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Seguro de desempleo, del dicho al hecho
La oposición al seguro de desempleo propuesto en la reforma hacendaría no es contra el seguro en sí, sino contra la forma en la que se pretende financiar, ya que no sólo limitaría las posibilidades de acceso a una vivienda a los trabajadores formales del país, sino reduciría las contribuciones futuras al fondo de vivienda que actualmente cuenta con 763.4 millones de pesos.
Por Inteligencia Pública
17 de octubre, 2013
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Por: Marco Cancino (@marco_cancino)

Uno de los principales problemas que actualmente tiene nuestro país es el nivel de desempleo o desocupación de la población que está en edad de trabajar, conocida también como población económicamente activa (PEA).

Los datos correspondientes al mes de agosto del 2013, proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), señalan que prácticamente 6 de cada 10 habitantes del país se encuentra en edad de desarrollar alguna actividad productiva o generadora de ingreso. Sin embargo, de éstas, 5 de cada 100 se encuentra desocupada o carece de un empleo remunerado y 6 de cada 10 se desempeña en el sector informal de la economía. Esto quiere decir que mientras el porcentaje de la población desocupada del país es de 5.17%, otro 59.3% se dedica a actividades económicas de poca productividad, de bajo valor agregado, escasamente competitivas, que operan sin regulación, que carecen de prestaciones y que no pagan impuestos.

En contraste, 4 de cada 10 empleos con los que cuenta México se encuentran en el sector formal de la economía y es precisamente este grupo de la población quien se encarga de financiar una parte importante del gasto público del país a través del pago de impuestos y contribuciones, además de ser quienes reciben prestaciones laborales y seguridad social.

Es en este contexto en el que el Gobierno de la República ha incluido dentro de su propuesta de reforma fiscal el seguro de desempleo.

Uno de los argumentos centrales de esta propuesta es la necesidad de que los trabajadores que perdieron su trabajo y que se encontraban en el sector formal de la economía, cuenten con un instrumento que les permita buscar un nuevo empleo formal, ya que recibirían un ingreso que les permitiría cubrir parte de sus gastos. Ello evitaría que la primera opción de un trabajador que perdió su trabajo sea irse al sector informal debido a la falta de ingresos una vez que perdieron su empleo.

En concreto, la propuesta de seguro de desempleo considera que los trabajadores que pierdan su empleo y que hayan estado laborando en el sector formal (sólo 4 de cada 10 de la PEA), podrán recibir el 50% de su sueldo durante los primeros cuatro meses y el salario mínimo durante los siguientes dos meses, para completar un total de seis meses de cobertura.

Sin embargo, uno de los principales puntos en donde la propuesta ha encontrado mayor oposición en la Cámara de Diputados ha sido la forma en que se pretende financiar el seguro de desempleo.

La propuesta del Ejecutivo Federal contempla que será del fondo de aportaciones para la vivienda, que actualmente es de 5% del sueldo base, de donde se obtendrían los recursos para financiar el seguro de desempleo. Esto significa que se propone utilizar el 60% del fondo para la vivienda para destinarlo al financiamiento del seguro de desempleo y dejar el 40% restante a la vivienda.

En palabras más simples, se propone que del 5% del sueldo base que constituyen las aportaciones para la vivienda, un 2% será utilizado para financiar un fondo mixto más otro 1% para un fondo no recuperable, que en conjunto permitirían financiar este seguro de desempleo. En cuanto al 2% restante, este continuará siendo destinado al fondo para la vivienda.

De hecho, inclusive el sector obrero del PRI se ha manifestado en contra no del seguro de desempleo en sí, sino de la forma en la que se ha propuesto financiar, ya que no sólo limitaría las posibilidades de acceso a una vivienda a los trabajadores formales del país, sino reduciría las contribuciones futuras al fondo de vivienda que actualmente cuenta con 763.4 millones de pesos.

En este punto cabe la pregunta: ¿Qué prefieren los trabajadores formales del país, contar con un seguro de desempleo que les permita encontrar un trabajo en el sector formal de la economía o tener acceso a un financiamiento para una vivienda?

 

* Marco Cancino es Director General de Inteligencia Pública (@IntPublica)

 

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