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Somos una organización dedicada al análisis de políticas públicas y a la creación de conteni... Somos una organización dedicada al análisis de políticas públicas y a la creación de contenidos, a través del procesamiento de información especializada. Nuestro objetivo es contribuir a detonar el desarrollo del país generando ideas innovadoras, prácticas y aplicables a la realidad.  Somos especialistas en finanzas públicas, transparencia y rendición de cuentas, gestión por resultados, evaluación de políticas públicas, sistema de justicia y medio ambiente.  Puedes consultar nuestras publicaciones en inteligenciapublica.com. (Leer más)
Transparencia, rendición de cuentas y combate a la corrupción: esfuerzos aislados
En los últimos 10 años han existido grandes logros en términos de transparencia y rendición de cuentas, pero no hemos hecho un recuento de los daños ni de los esfuerzos que han desvirtuado el objetivo de la transparencia y rendición de cuentas como mecanismos reguladores y evaluadores del gobierno.
Por Inteligencia Pública
17 de abril, 2013
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Por: Mariana Gómez Sánchez (@gsmmariana)

La transparencia como un esfuerzo aislado no brindará los resultados deseados. Debe entenderse como un mecanismo al interior de un sistema que tiene como fin último la gobernabilidad democrática y la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos.

La transparencia en México ha sido víctima de sí misma. La falta de información acerca de lo qué es, para qué sirve y cómo se usa, ha llevado a resultados poco eficientes. Por el lado de la demanda, se ha convertido en un mecanismo facilitador de información pública, en su mayoría sobre programas, servicios públicos o trámites y servicios. Y por el lado de la oferta, el uso que le han dado los servidores públicos -principalmente el Poder Legislativo- muestra cierto grado de cinismo al dar a conocer el despilfarro de recursos públicos, que van desde sus sueldos y dietas, hasta procesos de contratación que presumen de irregularidades.

Esta situación ha generado que la transparencia limite su potencial como un mecanismo regulador y evaluador de las acciones y resultados del gobierno, y en consecuencia no funcione como un mecanismo de rendición de cuentas. Aún más preocupante es el que algunos funcionarios la utilicen como bandera para descarar el mal uso de los recursos públicos. Situación que solo promueve enojo social y, en algunas ocasiones, es una especie de defensa por parte del ciudadano para justificar sus propias conductas deshonestas y actos de corrupción.

En los últimos 10 años, si bien es cierto que han existido grandes logros en términos de transparencia y rendición de cuentas, también es cierto que estamos en un buen momento para hacer un recuento de los daños y reorientar todos los esfuerzos que han desvirtuado el objetivo de la transparencia y rendición de cuentas como mecanismos reguladores y evaluadores del gobierno.

Entendamos como transparencia a la provisión de información pública de calidad, focalizada (orientada estratégicamente a la demanda real de información), contextualizada y con valor agregado, a través del uso de tecnologías de la información que permita organizarla, hacerla accesible y de fácil uso.

Bajo este concepto se debería de repensar el acceso a la información pública en México. Sin embargo, la transparencia no es un fin en sí mismo, es decir, es una herramienta, que de la mano de la rendición de cuentas y el combate a la corrupción tiene el potencial de reducir la ilegalidad, fortalecer y eficientar las acciones del gobierno, y mejorar la calidad de vida de los mexicanos.

Es por esto que, el diseño del Plan Nacional de Desarrollo – ahora en curso- no puede contemplar la institucionalización de la lucha contra la corrupción como un esfuerzo aislado. Una comisión nacional anticorrupción que no trabaje de manera transversal y sistémica con los mecanismos de transparencia y rendición de cuentas resultará ineficiente para el cumplimiento de sus objetivos: la prevención, control y combate a la corrupción. Y nos obligará a replantearnos, en un corto plazo, la estrategia anticorrupción, como lo estamos haciendo ahora con la transparencia.

No menos importante es agregarle a esta fórmula – transparencia, rendición de cuentas y combate a la corrupción – la promoción de la integridad o ética pública. La socialización de un gobierno con ética será la plataforma para generar credibilidad  sobre un cambio institucional hacia un gobierno más transparente, más eficiente y menos corrupto. De lo contrario, seguiremos desperdiciando recursos en esfuerzos aislados y poco eficientes.

La oportunidad de crecimiento económico que tiene México para los próximos años solo será posible si se fortalece la gobernabilidad democrática y por ende las instituciones de manera sistémica. Solo así dejaremos de vivir en un país con síntomas de bipolaridad, en donde por un lado gozamos de estabilidad económica en un mundo en crisis, y por otro, sufrimos de los más altos índices de violencia e inseguridad.

*Directora Ejecutiva en Inteligencia Pública

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