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Una Bolsa de Valores sustentable
En la actualidad valdría la pena considerar aspectos más allá de la calidad crediticia para invertir en la Bolsa. Por ejemplo, la responsabilidad social y ambiental que la empresa abandera tendría que ser un factor importante en la determinación de los accionistas al adquirir títulos de valor.
Por Inteligencia Pública
19 de febrero, 2015
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Por: Ana Arroyo Gámez (@AnaSalamandra)

La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) es el principal mercado financiero de nuestro país, lo cual significa que, como en todo mercado, existe oferta y demanda a satisfacer. Por una parte las empresas emisoras (oferentes) ponen a disposición de los inversionistas (demandantes) un número determinado de títulos accionarios; luego por medio de las Casas de Bolsa (actores intermediarios entre los oferentes y los demandantes) se realiza una operación de compra-venta de valores, donde los primeros obtienen ingresos a partir de la venta de sus acciones y los segundos se convierten en socios con derechos corporativos al adquirir un bien intangible.

En términos simples los tres actores ganan de diferente manera, esto es: las emisoras, generalmente empresas grandes con capacidad jurídica para cotizar sus acciones en la bolsa, reciben liquidez proveniente de los inversores; por su parte, las Casas de Bolsa obtienen fondos por la gestión de la compra-venta de los valores, pues cobran un porcentaje variable proveniente de la realización de esas transacciones y, finalmente, los inversionistas reciben ganancias mediante el cobro de los dividendos (dependiendo del título de valor que hayan adquirido) generados por las entidades emisoras de cuyas acciones son dueños, o bien, de la bursatilidad de los propios títulos accionarios, es decir, ganan por comprar barato y vender caro en un tiempo relativamente breve.

Probablemente, antes de adquirir acciones de cualquier emisora, una de las principales inquietudes de los inversionistas se encuentre en la capacidad financiera de las empresas para pagar los valores o dividendos. Es decir, la Calidad Crediticia reflejada en las evaluaciones emitidas por las Calificadoras de valores se convierte en un factor determinante para decidir en qué empresa invertir, lo cual es totalmente válido. No obstante, en la actualidad valdría la pena considerar aspectos de otro tipo, por ejemplo la responsabilidad social y ambiental que la empresa abandera tendría que ser un factor importante en la determinación de los accionistas al adquirir títulos de valor. Analicemos las razones.

mEn el mercado bursátil mexicano, los principales datos que se valoran al momento de invertir son aquellos generados a partir del Índice de Precios y Cotizaciones (IPC), el cual consiste en una muestra anual (que varía año con año) de 35 entidades emisoras, donde se reflejan las ganancias y/o las pérdidas en términos de precio de los títulos accionarios de éstas, arrojando al cierre un porcentaje positivo o negativo de las cotizaciones. Esto hace posible observar el grado de bursatilidad (liquidez al momento de vender las acciones) y las posibles variaciones que pudieran presentarse al momento de invertir en el siguiente ciclo.

Si bien la información procedente del IPC es sumamente útil para los accionistas, habrá que precisar la utilidad de otros índices, los cuales resaltan la responsabilidad ambiental, social y el gobierno corporativo como parte esencial de la información financiera de las empresas emisoras, generando con ello información estadística sustancial para los inversionistas. Por ejemplo, el índice Dow Jones Sustainability y el FTSE4Good son dos mediciones globalmente reconocidas que revelan el grado de compromiso que las empresas emisoras, que forman parte del mercado bursátil, tienen con la sustentabilidad de los países donde residen.

A partir de 2011, la Bolsa Mexicana de Valores incluyó dentro de sus principales mediciones el Índice de Precios y Cotizaciones Sustentable (IPC Sustentable), tratando de incentivar y aumentar las buenas prácticas en materia de medio ambiente y responsabilidad social. Este índice evalúa tres aspectos fundamentales: uso de recursos naturales, responsabilidad social empleados-comunidad y la constitución del gobierno corporativo. La ventaja de este índice recae sobre la metodología elaborada por expertos externos a la Bolsa y arroja certeza para los inversionistas en materia de visibilidad institucional e inversiones responsables.

En resumen, el IPC Sustentable es un índice que económicamente permite observar la capacidad de generar valor por parte de las empresas en el mercado bursátil a largo plazo. Este índice parte del supuesto que la empresa que figura dentro de éste tiene un panorama mucho más amplio de los retos en materia social y ambiental que pudieran repercutir e incidir sobre la cotización de sus acciones en la Bolsa.

Cabe señalar que la evaluación emitida en el periodo 2013-2014 fue elaborada mediante la metodología de Ecovalores de Experts in Responsible Investment Solutions (EIRIS) y de la Universidad Anáhuac del Sur. Aquí se encontró que de las 70 entidades emisoras evaluadas en nuestro país, sólo 39 rebasaron la media conjunta. En ese sentido, tomando el caso de ALSEA S.A.B. DE C.V., emisora de nuevo ingreso, es posible observar que la variación porcentual ha sido constante con tendencia positiva, ello indica que el IPC Sustentable agrega certidumbre, pues hace referencia a la capacidad y liquidez de la empresa, convirtiéndose en una herramienta más para los inversionistas al adquirir acciones.

Finalmente, puede decirse que la valoración de la sustentabilidad y la responsabilidad social como parte de los índices que inciden directamente en las cotizaciones de la Bolsa no es un hecho que debe dejarse de lado, pues indica que la correlación entre el espacio socioambiental y la esfera económica es cada vez más intrincada y se encuentran en continua determinación. Por esto, colocar la mirada sobre las empresas emisoras que se están posicionándose dentro de este índice es un camino sensato para los inversionistas que desean adquirir acciones y dividendos.

 

*Ana Arroyo es investigadora en Inteligencia Pública (@IntPublica)

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