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La sartén por el mango
Por Mala Madre
Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ... Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo, los siguientes cinco de freelance y ahora de nuevo de tiempo completo. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a [email protected] (Leer más)
Dani V.
Por Mala Madre
9 de agosto, 2011
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Todos los años, miles de jóvenes de todo el país presentan examen para ingresar a la Universidad Nacional Autónoma de México. Todos los años, miles de ellos son rechazados. Todos los años, los datos estadísticos reportan que la mayoría obtiene bajos puntajes. O sea, reprueban el examen.

 

Todos los años, los rechazados arman mitote. Cada vez mejor organizados (ya cuentan con el Movimiento de Aspirantes Excluidos de la Educación Superior, MAES) exigen la ampliación de la matrícula en las instituciones públicas de educación superior y se oponen a la cancelación del pase automático en la UNAM.

 

Todos los años, el debate es el mismo: que si los de pase automático tienen menor rendimiento que los que presentan examen y es una injusticia que les quiten el lugar a los que están mejor preparados, que si la política educativa del gobierno en turno cancela las oportunidades de la juventud mexicana, que si todo es culpa de Elba Esther Gordillo, que si el examen es discriminatorio y manipulador.

 

Tengo mi propia opinión al respecto, pero hoy no se las voy a platicar ni disertaré sobre los rechazados, que espero por el bien de todos que no terminen en ninis. Hoy les quiero contar de una aceptada: Dani V.

 

Resulta que esta chiquilla de 15 años presentó el pasado 25 de junio el examen único de ingreso al bachillerato. De 128 aciertos, obtuvo 109. Si el examen se calificara de la manera tradicional habría obtenido una calificación de 8.5. Quedó inscrita en el plantel que escogió de la Escuela Nacional Preparatoria, en el turno matutino.

 

De los 310 mil aspirantes a ingresar a uno de los plantes de las nueve instituciones representadas en la Comisión Metropolitana de Instituciones Públicas de Educación Media Superior (entre ellas la UNAM), fue de las pocas aspirantes que obtuvo más de cien aciertos. Todo un logro, si consideramos que el puntaje promedio alcanzado por la totalidad de los sustentantes fue de 64 y que el puntaje mínimo para ser aceptado era de 31.

 

En realidad, ella se había preparado para obtener más de 120 puntos (sólo cuatro estudiantes obtuvieron entre 125 y 127 puntos), pero le fallaron 19 preguntas de física, de lógica y de información general. Por ejemplo, no supo contestar “qué situación grave sucedió durante el gobierno de Ernesto Zedillo que afectó a los mexicanos”.

 

Dani V. ocupó las tres horas para contestar su examen.

 

El pasado jueves 28 de julio a la medianoche esperaba con ansia la publicación de los resultados en la página de Internet de la UNAM. Después quiso llamar a todos sus seres queridos para darles la noticia, de lo contenta que estaba (qué bueno que no lo hizo a esas horas). Ella sabía cómo le había ido, pero desconocía como le había ido a los demás, de ahí su angustia.

 

El resultado de su examen no fue un golpe de suerte. Fue producto de años de disciplina y estudio, de poca tele y mucha lectura. De menos face y más book. De cambiar vacaciones y el viaje de 15 años por repasos académicos. De tener claros sus objetivos y haber trazado un plan para alcanzarlos. Y en esto, la madre de Dani V. ha tenido mucho que ver. Con mano de hierro y toneladas de amor, ha guiado a su hija como tal vez le habría gustado que la guiaran a ella. Criticadísima entre la familia por esta estrategia, hoy duerme a pierna suelta junto con su marido, con la tranquilidad y la satisfacción del deber cumplido.

 

Como buenos estrategas, Dani V. y sus padres tenían un plan b en caso de no quedar en este primer intento: estudiar la preparatoria en la escuela privada donde había cursado desde preescolar y presentar dentro de tres años su examen a la licenciatura en la UNAM. Clasemedieros, una universidad privada habría puesto en aprietos la economía familiar, así que esto se consideraba un escenario extremo. Ya no será.

 

Dani V. quiere estudiar Medicina o alguna carrera relacionada con Ciencias Biológicas y de la Salud. Sabe que tiene que mantener su ritmo de estudio para obtener un buen promedio que le permita refrendar su pase automático a la profesión que finalmente escoja. Todos los que la conocemos estamos ciertos que honrará la oportunidad que le han dado, porque nada en el proyecto de vida de esta chiquilla está sujeto al azar o a la suerte: estudio y disciplina primero, reventón y amigos después.

 

Dentro de tres años, Dani V. formará parte de los 20 mil alumnos que pasarán de forma automática de las prepas y los Colegios de Ciencias y Humanidades (CCH) a estudiar su licenciatura en la UNAM. Si no fuera el caso y tuviera que concursar por alguno de los 16 mil lugares que la UNAM ofrece actualmente en dos periodos cada año, Dani V. lo obtendría sin problema.

 

Ojalá éste fuera el escenario de los 181 mil 118 jóvenes que este año no consiguieron matricularse en la UNAM. De acuerdo con el estudio Cobertura de la Educación Superior en México. Tendencias, Retos y Perspectivas, auspiciado por la ANUIES, se tendría que incrementar unos 50 mil lugares la matrícula en todas las universidades públicas del DF para poder alcanzar una cobertura del 60 por ciento en el ciclo escolar 2012-2013 (les daría el link de Reforma, pero hay que pagar. Para los que tienen suscripción, busquen la nota de Mirtha Hernández del 22/07/11 “Piden Extender Educación”).

 

En lo que esto se consigue, estaría bien que el próximo año nos enteráramos que más del 60 por ciento de los aspirantes a ingresar a la UNAM, tanto en prepa como en la licenciatura, obtuvieron en promedio cien aciertos en su examen. Tengo la impresión que un mejor resultado obligaría a la sociedad y a la gente indicada a tratar con la importancia debida el tema de los rechazados.

 

Desconozco las razones de fondo por las cuales una mayoría obtiene malos puntajes cada año (¿bajo nivel educativo de la escuela de origen? ¿bajo nivel socioeconómico? ¿malos maestros? ¿mínimo esfuerzo?), pero padres e hijos tenemos que hacer la parte que nos toca. Estarán de acuerdo que siempre valdrá la pena luchar por Dani V.

 

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