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La lucha cotidiana de los derechos humanos
Por Centro Prodh
El Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh) es una organización civ... El Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh) es una organización civil dedicada a la defensa y promoción de los derechos humanos desde hace más de 25 años. Su enfoque principal es el de favorecer los derechos de los grupos más excluidos de la sociedad. Buscamos hacer visibles los aspectos de la vida pública que deben ser mejorados, a fin de garantizar la dignidad de todas las personas. Nuestra tarea cotidiana nos implica enfrentarnos a diversos intereses y luchar porque el Estado asuma su responsabilidad en áreas que no considera prioritarias. Nos anima la fuerza de las personas que a pesar de haber sido violentadas en su dignidad mantienen firme su exigencia de que los derechos humanos sean una realidad no sólo en su propia vida sino en la de todas las personas. (Leer más)
Preocupante omisión sobre la tortura sexual
Es preocupante que las recomendaciones de la CNDH no apliquen estándares nacionales e internacionales en materia de violencia sexual y presenten deficiencias argumentativas tan severas, al grado de afirmar que no se cuenta con elementos médicos forenses que acrediten abuso sexual.
Por Centro Prodh
8 de marzo, 2019
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Korina Utrera, Denis Blanco y Charly Hernández fueron detenidas ilegalmente el 27 de agosto de 2011 en Tabasco por elementos de la Secretaría de Marina (SEMAR), quienes las trasladaron, junto con 11 personas más, a las instalaciones de la base aeronaval en Las Bajadas, Veracruz. Ahí se les retuvo más de 30 horas, durante las cuales fueron torturadas. Permanecieron en prisión preventiva oficiosa más de 5 años, logrando su libertad a través de sentencias absolutorias, en las que los juzgadores federales calificaron como “escenificación ajena de la realidad” el parte informativo de la SEMAR.

El pasado 13 de febrero, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitió la Recomendación 18VG/2019, en la que determinó que Korina, Denis y Charly fueron detenidas de forma ilegal –las primeras dos durante el cateo ilegal de su domicilio-, se les retuvo arbitrariamente en un cuartel naval, sobrevivieron tortura y se violó su derecho al trato digno y a una vida libre de violencia.

Si bien aplaudimos que la CNDH calificara como violaciones graves los hechos sobrevividos por las 15 víctimas, es preocupante el elevado estándar probatorio que adopta para concluir la existencia de tortura sexual, al punto de considerar que las amenazas de violación, tocamientos en senos, nalgas y vagina, así como los insultos que recibieron Korina, Denis y Charly por su orientación sexual cuando se encontraban detenidas por elementos navales en un entorno de total indefensión, son únicamente genéricas violaciones al trato digno y al derecho a las mujeres a una vida libre de violencia.

Aún más: la CNDH concluyó que “desde el punto de vista médico forense, no se contó con elementos que acreditaran el dicho de las víctimas” de “haber sufrido agresiones y abuso sexual por parte de los elementos captores”. En cuanto al abuso sexual, el artículo 260 del Código Penal Federal dispone que lo comete quien “ejecute en una persona, sin su consentimiento, o la obligue a ejecutar para sí o en otra persona, actos sexuales sin el propósito de llegar a la cópula.[…] se entiende por actos sexuales los tocamientos o manoseos corporales obscenos, o los que representen actos explícitamente sexuales u obliguen a la víctima a representarlos”.

Es preocupante que las recomendaciones de la CNDH no apliquen estándares nacionales e internacionales en materia de violencia sexual y presenten deficiencias argumentativas tan severas, al grado de afirmar que no se cuenta con elementos médicos forenses que acrediten abuso sexual, cuando, dentro del mismo cuerpo de la recomendación, se concluyó en los hallazgos médicos de la Opinión Especializada efectuada por la propia CNDH a una de las mujeres que “en el conjunto de lesiones descritas estas se correlacionan con los hechos que narró ocurrieron en su detención, especialmente las referidas a nivel de la mama derecha, […] que se correlaciona con lo que narra de que le tocaban los senos y los pezones, así como, la lesión descrita en región de glúteo izquierdo”; hallazgos que también se encontraron en el peritaje médico elaborado por la Fiscalía General de la Repúbica. Situación similar se presentó en el caso de las otras dos sobrevivientes de tortura sexual: los peritajes de CNDH determinaron que existía “una firme relación” entre el dicho de las dos víctimas y sus lesiones en glúteos, coincidente con las conclusiones de los peritos de la FGR, transcritas en la recomendación.

La Comisión Nacional tampoco consideró lo señalado por los peritos oficiales en cuanto a la violación sexual: “es de hacer notar, que las lesiones que se presentan en ese tipo de maniobras desaparecen rápidamente, en una hora posterior al evento, pero por lo general a raíz de esos eventos se producen secuelas de tipo psicológico que pueden afectar el desarrollo psicosexual de la persona”, y no tomó en cuenta las afectaciones psicológicas presentadas por las sobrevivientes, que daban fiabilidad a la prueba directa más relevante en casos de violencia sexual: el testimonio de las víctimas.

Si la CNDH no encuentra acreditada la tortura sexual en un caso donde se encuentra tan documentada, ¿qué podemos esperar para las mujeres en cuyos casos efectivamente desaparecieron las lesiones y los peritajes oficiales, por su distancia de los hechos y las condiciones de la reclusión que enfrentan la mayoría de las sobrevivientes, son incapaces de detectar las secuelas psicológicas?

Con esta preocupación coincidieron Javier Treviño y Sara Velázquez en su artículo “Manual de tortura y tratos cruentos” en el que señalan la falta de reconocimiento formal de la existencia de tortura en varios casos, imputable a CNDH, pese a que claramente la hubo.

El papel de la CNDH como órgano público autónomo y garante de derechos humanos es fundamental en la lucha para erradicar la aberrante práctica de la tortura sexual en México; la importancia de su mandato le requiere realizar investigaciones diligentes y científicas basadas en los más altos estándares internacionales para no minimizar las nefastas consecuencias de esta grave violación a derechos humanos.

 

@CentroProdh

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