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La justicia será feminista o no será
Por La Círcula
El Círculo Feminista de Análisis Jurídico es una organización feminista cuya misión es logra... El Círculo Feminista de Análisis Jurídico es una organización feminista cuya misión es lograr que el derecho sea una herramienta accesible que contribuya a la emancipación y autonomía de las mujeres, lo anterior mediante la divulgación de la cultura jurídica desde una perspectiva feminista y colectiva. (Leer más)
Cultura organizacional: una pieza clave para la igualdad
En las organizaciones también se reproducen crite­rios de exclusión e inequidad, fundadas en visiones naturalizadas y estereotipos sobre las relaciones de género que tienen un profundo efecto tanto en la dinámica laboral, como en el propio resultado del trabajo.
Por Rita Muciño Corro
1 de diciembre, 2020
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En estos tiempos en los que se habla con mayor vehemencia acerca de la paridad de género en los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, es preciso reflexionar sobre algunos aspectos que no pueden dejarse del lado si se quiere que esta medida surta los fines esperados.

El primero de ellos es abundar en la paridad como medida especial de carácter temporal, encaminada al logro de la igualdad sustantiva. Al respecto, es oportuno recordar que el artículo 4º, párrafo primero de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), refiere que las medidas temporales sirven para acelerar la igualdad de facto entre mujeres y hombres, las cuales cesarán una vez alcanzado este objetivo.

Más adelante en la Recomendación General No. 25, el Comité para la eliminación de la discriminación contra la mujer (Comité CEDAW) puntualiza el alcance de dichas medidas, al explicar que sumada a la finalidad de impulsar la mejora de la situación de la mujer, los Estados partes deben propiciar una redistribución de los recursos y el poder entre mujeres y hombres, generar los cambios estructurales, sociales y culturales necesarios para corregir las formas y consecuencias pasadas y presentes de la discriminación contra la mujer, así como transformar realmente las oportunidades, las instituciones y los sistemas1.

De manera que, pudiese considerarse incompleto y/o inacabado, aquel proceso dirigido a la paridad de género -y por ende, a la igualdad sustantiva-, que no se acompañe de disposiciones que contribuyan a la redistribución y transformación real, a la que el Comité CEDAW hace alusión. Pero, ¿qué acciones podrían complementar este proceso? Para responder a este cuestionamiento, haré referencia al caso específico de los poderes judiciales.

Siguiendo con el Comité CEDAW, en la Recomendación General No. 33 dispone que el derecho de las mujeres a la justicia supone la satisfacción del componente de justiciabilidad, en virtud del cual los Estados partes deben de confrontar y eliminar los “obstáculos a la participación de las mujeres como profesionales en todos los órganos y a todos los niveles de los sistemas de justicia y cuasi judiciales y los proveedores de servicios relacionados con la justicia”, y a tomar las medidas necesarias “para garantizar que las mujeres estén igualmente representadas en la judicatura y otros mecanismos de aplicación de la ley”2.

Ahora bien, de acuerdo con el Censo Nacional de Impartición de Justicia Federal 2020 del INEGI, al cierre de 2019 había 1,437 magistradas/os, juezas y jueces, de los que el 78.6% eran hombres, mientras que el 21.4% correspondió a mujeres3. En el caso de los poderes judiciales locales, para el 2018 laboraban en total 64, 310 personas, de las que 43% eran hombres y 57% mujeres. Sin embargo, la representación cambia en los niveles de puesto más elevados, ya que de las 4,291 personas juzgadoras, 44% eran juezas y 56% jueces, acentuándose la disparidad en los cargos de magistradas/os, de las 689 personas que los ocupaban, el 29 % eran mujeres, frente al 71% de hombres4.

En esta línea se destaca que, investigaciones sobre la materia han constatado que la edad promedio de juezas y magistradas es mayor que la de sus pares, asimismo, que a las mujeres les toma más años ascender en su carrera5.

