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Inter(sex)iones
Por DSyR CIDE
Este es el blog del Área de Derechos Sexuales y Reproductivos del CIDE. Es un espacio para refle... Este es el blog del Área de Derechos Sexuales y Reproductivos del CIDE. Es un espacio para reflexionar sobre los diferentes puntos de conexión que existen entre el derecho, el género, la sexualidad y la reproducción. (Leer más)
No al artículo 13 de la Ley de Seguridad Social
El Estado mexicano, con todo y su reforma constitucional en derechos humanos, discrimina a las trabajadoras del hogar y perpetua su situación de vulnerabilidad principalmente porque dificulta en extremo —por decir lo menos— que accedan al seguro social.
Por DSyR CIDE
1 de marzo, 2017
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Por: Diego Rodríguez Eternod (@deternod)

Se acerca el 8 de marzo y, a pesar de lo que algunos creen, este día no es para celebrar a las mujeres, sino para reflexionar sobre las inmensas desventajas a las que se enfrentan, en comparación con los hombres, y sobre la violencia con la viven. Con esto en mente, este 8 de marzo propongo que reflexionemos sobre un grupo de mujeres que se encuentra especialmente desprotegido: las trabajadoras domésticas remuneradas o trabajadoras del hogar.

De entrada, las trabajadoras del hogar son un grupo vulnerable porque son mujeres de escasos recursos, con bajos niveles educativos, lo cual por sí mismo es motivo de discriminación en este país. Además, pareciera que limpiar casas ajenas es algo que les quita valor como personas, que las hace menos, como si su trabajo no fuera necesario y valioso. Para terminar de amolarla, el Estado mexicano, con todo y su reforma constitucional en derechos humanos, discrimina a las trabajadoras domésticas y perpetua su situación de vulnerabilidad principalmente porque dificulta en extremo —por decir lo menos— que accedan al seguro social.

Esto sucede de la siguiente forma. En primer lugar, de acuerdo con la fracción 2 del artículo 13 de la Ley del Seguro Social (LSS), los patrones no están obligados a inscribir a las trabajadoras del hogar al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), lo cual es una afrenta tremenda a sus derechos, porque el seguro social es el mecanismo mediante el cual el Estado promueve, protege y garantiza especialmente la salud de las personas (entre otros derechos). En segundo lugar, incluso cuando existan patrones con la mejor voluntad para inscribir a sus trabajadoras, las prestaciones a las que pueden acceder son menores que para los demás trabajadores y existen padecimientos y tratamientos que no están cubiertos o que están condicionados a que pase un tiempo determinado para ser atendidos. Cabe aclarar que en México son muy pocos los patrones que voluntariamente inscriben a sus trabajadoras: de más de 2.2 millones de trabajadoras domésticas, el IMSS solo tiene registradas a 1,257 mujeres en la modalidad de trabajo doméstico.

Uno de los argumentos para excluir al trabajo doméstico del seguro social es no afectar la economía familiar. El argumento es más o menos así: un hogar no tiene la misma capacidad que una empresa para pagar las cuotas del seguro social, especialmente porque los usuarios del trabajo doméstico remunerado son familias de todos los extractos sociales, incluyendo familias de escasos recursos que recurren al trabajo doméstico para que las señoras (porque las mujeres son las encargadas de lo doméstico) pueden salir a trabajar afuera de sus casas. Es decir, no es posible obligar a los patrones a que inscriban a las trabajadoras del hogar al seguro social, porque eso afectaría los ingresos de las familias mexicanas.

Sin embargo, los principales usuarios del trabajo doméstico remunerado no son las familias de escasos recursos o «la clase media» (lo que sea que eso signifique en este país), sino las familias ricas y las personas que tienen más ingresos. Al ordenar los 31.7 millones de hogares que existen en México por su ingreso y dividirlos en diez partes iguales (deciles), el resultado es que cada decil se conforma de 3.1 millones de hogares. El ingreso corriente total promedio del decil con más ingresos es de aproximadamente 47 mil pesos al mes. Si existen aproximadamente 2.2 millones de trabajadoras del hogar en México, se puede inferir que la gran mayoría de ellas trabaja en los 3 millones de hogares más ricos, sobre todo si tomamos en cuenta que 90 % de las trabajadoras del hogar trabaja únicamente en una casa. De todos modos, incluso si los principales usuarios del trabajo doméstico fueran las familias de bajos recursos, esto no es razón suficiente para discriminar a las trabajadoras domésticas remuneradas y negarles sus derechos constitucionales.

La buena noticia es que, de acuerdo con una encuesta realizada por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), 72 % de los empleadores estaría dispuesto a inscribir a las trabajadoras del hogar en el seguro social, siempre que éstas paguen su parte correspondiente de las cuotas. No obstante, mientras permanezca el artículo 13 en la LSS y los empleadores no estén obligados a inscribir a las trabajadoras del hogar al IMSS, la disposición que tienen los empleadores se quedará en puras buenas intenciones. Así que este 8 de marzo, en lugar de felicitar a las mujeres y regalarles flores, mejor di #NoAlArtículo13.

 

@DSyR

 

 

Concretamente, las trabajadoras del hogar aseguradas no tienen las siguientes prestaciones: el salario íntegro en caso de una incapacidad temporal (artículo 58, fracción I); pensiones por incapacidad permanente total y parcial (artículo 58, fracciones II y III); pensiones de viudez (artículo 64), de orfandad (artículo 64) o de ascendencia (artículo 66) para sus beneficiarios, en caso de muerte de la asegurada; subsidio en dinero por enfermedad no profesional (artículo 96); el salario íntegro de tres meses por maternidad (artículo 101); ayuda para los gastos del funeral (artículo 104); el servicio de guarderías (artículo 201), y las prestaciones sociales (artículo 210).

Reglamento de la Ley del Seguro Social en Materia de Afiliación, Clasificación de Empresas, Recaudación y Fiscalización, artículos 82, 83 y 84.

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, primer trimestre de 2016. Procesamiento de los microdatos.

Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Respuesta a solicitud de acceso a la información pública, número de folio 0064100654116, marzo de 2016.

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en los Hogares, 2014 (nueva construcción). Tabulados básicos.

Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), Condiciones laborales de las trabajadoras domésticas. Estudio cuantitativo con trabajadoras domésticas y empleadoras (México: CONAPRED, 2015), 25.

CONAPRED, Condiciones laborales de las trabajadoras domésticas, 32-33.

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