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La Gran Brecha
Por Ricardo Fuentes-Nieva
Ricardo Fuentes-Nieva es Director Ejecutivo de Oxfam México, que es parte de un movimiento globa... Ricardo Fuentes-Nieva es Director Ejecutivo de Oxfam México, que es parte de un movimiento global de 19 organizaciones luchando contra las desigualdades y la pobreza en más que 90 países. Es economista del CIDE y Pompeu Fabra, especializado en desigualdad y desarrollo. Antes dirigió el equipo de investigación de Oxfam Gran Bretaña. Lideró el primer Reporte de Desarrollo Humano en África y fue coautor de varios Informes Globales de Desarrollo Humano del PNUD. También fue coautor del informe \\\"World Development Report 2010\\\" del Banco Mundial sobre impactos del cambio climático en el desarrollo. Twitter: @rivefuentes (Leer más)
Los niños que el Estado abandona
La provisión de salud, educación y protección social para todas las personas es una de las medidas más eficaces para combatir la desigualdad y no es una responsabilidad que el Estado pueda evadir. En el caso de los niños, además es una de las iniciativas que mayor efectividad tiene.
Por Ricardo Fuentes-Nieva
22 de febrero, 2019
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De acuerdo a la revista británica The Economist, el inversionista estadounidense y multimillonario Warren Buffet ha dicho que toda su buena fortuna en la vida tiene origen en haber nacido en el momento correcto en el país correcto. Buffet tiene mucho de razón –dónde naces, la educación de tus padres, y la alimentación, estimulación y educación que recibes en los primeros años de vida determina ampliamente la trayectoria de las oportunidades que tendrás en el futuro, incluso hasta tu muerte.

Esta desigualdad de origen, y que se perpetua a través de la vida, es una de las injusticias más grandes en las sociedades modernas: uno no elige sus circunstancias de origen ni ciertas características inmutables pero esas circunstancias se vuelven destino con mucha frecuencia. Y es por eso mismo, para romper ese círculo, que las sociedades más progresistas del mundo han invertido grandes cantidades de dinero y esfuerzo en limitar las consecuencias de estas desigualdades de origen a través de políticas integrales de primera infancia.

La reciente decisión del gobierno federal de reducir el presupuesto a la mitad para el programa de Estancias Infantiles va en contra de la idea y, sobre todo, la responsabilidad, de eliminar las desventajas de origen. Para luchar seriamente contra la desigualdad es de vital importancia en los primeros años de vida de las personas.

Por eso la enorme preocupación ante la decisión sobre las estancias infantiles. De acuerdo a proyecciones de CONAPO, durante los seis años que dure la administración del presidente López Obrador habrán alrededor de 26 millones de niños y niñas en México. Estos 26 millones de personas enfrentará un sistema de cuidados y de primera infancia muy limitado –y que lo será aún más después de la decisión sobre las estancias infantiles. En el país aún existen grandes brechas en el acceso a sistemas de cuidado infantil tanto en acceso como calidad. Las estancias infantiles cubren a una proporción de la población que no tiene acceso a guarderías del IMSS y en muchos casos es el único apoyo disponible que tienen las familias para realizar otras tareas con la tranquilidad de que sus hijos estén resguardados, alimentados y recibiendo estimulación.

Los cambios anunciados recientemente reflejan una visión en la que no reconoce el cuidado de los niñas y niños como un derecho y una responsabilidad del Estado. Pretender que una pequeña transferencia de dinero sujeta a manejos discrecionales puede sustituir un sistema integral es poco realista. Además, esta transferencia pone toda la responsabilidad en la estructura familiar, que históricamente ha sido desventajosa para las mujeres. Por si fuera poco, las transferencias monetarias a adultos sin un enfoque de derechos o en un sistema integral abren la puerta a prácticas clientelares generalizadas.

Olvidar el cuidado infantil es condenar a los infantes a menos oportunidades a través de su vida. En lugar de fortalecer los sistemas públicos integrales, esta medida profundiza la privatización de la tarea de cuidados, con la consecuencia funesta de incrementar distintas caras de la desigualdad: al reproducir cargas injustas de trabajo de cuidado perpetua la desigualdad de género, y la desigualdad en la calidad en dichos cuidados.

La provisión de salud, educación y protección social para todas las personas es una de las medidas más eficaces para combatir la desigualdad y no es una responsabilidad que el Estado pueda evadir. En el caso de los niños, además es una de las iniciativas que mayor efectividad tiene. Estudios alrededor del mundo – reseñados por UNICEF, la corporación Rand y la prestigiosa revista Lancet-indican que por cada peso invertido en programas enfocados en infancia temprana implican un retorno de hasta 17 pesos. Pocas intervenciones públicas tienen retornos tan grandes.

Si Warren Buffet fuera un inversionista que buscara el retorno social y no sólo el financiero, lo mejor que podría hacer es poner su dinero en programas integrales de primera infancia. Es una gran pérdida social que el gobierno de México vaya en la dirección contraria. Ojalá recapaciten.

 

@rivefuentes

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