Un elemento que podría explicar esta desigualdad de género es la cultura organizacional que impera en las instituciones judiciales. De manera general Daniela Cerva señala que las organizaciones no son neutrales, exponiendo que, así como sucede en la sociedad, “en las organizaciones también se reproducen crite­rios de exclusión e inequidad, fundadas en visiones naturalizadas y estereotipos sobre las relaciones de género que tienen un profundo efecto tanto en la dinámica laboral, como en el propio resultado del trabajo”6.

En el caso de las instituciones judiciales, Gustavo Fondevila y Alberto Mejía indican que la lógica laboral de estas entidades, constituyen desventajas estructurales difíciles de identificar, lo que obstaculiza el crecimiento de las mujeres. Así también aluden al hecho de que, en la cultura de género del trabajo judicial, existen grandes barreras culturales como la falta de disponibilidad de tiempo, producto de las cargas de trabajo excesivas, horarios extendidos en combinación con la división sexual inequitativa del trabajo reproductivo; al igual que, la imposibilidad de formar parte de las “redes sociales informales que se generan” en torno al trabajo7.

Una cultura organizacional con estas características da lugar a problemáticas que pueden ir desde la subrepresentación, el acoso laboral, hasta el hostigamiento y acoso sexual.

En este contexto, acciones como la creación de la Unidad de Prevención y Combate al Acoso Sexual del Consejo de la Judicatura Federal, así como las orientadas a fortalecer el papel de las unidades de género de los poderes judiciales, representan una vía para la atención y erradicación de estos fenómenos.

En cuanto a este último punto, cobra relevancia señalar que a casi veinte años de haberse suscrito la Declaración de Cancún8 en la que se reconoció la importancia del asumir una política de igualdad de género por parte de las altas jerarquías del aparato judicial, aún quedan muchos pendientes para afianzar el rol de las unidades de género como elemento clave para “transformar la cultura judicial a favor de la igualdad entre mujeres y hombres” 9.

Por tanto, para asegurar los objetivos que se pretenden mediante las disposiciones a favor de la paridad de género, es esencial incluir en la ecuación a la cultura organizacional y con ello, cambiar la lógica de “funcionamiento organizacional por estructuras más horizontales y democráticas. Lo contrario implicaría sostener nuevas formas de dominación, apoyadas “en el velo retórico por la igualdad”10.

* Rita Muciño Corro es Doctoranda en Derecho en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, Maestra en Derechos Humanos y Democracia por la FLACSO. Abogada del Círculo Feminista de Análisis Jurídico.

 

 

1 Comité para la eliminación de la discriminación contra la mujer, Recomendación general No. 25, sobre el párrafo 1 del artículo 4 de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, referente a medidas especiales de carácter temporal, párrafos 8, 10 y 15.

2 Comité para la eliminación de la discriminación contra la mujer, Recomendación general núm. 33 sobre el acceso de las mujeres a la justicia, párrafo 15, inciso f).

3 Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Censo Nacional de Impartición de Justicia Federal 2020. Presentación de resultados generales, disponible aquí.

4 Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia de los Estados Unidos Mexicanos (CONATRIB), Poderes judiciales locales en México, Unidad de derechos humanos e igualdad de género.

5 Fondevila, Gustavo y Mejía Alberto (2014) Género y ocupación en la justicia federal, Revista La Ventana, Núm. 40.

6 Cerva Cerna, Daniela (2009) Cultura organizacional e institucionalización de las políticas de género en México: Notas para el debate, Géneros, Revista de investigación y divulgación sobre los estudios de género, Núm. 6, pp 55-69.

7 Op. Cit., Fondevila, página 157.

8 Suscrita durante la VII Cumbre Iberoamericana de Presidentes de Cortes Supremas y Tribunales Supremos de Justicia.

9 Equis Justicia para las Mujeres (2017) Unidades de género en el Poder Judicial: Informe sobre su estructura y funcionamiento a nivel nacional, página 9.

10 Jiménez Guzmán, Lucero y Cerva Cerna, Daniela (2010) Algunas reflexiones sobre masculinidades y organizaciones, Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM), UNAM, Géneros, Revista de investigación y divulgación sobre los estudios de género, Núm. 8 pp 119-134.

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