a pesar de que el mundo nunca ha sido tan globalizado y seguro como en la última década, la comunidad internacional no podría estar más lejos de proveer un sistema capaz de prevenir que las potencias mundiales impongan su política a ambos, sus amigos y enemigos.

 

* Rolf Siegel es Consultor Asociado de @IntPublica

 

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