Acción Nacional: más acción y menos actuación - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
iPueblita
Por José Carlos Pueblita
Economista moreliano estudioso de los temas públicos desde el gobierno, la iniciativa privada y ... Economista moreliano estudioso de los temas públicos desde el gobierno, la iniciativa privada y la academia. Investigador invitado en el Centro para el Desarrollo Internacional (CID) y profesor adjunto de políticas públicas en la Escuela Kennedy de Harvard. Cocinero, bailador y motociclista amateur. Perruno recalcitrante y fan de Apple. Feliz esposo. Síguelo por Twitter: @jcpueblita (Leer más)
Acción Nacional: más acción y menos actuación
Por José Carlos Pueblita
31 de julio, 2012
Comparte

 


De oponerse al libreto a dirigir la escena

Tal vez ustedes recuerden cuando el PAN era oposición, cuando la ciudadanía los veía como voceros de un grupo de la sociedad en desacuerdo con las prácticas del partido dominante, cuando empresarios y líderes sociales se lanzaban como candidatos en contiendas poco competitivas en contra del aplastante aparato estatal. Recuerdo a Clouthier, a Castillo Peraza, a Luis H. Álvarez, a esos líderes e ideólogos que forjaron el partido a partir de la lucha que parecía una guerrilla urbana frente al ejército contrastante de las formaciones, dimensiones y alcances del PRI. Tengo muy presente el recuerdo de algunos compañeros de la escuela primaria que nos regalaban folletos al estilo de historietas que representaban a Clouthier dando mensajes sobre Acción Nacional. Algunos los veían con desdén o los rechazaban; eran vistos como entes raros, que llevaban un mensaje distinto del cual aún no entendíamos mucho.

Voté por Fox siendo partícipe de ese sueño que me decían se llamaba democracia y que paradójicamente se encontraría solamente cuando la ciudadanía despertara forjando el camino que llevó a Acción Nacional a la Presidencia, mea culpa. Aquella noche de julio del 2000, cuando el Presidente Zedillo felicitó por televisión a Fox, salimos corriendo con mis amigos a pasear por la ciudad de México, pasamos enfrente a la sede del partido en la Colonia del Valle, vivimos la alegría de la tan esperada fecha en el Ángel de la Independencia, gritamos con Fox “¡Hoy, hoy, hoy!”. Ninguno de nosotros éramos adherentes o afiliados al partido, nuestra única afiliación era a la juventud entusiasta.

 

“Diez en conducta, cinco en aprovechamiento”

No es una frase mía, sino que la tomo prestada de un querido amigo, pero así es como describimos muchos al PAN el día de hoy: Si hubiera que calificarlo como en la escuela sería un alumno que sacaría diez en conducta, pero cinco en aprovechamiento (siendo muy laxos con las calificaciones para lograr dar el sentido correcto al mensaje, claro está… ¿o haciendo curva?). ¿Y los demás partidos? Eso lo dejamos para otra ocasión.

Desde que el PAN llegó a la Presidencia ha tenido grandes aciertos en el gobierno, pero no satisfizo las expectativas, hay que decirlo. Han sido 12 años de manejos macroeconómicos responsables que nos han ayudado a sobrepasar los peores momentos de crisis de la historia reciente, ganando la confianza de los mercados, demostrando la solidez de las finanzas públicas, de la política monetaria y del sistema financiero. La política social que inició un cambio de paradigma en los noventas con PROGRESA, hoy Oportunidades, se consolidó durante los gobiernos federal emanados del PAN. México es referente mundial por el diseño, planeación, implementación, monitoreo y evaluación de las políticas sociales, con programas modernos que gozan de transparencia y rendición de cuentas, aunque solamente a nivel federal: Oportunidades, Adultos Mayores, Estancias Infantiles, Hábitat, Rescate de Espacios Públicos, por mencionar algunos, son programas que cumplen con los más altos estándares de prácticas en la política social. En el mismo sentido, ahora tenemos un Instituto Federal de Acceso a la Información que llevó a la realidad la transparencia que la sociedad demandaba, una vez más, a nivel federal principalmente. Y así, muchos logros no menores. Tuve la oportunidad de ser parte de la presente Administración Federal tanto en Hacienda como en Sedesol, conozco la filosofía y el principio de trabajo de muchos de los funcionarios públicos, algunos de ellos afiliados o allegados al PAN, pero en su mayoría sin partido, aunque no con menos motivación e impulso. Se trabajó duro, se hizo mucho, se avanzó, pero no fue suficiente; hay millones de votos que lo sostienen.

 

De actores a agentes del cambio

¿Qué pasó con el PAN? ¿Por qué se convirtió en la tercera fuerza política en la Cámara de Diputados y vio mermada su participación en la Cámara de Senadores? ¿Por qué perdió la Presidencia y varias importantes gubernaturas? No hay respuesta clara ni fácil. Los panistas hablan de “refundación”, se reúnen para discutir qué fue lo que pasó. Algunos hablan de distanciamiento de la ciudadanía, otros de falta de visión.

