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Inter(sex)iones
Por DSyR CIDE
Este es el blog del Área de Derechos Sexuales y Reproductivos del CIDE. Es un espacio para refle... Este es el blog del Área de Derechos Sexuales y Reproductivos del CIDE. Es un espacio para reflexionar sobre los diferentes puntos de conexión que existen entre el derecho, el género, la sexualidad y la reproducción. (Leer más)
De lactancia y otras mamadas
La campaña pro lactancia del Gobierno del Distrito Federal es contraproducente e indignante. Además miente. No provee información suficiente sobre cómo ejercer o no ejercer el derecho a la lactancia; se limita a mandar y a condenar.
Por DSyR CIDE
20 de mayo, 2014
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Por: Alejandro Madrazo (@buenmadrazo)

Promover la lactancia es un gran acierto. En términos de salud y desarrollo, los beneficios para los neonatos son innegables en la enorme mayoría de los casos. El que el gobierno del Distrito Federal esté lanzando una política pública al respecto es algo que hay que aplaudir; la forma en que lo está haciendo, no.

Las imágenes hablan por si solas: mujeres de tez blanca y con cuerpos dignos de una carrera en el modelaje comercial, posan desnudas de la cintura para arriba (y aquí “cintura” es un decir, porque en realidad la línea del pantalón está considerablemente más cerca del pubis que de la cintura), con mirada y postura retadoras. Sus pechos están apenas cubiertos por una banda que dice “No le des la espalda, dale pecho”. (Describo aquí la mayoría de las imágenes difundidas; sobre la foto en que aparece un jovenazo salivante cintureando a su jefecita, me limitaré a decir me parece una oda al mal gusto). Fuera de cuadro -literalmente- están todas las circunstancias que dificultan la lactancia hoy en día: las enfermeras y los médicos desalientan la lactancia (claro, es más fácil organizar un cunero con fórmula); los ámbitos laborales no cuentan tiempos ni espacios para que las mujeres puedan sacarse leche, mucho menos alimentar a una bebé. Como señaló el grupo de mujeres del CIDE que el pasado 16 de mayo presentó una queja al ombusdman capitalino, el GDF se olvidó de todo aquello y de los padres del neonato. La responsabilidad de la alimentación correcta del neonato recae en sólo una persona (la madre).

La campaña es, en el mejor de los casos, inútil; en el peor, contraproducente e indignante. Es inútil porque no va dirigida a la población a la que debería ir dirigida: a la mayoría de las mujeres lactantes; a los profesionales de la salud encargados de atender a las mujeres y sus bebés post-parto; a las familias, comunidades y espacios de trabajo que deben brindar el apoyo necesario para que una mujer pueda lactar con éxito y sin que le represente un costo laboral y social. La campaña va dirigida, a decir de su autor, a las mujeres “egoístas” que no quieren lactar por temor a perder “la forma de sus senos”. El genio creativo detrás de la campaña, Oscar Ortíz D Pinedo, sostuvo en twitter: “Muchas mujeres por egoísmo (perder la forma de sus senos) no dan leche materna. No les des la espalda a su salud por conservar tu cuerpo”. “Si las mujeres dan leche materna no tienen por qué perder la forma de sus senos si se ejercitan y se alimentan correctamente. Esa es la idea”. El horizonte de miras del autor de la campaña es, por decirlo de alguna forma, limitado.

Pero en realidad, la campaña es sobre todo contraproducente e indignante. No “empodera” (disculpen el anglicismo desafortunado, pero muy difundido) a las mujeres para que -pese a la presión de los profesionales de la salud (que pueden manejar un cunero con mayor facilidad si todos los neonatos comen lo mismo a la misma hora), de la industria alimenticia (que lucra con cada mujer que no amamanta), y de los espacios laborales (que consideran la maternidad una externalidad que sus empleadas deben absorber)- se sientan capaces y orgullosas de alimentar a sus neonatos. Lejos de hacerlas orgullosas de sus cuerpos y de la capacidad que estos tienen de alimentar a sus hijos (esto es, sentirse “empoderadas” como mujeres y, si lo deciden, como madres), las fotografías sexualizan a la madre lactante y le ofrecen un estándar de belleza a alcanzar que sólo en casos excepcionales corresponde al de una mujer que pasa por el puerperio y lacta. El mensaje es puedes –y en consecuencia debes- ser madre lactante y tener un cuerpo deseable según los cánones comerciales, con pechos firmes y erguidos. El mensaje que resulta es el de hacer del cuerpo de la mujer un objeto en dos sentidos: tu cuerpo sirve para la crianza y para el deleite. Idealmente, debe servir para ambos.

Pero además, la campaña miente. El embarazo deja huellas en el cuerpo de las mujeres, para bien y para mal. En lugar de encarar ese hecho, la campaña sugiere que una puede tener la figura de Sodi (versión imagen producida) con simplemente quererlo. Si vamos a pedirle a las mujeres que asuman con sus cuerpos la responsabilidad de alimentar al neonato, informémosles cómo hacerlo e informemos a quienes estamos en su entorno como facilitar la lactancia . La campaña no provee información suficiente sobre cómo ejercer o no ejercer el derecho a la lactancia; se limita a mandar y a condenar. Las fotografías llaman la atención, sí, pero por las razones incorrectas: porque son imágenes cachondas y porque señalan con el dedo flamígero. Las imágenes deberían de buscar normalizar -no sexualizar- la lactancia, y deberían empoderar, no escarmentar, a las mujeres para alentarlas a que den pecho a sus recién nacidos. Al final, parece que la campaña busca que las mujeres den pecho sin perder la figura, y las responsabiliza tanto de no lactar como de perder la figura si lo hacen.

Si el GDF quiere promover la lactancia, debe promover cambios en la industria alimenticia, en el sistema hospitalario y sobre todo en el ámbito laboral. Además, debe comunicar a las mujeres y las demás personas que las rodean, que pueden dar lactancia y cómo hacerlo. No sé con qué mujeres “egoístas” se junte el señor Oscar Ortíz D Pinedo, pero hace mal el GDF en juntarse con él. Honestamente, la campaña parece una ocurrencia; una excusa para ver a Camila Sodi y otras modelos en paños menores. Para ser precisos: la campaña que pretende lanzar una política pública en un tema de enorme relevancia, es una mamada.

 

 

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