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La sartén por el mango
Por Mala Madre
Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ... Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo, los siguientes cinco de freelance y ahora de nuevo de tiempo completo. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a [email protected] (Leer más)
Cuidar a los hijos, qué horror
Por Mala Madre
10 de mayo, 2011
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Hace algunos años me dijeron que era yo una princesa, porque no trabajaba y estaba en casa cuidando a mis hijas. Me hubiera encantado serlo. Imagínense, qué fascinante tener esa vida de fantasía. Pero la mía es demasiado real. De realidad, no de realeza.

Igual que la de Ruth.

Recién la conocí el otro día en una cena. Ruth tiene 37 años y está a punto de dar a luz por segunda ocasión en su vida. Hace 12 años parió un niño divino y entonces la vida no le dio opción. Separada del padre de su hijo a los cinco meses de embarazo, tuvo que hacerse cargo ella sola de la criatura. Y salió adelante, con ayuda de la nana que la cuidó de niña.

Sin embargo, ahora tiene un conflicto. Ha hecho una buena carrera en las relaciones públicas y su pareja muere por ella. El bebé que esperan llega en el mejor momento de su vida, personal y profesional. Ruth no decide aún si quedarse en casa -como esta princesa- o repetir la experiencia ya vivida, con la diferencia de que ahora cuenta con el padre de su hija.

Quiso saber cómo le han hecho otras mujeres y realizó un pequeño sondeo entre sus amigas. Sus cálculos le reportan que el 90 por ciento de las consultadas optó por quedarse en casa. La necesidad de mantenerse independiente la hace dudar si permanecer dentro del 10 por ciento restante.

Aunque el proyecto de vida con su pareja es de equidad y a largo plazo, tiene miedo de perder autonomía. Su problema es que ahora puede elegir, y no es fácil.

Esta elección, que muchas mujeres profesionistas hemos hecho, tiene el inconveniente de ser un trabajo temporal. Cuidar a los hijos tiene un plazo perentorio y luego viene el dilema de qué hacer cuando nuestros mejores años para consolidar una carrera se han ido, sobre todo si empezaste tu maternidad en tus treintas.

Del otro lado están esos hijos deseados y planeados, que muchas mujeres elegimos por encima de nuestra profesión. La mayoría con la esperanza de poder retomar lo que dejamos pendiente cuando llegue el momento, con trabajos de medio tiempo o colaboraciones en proyectos específicos.

En México, muchas mujeres han decidido que se puede. Se trata de un universo estimado en dos millones, de acuerdo con un estudio de mercado realizado por Lexia Investigación Cualitativa y McANN Worlgroup. Pequeño, si se compara con los 14 millones de mujeres en edad reproductiva y laboral (entre los 25 y 39 años) de acuerdo con los datos del INEGI, pero que existe y va en aumento, según el estudio.

¿Qué buscan estas mujeres? Lo mejor de dos mundos: cuidar de sus hijos sin repetir el esquema de nuestras madres y abuelas, pero sin estar sujetas a una agotadora doble jornada, donde el tiempo de calidad se vuelve mínimo.

Las susodichas quieren incidir al cien por ciento en la vida de los hijos que decidieron tener, pero con tiempo para ellas y para sus intereses personales. Lexia Investigación Cualitativa y McANN Worlgroup las describen como clasemedieras universitarias a las que, además, no les gusta que las llamen amas de casa. Y nos proponen un nuevo término: lifewives .

El estudio lo resume así: el eje de nuestras abuelas fue obedecer, el de nuestras madres buscar la igualdad y el de las mujeres de hoy es buscar el poder. Un poder planteado en términos de equidad, donde las parejas puedan decidir de común acuerdo quién de los dos se queda con los hijos en casa, en función de quién tiene más oportunidades de desarrollar su profesión allá afuera. Lo sé. Esto amerita una colaboración aparte.

Este blog que inicio hoy, como su princesa de cabecera, busca compartir historias de mujeres a partir de contar por qué algunas -en estos tiempos, qué horror- decidimos atender personalmente a nuestros hijos. Contarles del entorno y las peripecias. Documentar las vivencias de este sector que tienen (tenemos) mucho qué decir y cuyos destinos familiares y como sociedad giran en torno a las decisiones que toman. Que tomamos.

Y quiero empezar proponiéndoles que ya no nos llamen amas de casa, porque no lo somos. Ahora somos lifewives.

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