 

 

 

Otras voces a la distancia culpan a la estrategia contra el narco y algunos a la falta de eficacia. Pero hay algo de lo que hablan pocos, ajenos o miembros del partido, y que desde hace tiempo es tema de plática con mis colegas y amigos que trabajan o trabajaron en la administración pública: que muy pronto dejaron de ser agentes de cambio para convertirse en actores en la arena política. En un ejercicio de autocrítica, Rogelio Carbajal, Consejero General de IFE y miembro del CEN de Acción Nacional escribió en Reforma un acertado pensamiento que lo describe a su manera: “…Pero después, muy poco después, con la llegada al poder, el PAN perdió la unidad de propósito y, mientras los cuadros gobernantes se concentraron en la tarea de gobernar, el PAN se transformó en un fin en sí mismo y tanto procesos como elecciones ad intra se convirtieron en la vida y en el ser del partido…”. 

En parte víctima de su propio éxito, Acción Nacional comenzó a decepcionar a la ciudadanía que tenía altas expectativas de cambio ante la llegada de Fox a Los Pinos. El discurso de meritocracia y piso parejo se acabó muy pronto después de que los headhunters dieron sus primeras recomendaciones. Los contrincantes del partido han señalado consistentemente que el único mérito de quienes han ocupado cargos de mayor nivel es ser amigos o personas de confianza del Presidente en turno (me pregunto si acaso no sucede lo mismo con los demás partidos). Aunque esos argumentos pueden ser ciertos en algunos casos, no tocan el tema central, la pata que la faltó a la mesa: La falta de pericia del Acción Nacional en armar “cuadros” más allá de los existentes, que fortalecieran la capacidad del gobierno para ofrecer resultados y que a su vez cambiaran la dinámica en cómo hacer política. La dinámica interna del partido en poder consumió valiosas energías necesarias para su acción.

 

Sin metas no hay paraíso

Aunque fueron varios y valiosos los logros en temas relacionados a los manejos de la política económica, transparencia y expansión de la política social –la de la lucha contra del narco está aún por verse-, Acción Nacional no logró cambiar la arena política y siguió funcionando bajo el mismo conjunto de reglas existentes. Influenciado por los ciclos electorales y la “sobre-estrategia” en el quid pro quo con el PRI y el PRD, de acuerdo a como se diera el ambiente, el PAN se sintió muy cómodo en el escenario en el que llegó a ser director de escena. Su liga con Nueva Alianza, en una sociedad perversa que le ganó animosidades en toda la sociedad es un ejemplo claro. Y lo que sorprendió no fue tanto que se diera ese acuerdo, ¡sino que se mantuviera por tanto tiempo! #Fail

El PAN sí debe refundarse, imponerse nuevas metas, regresar a oposición y rediseñar su estrategia. Una de las metas que debe imponerse es volver a ser legítimos representantes de la sociedad, de ese electorado que los apoyó hasta ahora y también de los que le dieron la espalda en julio pasado,  y para ello necesitarán resolver una paradoja: fortalecer su partido debilitándolo tal cómo existe hoy. Deben descentralizar las decisiones de poder, abriendo sus puertas de manera permanente para que se integre el ciudadano común y corriente, el que quiere formar parte de su movimiento, que hoy ya no lo es. El PAN debe eliminar distinciones entre los de “sangre azul” y los que recién se acercan a su puerta, debe reconocer el talento y darle más peso que la filiación misma. La lealtad del partido debe ser no un requisito para escalar en el partido, sino un resultado de un nuevo sistema de reglas que premie al que lo amerite, de acuerdo a metas que promueva mayor participación ciudadana. La única lealtad que se debe pedir no es al partido, sino a los principios. El problema es mayor ya que ninguno de sus  líderes morales en ejercicio tienen la actitud correcta sino que buscan lo contrario, controlar las decisiones en el Consejo o la Asamblea Nacional, evaluar lealtades personales y lanzarse por el control.

 

Menos casos Larrazábal y más Eufrosinas

Acción Nacional debe crear cuadros, atraer talentos, fortalecer sus capacidades no solamente en el ámbito federal sino también y especialmente en el local. Es necesario que vuelva a ser visto como un partido que gobierna mirando a la ciudadanía de frente, volver a ser su vocero. Hoy los gobernadores o alcaldes del PAN no son vistos como tangencialmente diferentes a los del PRI o el PRD, y aunque tal vez lo sean en algunos sentidos, no son percibidos así y en política la percepción lo es todo. El caso de Larrazábal se ha vuelto icónico y ejemplo de lo que el PAN ha llegado a ser para muchos mexicanos. Algunos de sus defensores atribuyen los votos obtenidos en Nuevo León a la operación política del polémico alcalde de Monterrey con licencia –quien por cierto, no quiso regresar a gobernar ahora que lo mandaron llamar-, y si es así fue precisamente porque su modus operandi fue efectivo dadas las reglas, esas mismas que el PAN debe cambiar. En un mundo que aún no existe y que muchos queremos, en el que los partidos no son fortalezas con reyes y cortes habitándolas, sino emisarios de la ciudadanía, Larrazábal estaría hoy en su casa y no por su responsabilidad en el caso de Casino Royale sino por su falta de sensibilidad, por lo menos.

Por otro lado, la historia de Eufrosina Cruz puede servir de inspiración y guía a Acción Nacional. La futura diputada federal se ha destacado como luchadora social y abierto los círculos de poder a los excluidos, como en su caso por el puro hecho de ser mujer en una comunidad regida por los usos y costumbres, muy respetables. No obstante estos obstáculos, Eufrosina llegó a presidir el Congreso de Oaxaca; ella ha sido agente del cambio. Y así seguramente muchos más. El PAN debe formar cuadros, volver a abrir sus puertas y retomar su rol original: más “acción” nacional y menos actuación en el escenario político actual. Las crisis son oportunidades. Veamos…

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.