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La justicia será feminista o no será
Por La Círcula
El Círculo Feminista de Análisis Jurídico es una organización feminista cuya misión es logra... El Círculo Feminista de Análisis Jurídico es una organización feminista cuya misión es lograr que el derecho sea una herramienta accesible que contribuya a la emancipación y autonomía de las mujeres, lo anterior mediante la divulgación de la cultura jurídica desde una perspectiva feminista y colectiva. (Leer más)
Las labores de cuidado y defensa de derechos humanos en clave de justicia económica para las mujeres
Las graves crisis de derechos humanos siguen hoy en día teniendo efectos devastadores sobre los cuerpos y vidas de las mujeres, pues pareciera que esas declaraciones ético filosóficas caminan en un sentido muy diferente a los modelos económicos de "desarrollo" que avasallan los territorios de América Latina.
Por Alex Guzmán Sanguino y Daniela Flores Serrano
10 de diciembre, 2020
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El día de hoy 10 de diciembre se conmemora un año más de la adopción de la Declaración Universal de Derechos Humanos por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948. Parecen lejanas las discusiones que durante más de tres década se suscitaron en la Asamblea General, respecto a argumentar que los derechos de las mujeres son derechos humanos, desde la Primera Conferencia Internacional de la Mujer en 1975 en Ciudad de México, hasta la década de los noventas con la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, adoptada de forma unánime por 189 países.  Y es que la génesis ciudadana de los derechos humanos propició que durante mucho tiempo las nociones dominantes tuvieran implícitamente a un hombre como su arquetipo.1

Sin duda alguna el reconocimiento jurídico que impulsó la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) hacia el interior de los Estados, ha sido una de las herramientas más importantes que los movimientos organizados de mujeres utilizaron para la conquista de derechos en sus sociedades. Al respecto, las feministas latinoamericanas desarrollaron una teoría -y práctica– de los derechos de las mujeres como derechos humanos, en una conversación transnacional.2

Sin embargo, las graves crisis de derechos humanos siguen hoy en día teniendo efectos devastadores sobre los cuerpos y vidas de las mujeres, pues pareciera que esas declaraciones ético filosóficas caminan en un sentido muy diferente a los modelos económicos de “desarrollo” que avasallan los territorios de América Latina. ¿Que qué tiene que ver una cosa con la otra?

A propósito, el 29 de Noviembre se conmemora el Día Internacional de las Defensoras de Derechos Humanos, y desde hace algunos años organizaciones sociales a lo largo de las Américas y organismos internacionales de protección a derechos humanos han alertado a los gobiernos sobre la violencia ejercida contra personas que defienden derechos humanos,3 puntualmente para defensoras de la tierra y el territorio. Episodios como el asesinato de Berta Cáceres en Honduras impulsando la resistencia del pueblo indígena Lenca a la construcción de la represa de Agua Zarca o el crimen de odio ejercido contra Marielle Franco en Brasil, evidencian que la elemental alianza entre capital y aparato represivo es la célula fundamental de ejercicio de poder colonial y patriarcal sobre nuestros territorios.

América Latina es una de la regiones en donde más violencia contra personas defensoras de derechos humanos se presenta. En 2006 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos expresaba que las agresiones, amenazas y hostigamientos, utilizadas como instrumento para entorpecer y obstaculizar la labor desarrollada por defensoras y defensores de derechos humanos constituye un patrón identificable en muchos países de la región“.4 Tan solo en septiembre del 2020, en medio de una pandemia mundial,  la Red Nacional de Defensoras registró un total 374 agresiones a defensoras y periodistas.

