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La sartén por el mango
Por Mala Madre
Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ... Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo, los siguientes cinco de freelance y ahora de nuevo de tiempo completo. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a [email protected] (Leer más)
45 y contando. Ya tengo la edad de mis papás.
No sé en que momento pasó. Ayer tenía 25 y toda la vida por delante, y hoy me pregunto si he hecho todo lo que quería y si tendré oportunidad de hacer lo que me falta. Ajá. Lo mío tiene nombre y se llama crisis de la mediana edad.
Por Mala Madre
27 de agosto, 2013
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Foto: @malamadremx

Foto: @malamadremx

El próximo domingo 1 de septiembre cumpliré 45 años. Los nuevos 35, según me entero, aunque la mera verdad es que yo me siento como de 38 #NiParaQuéMentirles. Todavía no me da por correr maratones, pero estoy como a 15 minutos. Lo que sí ha pasado es que hoy más que nunca estoy muy consciente de que éste debe ser mi momento… o ya no será.

Veamos. No planeé mi vida. Es decir, jamás me fijé metas estilo “a tal edad debo de estar trabajando en tal empresa”, o casada y con hijos, o derrochando glamour (ya saben: auto, depa, viajes). Más bien me planteé lo que no quería para mí y en función de eso fui descartando. Todo al revés, pues. Nunca me imaginé en un trabajo que no me gustara o en el que tuviera que tragar camote (que expresión tan horrible, dicho sea de paso) para permanecer o ascender. Siempre me juré que nunca tendría una pareja que no venerara el suelo que yo pisara #Osea #LaPocosNoviosYunosAmigos. Jamás me ha interesado ser ajonjolí de todos los moles, o más bien será que no se me da, y mis amistades siempre han sido pocas, pero muy queridas.

25 años después de que en casa mataran víbora en viernes por mi independencia económica, volteo y hago el recuento de lo que he conseguido: dos resueltas hijas adolescentes, una profesión que me encanta, un espectacular compañero de vida, amigas solidarias, viajes soñados. Bien ¿no? Debería de estar festejando. Y sí lo hago, de veras. El punto es que me acaba de cuadrar que ya tengo la edad de mis papás.

¿En qué momento pasó esto? Justo la semana pasada la adolescente mayor llegó a la casa quejándose de la presión de sus maestros por definir la profesión que estudiará y cómo se ve de aquí a 10-15 años, cuando sólo tiene 14. Yo me la imagino perfecto: hará carrera en la radio porque tiene el don de la palabra y una voz espléndida, representará a México como la destacada diplomática que será porque le regresará al país el brillo de la era García Robles, y habrá iniciado una espectacular trayectoria como guionista de multipremiadas series de televisión que tomarán la estafeta de Mad Men, House of cards y Breaking Bad. Tal cual, eso y más. ¿Ven? Es oficial, soy mi mamá.

De pronto tengo la edad que tenían mis papás cuando yo empezaba a volar. Y me veo empezando a soñar la vida que tendrán mis hijas en vez de aplicarme y disfrutar la que me he dado yo. ¿He hecho todo lo que he querido? ¿Me he esforzado lo suficiente por conseguirlo? ¿Hasta dónde quiero llegar? ¿Todavía puedo hacerlo? ¿Tendré la oportunidad?

Ajá. #YoConfieso que estoy en plena crisis de la mediana edad. Todas las mañanas cuando me veo en el espejo me descubro una arruga más y últimamente me debato sobre a las cuántas canas las empezaré a pintar. Y luego salgo y me encuentro a mis hijas frescas, lindas, jóvenes, rebeldes y reconsidero la baba de caracol y, por qué no, los envolventes de chocolate y hasta la crema teatrical.

Lo sé, no necesitan decírmelo. No estoy ni me siento vieja, sólo es que ya tengo la edad de mis papás. Estoy en ese umbral en el que ya no hay vuelta atrás para terminar de soltarme el chongo -personal, profesional- y aceptar de una vez por todas que ya no me cuezo al primer hervor y que no hay mejor forma de permanecer joven que mantenerse activo (aunque a estas alturas la cirugía estética no sea tan mala idea después de todo, ash).

Por lo pronto este domingo me espera mi cumple ideal: ruta ciclista por la mañana, chile en nogada para la comida, maratón de cine y series por la tarde-noche, apapachada por mi familia. Será el primer día del resto de los mejores días de mi vida, porque para viejos los cerros… y hasta ellos reverdecen. ¿Ah, verdad?

 

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#YoSoyAnimal
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