A ver, ¿qué quieres saber de sexo, mamá? - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
La sartén por el mango
Por Mala Madre
Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ... Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo, los siguientes cinco de freelance y ahora de nuevo de tiempo completo. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a [email protected] (Leer más)
A ver, ¿qué quieres saber de sexo, mamá?
Por Mala Madre
24 de julio, 2012
Comparte

Mi hija mayor tuvo un compañerito en la primaria que siempre me sacó de balance. Hijo de padres que se asumen como liberales, con un hermano más grande que él para abrir brecha, llegaba a la escuela con unas historias en las que había mucho de realidad y poco de cuento, según lo constatamos al pasar de los años.

La anécdota que más impresionó al grupo fue la del hermano mayor que, a sus 13 años, fue autorizado por sus padres para tener relaciones sexuales con la novia en la casa. Después de esa revelación, ni una ceja movimos al enterarnos de boca de los propios progenitores que sus hijos tenían derecho a fumar y a beber una cervecita cuando así lo quisieran después de los 12 años, por un tema de congruencia. La lógica de ambos adultos era impecable, a su entender: “nosotros fumamos y bebemos, ¿con qué cara les decimos que ellos no lo hagan?” Y así hasta el infinito, con el ejemplo que ustedes quieran.

Los relatos del pequeño de 11 años sobre lo que pasaba en su casa coincidieron en tiempo con un incidente registrado en el campamento de tercer grado, cuando a un par de chiquillos se les ocurrió invitar a otros a “jugar al sexo”. Los maestros no hicieron mayor escándalo, pero ante la inquietud de los niños acordaron organizar una conferencia sobre el tema para toda la escuela en cuanto regresaran al plantel.

El día pactado para la plática, a la hora de la salida, mis hijas me informaron que ya lo sabían todo por si me interesaba preguntar. “¿Qué es todo?”, pregunté. “Pues todo”, respondió la grande. “A ver, cuéntame”, invité, mientras me decía a mí misma que no quería yo saber. Pues todo efectivamente era todo. De principio a fin, a sus 8 y 10 años de edad, mis hijas tenían ya una explicación exacta de una relación sexual.

Confieso que me dieron ganas de llorar. Es una tontería, una ñoñez, pero qué quieren, no estaba yo preparada para que su infancia durara tan poquito. Desde entonces siento que me robaron un par de años, por lo menos, de contar cuentos a mis hijas. Pasamos muy rápido de la colección A la orilla del Viento, del Fondo de Cultura Económica, a los manuales pediátricos para pre-adolescentes. Ya saben, “tu cuerpo cambia ¿cómo te sientes?”

He tratado de ser la primera en aclararles sus dudas, pero la tecnología y los amigos me rebasan. El otro día caché a la menor buscando información sobre sexo en Internet, así que ahora hemos tenido que estar el triple de atentos para que la curiosidad de ambas no las haga correr riesgos innecesarios. Y sí, también para impedir que accedan a información que su padre y yo consideramos que a su edad no necesitan. Como la pornografía, por ejemplo.

En esas andaba cuando me topé (nos topamos) el pasado jueves 12 de julio con un desplegado en la página 11 del periódico Reforma, titulado “La campaña en medios ‘un condón es más confiable que el destino’ induce a jóvenes a la actividad sexual de alto riesgo”.

Dirigida al secretario de Gobernación, Alejandro Poiré, y al secretario de Salud, Salomón Chertorivski, 663 organizaciones que firman el desplegado consideran que el condón “no protege” contra infecciones de transmisión sexual (ITS) “que se contagian piel con piel”, que el condón tiene “un porcentaje amplio de deslizamiento y ruptura que va desde el 12% y hasta el 35%”, y que el inicio de la vida sexual a temprana edad “aumenta el riesgo de padecer ITS y presentar embarazos no esperados, depresión, suicidios y consumo de alcohol, tabaco y drogas”.

Para los abajofirmantes la única forma de prevenir embarazos y enfermedades es con “abstinencia y fidelidad”, por lo cual “exigen” cancelar “a la brevedad” la difusión de esta campaña. Por supuesto, nada dicen sobre los estudios que reportan que 1 de cada 4 mujeres que se embarazan en México son adolescentes y que 1 de cada 6 nacimientos se da en menores de 19 años,  lo cual califica como un problema de salud pública.  Menos mencionan el incremento de las ITS entre los jóvenes, principalmente por el Virus del Papiloma Humano.  Por si no queda claro lo anterior, se niegan a entender que los jóvenes llevan décadas reduciendo cada vez más la edad de inicio de su vida sexual, que ahora se encuentra entre los 12 y los 17 años, y que ninguna campaña de fidelidad y abstinencia detendrá la permanencia de estos datos. Y si no me creen, que le pregunten a Sarah Palin.  

Es increíble que a estas alturas de un problema de salud pública como el embarazo adolescente y las ITS, haya gente que todavía crea que la información pone en “alto riesgo” a los jóvenes. Que en pleno siglo 21 la ignorancia sea la solución. Me pregunto en qué planeta viven, qué clase de amigos tienen sus hijos, qué películas ven, que series de televisión les gustan, qué música escuchan. Porque no sé ustedes, pero yo he tenido suficiente con lo que me ha tocado vivir con mis hijas para que más me valga darles la información necesaria para que se cuiden.

Como padres intentaremos retrasar lo más posible el inicio de su vida sexual, hasta que tengan la madurez física y mental para afrontar las consecuencias de sus actos. ¿A qué edad será eso? ¿En qué condiciones? ¿Con qué límites? Eso depende de cada familia, de cada forma de ver la vida. Los referentes somos nosotros mismos y nuestra propia experiencia.

Habrá padres que den permiso de tener relaciones sexuales en casa y otros que prefiramos no saber. Habrá quienes no tengan problema con que fumen y beban alcohol en las fiestas de 13 años, porque crean que así aprenderán poco a poco, y quienes no lo permitamos. Habrá quienes enseñen a sus hijos que lo mejor es llegar virgen al matrimonio y quienes les inculquemos que estaremos de acuerdo con lo que ellos decidan. Que hagan de su vida un papalote y que afronten las consecuencias.

Eso es responsabilidad nuestra, no del Estado. A éste le corresponde bajar la incidencia de los problemas de salud pública para que dejen de serlo y esto sólo se puede lograr con información. Y en lo que a mis hijas se refiere, agradezco al CONAPO y a la Secretaría de Salud que refuercen con la campaña del condón las explicaciones que en la escuela y en casa ya hemos dado.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.