No es desconocido para los movimientos organizados de mujeres y feministas que gran parte de las actividades para la sostenibilidad de la vida la realizan mujeres y feminidades que por socialización tienen a su cargo estas labores y que la economía feminista ha nombrado como trabajo no pago5. Sin embargo, aún dicha obviedad no es así para la sociedad general, y en algunas ocasiones, incluso tampoco lo es para nosotras mismas como activistas. Por ello las estrategias de autocuidado al interior de las organizaciones deben ser consideradas prioritarias como parte de los procesos y apuestas políticas colectivas.6

Otro de los aportes de la economía feminista7 consiste de poner en el centro de la discusión cómo la crisis civilizatoria, global económica8 afecta de manera grave y diferenciada las corporalidades e identidades de mujeres, mujeres indígenas, lesbianas, bisexuales, transexuales y travestis, no binarias, intersexuales, personas racializadas y en condiciones estructurales de desigualdad, no es cosa menor.

En aras de la promesa de la igualdad nos “incorporaron” al sistema financiero global9, mediante mecanismos de empobrecimiento y marginalización como la deuda10, la militarización, el prohibicionismo, los recortes presupuestarios, actos que atentan contra la vida, agravando la situación de riesgo contra nuestra integridad física y mental por las expresiones patriarcales de castigo y control que tienen las amenazas y agresiones contra defensoras de derechos humanos.

A dichos escenarios vino a sumarse la gran incertidumbre sobre cómo repercutirá en la vida las mujeres y diversidades el impacto del COVID- 19 en el sistema financiero global. La respuesta de los gobiernos, por lo menos para los territorios de América Latina, agravan la situación de vulnerabilidad en la que ya nos encontrábamos. Como dio cuenta el Fondo de Acción Urgente para América Latina y el Caribe, las respuestas han sido con ataques en contra de lxs y las defensoras de derechos humanos, la criminalización del activismo (por parte de los Estados), el aumento de la violencia, la represión de los movimientos sociales, la militarización y la vigilancia.11

La adhesión a tratados internacionales obliga al Estado mexicano a destinar recursos para el cumplimiento de los derechos. Debería ser ejercicio de derechos pasar de la declaración a la política pública, conforme a los artículos 2 y 26 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos sobre el uso del máximo de los recursos disponibles y sobre la progresividad de los DESC. En ese sentido, México ya ha sido sentenciado por no tomar medidas para atender las forma de violencia extrema que atentó contra la vida e integridad de las mujeres en Ciudad Juárez.12 Además, el artículo 3 de la Convención de Belém do Pará considera la protección de los derechos a la vida, a la integridad personal, a la libertad, a no ser sometida a tortura, a la igual protección ante y de la ley y a un acceso efectivo a la justicia también considerados en su artículo 413.

En el caso de México, la negación de la violencia que están atravesando las mujeres por parte de las autoridades estatales, así como los recortes presupuestales observados durante los primeros meses de la pandemia fueron de gran preocupación,14 pues evidenciaron la nula voluntad política para trabajar en colaboración con organizaciones de mujeres y feministas que son quienes están haciendo frente y remediando las consecuencias de la violencia estructural neoliberal y extractivista, permitida por el propio Estado.

En el muy renombrado presupuesto de egresos de la Federación para 2021, como el presupuesto más amplio en términos de justicia social de la historia reciente de México, a las mujeres, como en el siglo pasado, se nos sigue tratando de  manera asistencialista y paternalista. Sin una política económica integral que redistribuya los recursos a quienes permiten la sostenibilidad de la vida, la deuda histórica está muy lejos de saldarse.

“La justicia económica para las mujeres no se trata sólo de integrarlas dentro de un determinado modelo económico, sino también de mejorar el control que ellas tienen sobre los recursos económicos, el acceso al trabajo decente y el control sobre su propio tiempo; también se encarga de procurar la justicia climática, limitar el poder corporativo y resistir la austeridad, y promover la autodeterminación y la autonomía de las mujeres en la toma de decisiones económicas en todos los niveles, desde el hogar hasta los parlamentos nacionales y las instituciones internacionales”.15

Entonces, si además consideramos que las labores de defensa de derechos humanos que realizan las mujeres se dan en respuesta a estos modelos económicos de desarrollo, es fundamental comprender que la labor de las defensoras consiste en denunciar los abusos de poder de agentes estatales y no estatales que en nombre del desarrollo terminan con la vida de las comunidades, saquean la tierra y cotizan el agua en Wall Street.

