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La sartén por el mango
Por Mala Madre
Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ... Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo, los siguientes cinco de freelance y ahora de nuevo de tiempo completo. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a [email protected] (Leer más)
De casorios, NASA y la pendejez de algunos
De nueva cuenta, si Esmeralda –o cualquiera de nosotras— no hace lo que se espera de una, nos merecemos mínimo ser linchadas frente a Palacio Nacional porque, horror, sus aspiraciones no son las nuestras.
Por Mala Madre
2 de julio, 2013
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La noticia generó un escándalo mayúsculo. Esmeralda Rodríguez, estudiante del Tecnológico de Gutiérrez Zamora, Veracruz, había despreciado un trabajo en la NASA por casarse, luego que en abril de 2012, junto con sus compañeros, ganara el primer lugar del VEX Robotics World Championship, en Anaheim, Estados Unidos.

Lo menos que le dijeron a Esmeralda fue pendeja y no la bajaron de traidora a la causa. A quién se le ocurre cambiar dos meses de entrenamiento en Estados Unidos para ser ama de casa. Sobre todo porque, horror de horrores, quienes “trabajan día a día” por “mejorar el entorno de este país con una perspectiva de género”, saben “lo importante y complicado que resulta tener a mujeres en puestos de tomas de decisiones, en carreras de ciencias y tecnología, participando activamente en el mercado laboral”. Si no que le pregunten a Karime Macías, esposa del gobernador de Veracruz, quien divulgó la presunta decisión de Esmeralda en la columna que firma en el diario local El Dictamen… con el apellido del marido.

Poco importó, como bien señala Aurelio Contreras en este texto en la revista Etcétera, saber las razones de Esmeralda. Lo importante era lincharla por escoger tener una familia antes que su desarrollo profesional. Luego supimos que no, que en realidad no se trataba de un asunto del corazón puesto que ya estaba casada desde antes del concurso, sino que todo se debía a que no tenía dinero para hacer el viaje a Estados Unidos.

Así que ahora tenemos a la señora de Duarte tomándose la foto con Esmeralda y anunciando que anunciará este jueves 4 de julio, otra vez en su columna de El Dictamen, cómo ella y su marido el gobernador ayudarán a la estudiante a cumplir sus sueños. Pues espero, mínimo, que le paguen el viaje que para eso sí está el erario de los veracruzanos.

Primer juzgo...

Primer juzgo…

Y ya que descubrimos feminista a doña Macías de Duarte, no estaría de más verla trabajar para que en Veracruz a ninguna mujer se le vuelva a negar su derecho de abortar como marca la ley, en caso de violación, por peligro de muerte, por alteraciones congénitas graves, como le pasó a Laura. Y más aún, que a ninguna otra mujer el marido la mande encarcelar para quitarle a sus hijos, como lo han denunciado Fabiola González y Brenda Rodríguez.

El derecho a decidir por el que tanto hemos peleado las mujeres no implica que hagamos lo que a los demás les parece que debemos hacer. Increíble, pero no queda claro. Aún si Esmeralda hubiera decidido cambiar la NASA por el casorio, quiénes somos los demás para juzgarla, criticarla, condenarla y quemarla en leña verde por no tener nuestras aspiraciones. De nueva cuenta se asume que la lucha centenaria de las mujeres por ser respetadas y reconocidas nos obliga a la de a fuerzas trabajar fuera de casa so pena del rechazo y el juicio social si osamos preferir cuidar a los hijos, al marido o a quien se nos pegue la gana.

Lo que se reclama es la equidad y la igualdad de oportunidades. Una vez que las tengamos, ya cada quien decidirá qué hacer con ellas: instruirse, ascender profesionalmente, tomarse un break para formar una familia, sacarle todo el provecho a ese background con los hijos y, por qué no, regresar a disputar profesionalmente el lugar que dejamos. O no. Porque sí, porque queremos todo y porque nos la rifamos por tratar de conseguirlo. Estamos en nuestro derecho y a quien no le guste que sepa de una vez qué hacer.

 

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