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La sartén por el mango
Por Mala Madre
Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ... Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo, los siguientes cinco de freelance y ahora de nuevo de tiempo completo. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a [email protected] (Leer más)
Cinco cosas que alucino de la lactancia materna
Paren ya. No es a las mujeres a quienes tienen que convencer sobre los beneficios de la lactancia materna.
Por Mala Madre
5 de agosto, 2014
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Tomado de www.abeautifulbodyproject.com

Tomado de www.abeautifulbodyproject.com

Muy amables y generosos, los integrantes de Un Kilo de Ayuda y UNICEF México me invitaron a participar en la mesa de diálogo Hablemos de lactancia, que se realizará el próximo jueves 7 de agosto en el Hotel Le Meridien a las 9:30, a propósito de la Semana Mundial de la Lactancia Materna.

Para que nadie se llame a engaño, adelanto aquí lo que diré y que ya he planteado en anteriores entradas. Digo, por aquello de que lo quieran pensar mejor, aunque anticipo que estoy muy emocionada por compartir el pan y la sal con don César Costa (¡Papá soltero! Embajador de buena voluntad de la UNICEF), con lo cual estoy segura coinciden Paola Villegas y los pediatras Mariana Colmenares y Omar Livio Peralta, que también participarán. Lista estoy para la selfie y todos los encargos de madre, tías y suegra. Así que sin mayores preámbulos, aquí les voy:

1.- La carrera de obstáculos

La criatura llegó y todo es felicidad. La madre ha decidido amamantar a su bodoque y nada ni nadie lo va a impedir. Bueno, por lo menos hasta que aprenda a controlar la ansiedad sobre su producción de leche (¿es poco? ¿Es mucho? ¿Será suficiente?)…. hasta que el bebé se acomode (no le gusta la teta izquierdaaaaa)… hasta que dejen de censurar en la mesa de al lado del restaurante (Señora, es a libre demanda, ¿cómo que me vaya a amamantar al baño?)… hasta que se acabe el permiso de maternidad (¿por qué sólo 40 días si el bebé necesita por lo menos seis meses de lactancia exclusiva? Necesito un sacaleche –por qué diantres no hay dónde extraérsela con privacidad y comodidad. Por qué chintetes no hay una estancia infantil en la oficina ¬¬)… hasta que funcione el operativo recolección-conservación de la leche (¿y ora dónde la guardo? ¿Funcionará si traigo una hielera? Dior, tendré que completar con fórmula)… hasta que todo mundo deje de presionar y chantajear (así que no tengo derecho a cansarme y debo hacer circo, maroma y teatro para darle leche materna a mi escuincla. ¿Qué no era cosa de conectármela y ya?)

2.- El premio a la súpermadre

El amor materno todo lo puede y no se vale rendirse a la primera. Tú puedes parir, amamantar a tu bodoque al primer segundo de vida, regresar a trabajar a los 40 días, extraerte la leche cómo se pueda y donde se pueda (el baño, el lugar predilecto), conservarla, correr de la casa a la guardería al trabajo a la guardería a la casa sin desfallecer, serenarte y relajarte para darle la leche a tu criatura en las horas que te quedan de sueño y al minuto siguiente volver a empezar. Qué importan los problemas económicos, las enfermedades o el cansancio, ante ese momento de paz. Todo sin esperar políticas públicas que eliminen los obstáculos para la lactancia materna o empleadores conscientes que las instrumenten sin necesidad de que los obliguen, que ésos ya no nos tocaron. Y sobre todo, amamantarás sin molestar a nadie con la visión de tus senos expuestos, que la gente no tiene por qué presenciar tan molesto espectáculo. No, no, de nada vale protestar. Es algo natural y lo mejor para el bebé, pero siempre y cuando no lo compartas con el mundo. Al final habrás hecho lo mejor para tu criatura y el mundo te lo reconocerá, aunque no te lo facilite.

3.- La sanción social

¿Cómo que no va a dar pecho? Señora, usted quiso hijo, ahora le cumple. No, no tiene derecho a desfallecer ni a pensar en sí misma ni a facilitarse la vida. ¿Creyó que la maternidad era un día de campo? Implica sacrificio y sufrimiento, de ésos que templan el carácter. Ni modo madrecita, a darle, que es derecho de esa criatura la leche materna. ¿Combinas fórmula con leche materna? Bueno, peores cosas se han visto. ¿No pudiste amamantar por razones orgánicas o médicas? Pobrecita. Por lo menos has estado para darle tú personalmente la mamila. Mira, dicen que si estás muy, pero muy pendiente de su desarrollo y alimentación, puede que mejore con el tiempo. Ay, pobrecito, esperemos que ese mal comienzo pueda corregirse con un poco de suerte… ¿Cómo que va a amamantar delante de todos? Dior con estas mujeres, ¿qué no tienen tantito pudor? ¡Esto es un lugar público, público! Váyase al baño donde uno no las vea. O mejor, no salga de su casa. Suficiente tenemos con sus fotos en el feis para que ahora además nos vengan a sorrajar el espectáculo de sus senos en nuestras narices. Habráse visto.

No entiendo, para qué más que la pura verdá

Pos de qué se trata ¬¬ En serio.

 

4.- La falta de incentivos

Pues mira, esto es lo que hay. A lo mejor a nuestras hijas les toca algo mejor y para cuando ellas tengan a nuestros nietos ya los gobiernos y los congresos habrán instrumentados políticas públicas para que los padres puedan tomar permisos de maternidad y paternidad acordes con el periodo de lactancia, o por lo menos habrán instalado estancias infantiles para que sus empleadas puedan amamantar a sus bodoques y ser el doble de productivas, o bueno, ya de perdis habrán destinado espacios cómodos para lactarios donde puedan extraer y conservar la leche, cuya ubicación y funcionamiento todo mundo conocerá. Mientras, te las tendrás que arreglar cómo puedas porque dar todo por tu criatura es el único incentivo que necesitas.

5.- Las campañas para convencer a las mujeres de amamantar a sus hijos

Paren ya, convencidas estamos. Sabemos de las maravillas de la leche materna, no necesitan hablarnos más del tema. Mejor armemos campañas para convencer a los gobiernos, a los legisladores, a los empleadores y a la sociedad en general de que quiten obstáculos, dejen de chantajear y nos faciliten (facilitemos) la vida para alcanzar la meta que buscamos: que la mujer que decida amamantar a su hijo lo pueda hacer sin jugarse el físico, el trabajo, ni la paz mental por ello. Para acabar pronto, los que necesitamos ser convencidos somos todos los demás, no las mujeres con hijos o a punto de parir que no tenemos duda sobre la importancia de la lactancia materna. Ah, qué caray, ¿verdad?

 

@malamadremx

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