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Inter(sex)iones
Por DSyR CIDE
Este es el blog del Área de Derechos Sexuales y Reproductivos del CIDE. Es un espacio para refle... Este es el blog del Área de Derechos Sexuales y Reproductivos del CIDE. Es un espacio para reflexionar sobre los diferentes puntos de conexión que existen entre el derecho, el género, la sexualidad y la reproducción. (Leer más)
El feminismo y el reconocimiento de las emociones
¿Por qué el feminismo es tan cuestionado cuando habla de las emociones y las mujeres cuando sienten rabia y salen a marchar y gritan furiosas consignas?
Por DSyR CIDE
12 de enero, 2017
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Por: Carolina Bustamante

Recientemente leí La política cultural de las emociones, de Sara Ahmed. El texto me motivó a retomar una de las aportaciones principales de la teoría feminista, es decir, el rescate de la experiencia y la subjetividad para hablar de realidades compartidas y problemáticas de género, de las cuales surgió el conocimiento situado y uno de los lemas del feminismo radical de 1970: “lo personal es político”.

Sara Ahmed explica que los discursos políticos logran fortalecerse y materializarse porque se conectan con nuestra parte subjetiva (lejos de una idea romántica y mística de self-help). Esto se debe a que las personas se identifican emocionalmente con lxs otrxs y con los discursos de otrxs, y como resultado pueden llevarse a cabo planes políticos específicos, o bien mantenerse un tipo de organización social; de hecho es de esta manera que los roles y estereotipos de género persisten.

¿Y por qué es relevante hablar de las emociones y reconocerlas desde una postura feminista? Porque ellas impactan en cómo construimos el espacio social y, a su vez en cómo el espacio social nos construye.

Un ejemplo de lo anterior es el discurso usado por el Frente Nacional por la Familia, que de entrada sin tener la palabra “defensa” (Frente Nacional de “Defensa” por la Familia) da el mensaje de que la “familia” (¿cuál, cuáles?) está en peligro al reconocerse la diversidad sexual y los derechos civiles de todas las personas.

Este frente (¿contra quién?, ¿lxs otrxs?), usa a las emociones discursivamente para enarbolar un mensaje de amor a la vida, al ser humano y a las personas que perdieron el camino y están en malos pasos, confundidas, enfermas o desviadas. Ellxs, lxs defensores de la familia, como “buenas” personas asumen el deber de proteger. Sin embargo, detrás de tal argumento esencialista, paternalista y bonachón se encubre una realidad que nada tiene que ver con el amor, sino con la repugnancia, el odio, la in-diferencia y la imposición.

Los discursos conservadores no sólo se basan en la idea de una sociedad homogénea, sino que envían un mensaje de supuesta protección basada en el miedo (y de lo cual ha escrito ha profundidad Naomi Klein). Por ejemplo, previo a las elecciones en Estados Unidos se hablaba del temor de que los migrantes tomaran los trabajos de los locales, del temor de que los recursos se fueran a políticas públicas que no beneficiaran a los nacionales sino a los extranjeros, temores de por sí poco fundamentados pero que construyen identidades y estrategias políticas.

Lo que está en riesgo no es el trabajo o la vivienda o la seguridad, sino la pérdida de privilegios resultado de compartir y repartir equitativamente. De esto ya ha hablado con anterioridad Robin West en su texto The Difference in Women´s Hedonic Lives: A phenomenological critique of Feminist Legal Theory. Una de las aportaciones del texto de West es que, el sentir diferente tanto de los hombres como de las mujeres permite conocer las desigualdades estructurales y aclara que el placer de unxs es, de hecho, el sufrimiento de otrxs. Lo anterior aplica a las relaciones de género, clase y raza.

Como dice Sarah Ahmed, las emociones no construyen las injusticias, pero las injusticias sí generan emociones. Es ahí cuando el dolor, la rabia y la indignación colectiva se vuelven relevantes porque unen y testifican la discriminación, la exclusión, la marginación, la desigualdad, el abuso… (Ejemplo: #MiPrimerAcoso).

Entonces, la pregunta es ¿por qué el feminismo es tan cuestionado cuando habla de las emociones, por qué se cuestiona tanto a las mujeres cuando sienten rabia y salen a marchar y gritan furiosas consignas? ¿Por qué es tan cuestionada una postura feminista emocional y no Justin Trudeau cuando llora por los refugiados? ¿Por qué cuándo lxs sujetos hegemónicos sienten temor se reconoce y se respeta? ¿A caso no todas las personas tienen el mismo derecho a sentir?

Si bien las diferencias estructurales y sistémicas cuentan, es por las desigualdades subjetivas que estas persisten, porque mientras unxs tienen derecho a vivir y disfrutar, los otrxs no tienen ni si quiera derecho de dolerse, de enfadarse y rebelarse. Basta decir que cuando se denuncian los feminicidios y transfeminicidios se niegan sugiriendo que “los hombres también mueren, que ellos también son objeto de violencia y que es una situación de violencia generalizada”.

Las emociones sí son importantes, contrario a lo que aprendimos del pensamiento binario y aquel derivado de la Ilustración ( que la razón y la emoción están contrapuestas, que ser emocional no permite ser racional). Sí, duele la violencia, duele la discriminación por género, duele el acoso callejero, duelen lxs desaparecidxs, duele que mientras médicos y enfermeras hacen paro en Veracruz por falta de pago y recursos médicos, el gobernador del estado haya huido dejando una deuda pública millonaria; da rabia que, mientras se construyen muros y se refuerzan las fronteras internacionales, se trace una ruta terrestre y marina de muertxs, enfermxs y olvidadxs.

 

* Carolina Bustamante es Licenciada en Relaciones Internacionales por la FCPyS-UNAM. Se integró al Área de Derechos Sexuales y Reproductivos en 2015.

 

 

Ahmed Sara, “La política cultural de las emociones”, UNAM, Programa Universitario de Género, México, 2015, 366 pp.

Naomi Klein, “La Doctrina del Shock: El auge del Capitalismo del Desastre”, Paidós, 2007, 712 pp.

Bernardo, Ángela, “La fobia a los latinos ya era una realidad en E.E.U.U antes de Donald Trump” en Hipertextual, disponible aquí.

West Robin, “The Difference in Wome´s Hedonic Lives: A phenomenological critique of Feminist Legal Theory”, Georgetown Law Center, 2000, disponible aquí.

Ruíz Navarro Catalina, “#MiPrimerAcoso: La historia detrás del Trending Topic” en VICE, disponible aquí.

El País, “Justin Trudeau llora de la emoción tras reencontrarse con un refugiado”, El País, disponible aquí.

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