Es importante seguir poniendo énfasis en la necesidad de la redistribución de la riqueza y la justicia económica (real y contundente) para las mujeres, porque si la comunidad internacional que tiene objetivos de desarrollo no toma parte de esa responsabilidad, entonces el cumplimiento de los derechos humanos queda a expensas del capital y los poderes fácticos. De ser así, como sociedades estamos fracasando, ya que no solo no se saldará la deuda histórica que se tiene con todas la mujeres y diversidades, sino que será imposible alcanzar la justicia, la equidad y la no discriminación, pilares fundamentales en la lucha por los derechos humanos.

* Alex Guzmán Sanguino, lesbiana, defensora de derechos humanos e integrante de la Círcula Feminista de Análisis Jurídico. Daniela Flores Serrano. Femininja, morena, directora de Las Banderas.

 

 

Bunch, C. & Frost, S. “Women’s Human Rights: An Introduction”, Published in Routledge International Encyclopedia of Women: Global Women’s Issues and Knowledge, Routledge. 2000, p. 2.

Kelly, P. Epilogue. The Promise and Limits of the Human Rights Cascade. In Sovereign Emergencies: Latin America and the Making of Global Human Rights Politics, Cambridge: Cambridge University Press. 2018, p. 279.

El 25 de octubre de 2017, el ACNUDH y la CIDH pusieron en marcha un “Mecanismo de Acciones Conjuntas para contribuir a la protección de las personas defensoras de derechos humanos en las Américas”. Véase ACNUDH, CIDH, Nota conceptual para el Informe conjunto sobre “La situación de las personas defensoras de derechos humanos en las Américas”.

Véase CIDH, Informe sobre la situación de las defensoras y defensores de los derechos humanos en las Américas, 7 de marzo de 2006. Párrafo 154.

“La familia es esencialmente la institucionalización de nuestro trabajo no remunerado, de nuestra dependencia salarial de los hombres y, consecuentemente, la institucionalización de la desigual división de poder que ha disciplinado tanto nuestras vidas” Véase Federici, S. El patriarcado del salario. Traficantes de sueños, 2018.

Barry, J., Djordjevic, J., ¿Qué sentido tiene la revolución si no podemos bailar?. USA: Fondo de Acción Urgente por los Derechos Humanos de las Mujeres, 2007.

Véase: Escuela Virtual de Economía Feminista, 2018. Disponible en: https://dawnnet.org/2020/07/escuela-virtual-de-economia-feminista/

Señalando también la responsabilidad de la política de saqueo que propician las entidades financieras globales como el BM y el FMI.

. Véase: Rodríguez Graciela, La globalización económica y financiera se hizo sobre el cuerpo de las mujeres, en: Botina, A. et. al, coord. Demasiado: Feministas contra el poder corporativo: Reflexiones y alternativas desde el Foro Feminista contra el G20. Ediciones América Libre, 2018.

Gago, V., Cavallero, L., Una lectura feminista de la deuda: ¡Vivas, libres y desendeudadas nos queremos!. Buenos Aires: Fundación Rosa Luxemburgo, 2019.

Fondo de Acción Urgente para América Latina y el Caribe. 8 recomendaciones para donantes sobre cuidado, protección y sostenibilidad de movimientos para tiempos de COVID y para el futuro, 2020.

CorteIDH, González y otras vs México, párrafo 164.

CIDH, Informe sobre la situación de las defensoras y defensores de los derechos humanos en las Américas, 2006.

Luchadoras, Recortes a programas por la igualdad: donde está el dinero, están las prioridades. 4 de septiembre de 2020. Disponible en: https://luchadoras.mx/recortes-a-programas-por-la-igualdad-donde-esta-el-dinero-estan-las-prioridades/

AWID, Confrontando al extractivismo y al poder corporativo, 2017.

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