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La sartén por el mango
Por Mala Madre
Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ... Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo, los siguientes cinco de freelance y ahora de nuevo de tiempo completo. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a [email protected] (Leer más)
Dinero merecido
Dice Elba Esther Gordillo que ella sudó hasta el último quinto. Que casas, ropa, cuadros y viajes se los merecía porque en algún momento de su vida limpió mesas, lavó trastes e hizo carrera en el magisterio y la política, sin amante ni empresario mecenas. Ustedes que no chambean, caray.
Por Mala Madre
27 de febrero, 2013
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No, por supuesto que en eso no hay delito. Comer bien, vestir bien, calzar bien, decorar la casa con obras de arte es de muy buena cuna, clase y gusto. Incluso intentar prolongar lo más que se pueda lo que nos queda de juventud es loable en estos tiempos que corren, siempre que se recurra a un buen cirujano. Pero hacer un guardadito de 2 mil 600 millones de pesos para todo ello me parece francamente un exceso.

Podemos empezar por el imperdonable desaire de ir de shopping al extranjero cuando Carlos Slim ya nos hizo el gran favor de traer Saks a México. ¿No quedó clara la intención del ingeniero de ahorrarnos el viaje a Nueva York? Y si a eso le sumamos que Neiman Marcus ya nos envía los productos por paquetería, qué necedad de poner casa en San Diego para un día sí, y otro también, convertir la sucursal de Fashion Valley en un miércoles de plaza en La Comer.

Fashion Valley. El mall favorito de la maestra.

Fashion Valley en San Diego. El mall favorito de la maestra.

Luego está lo de ir a las obras de arte. No dudo de las maravillosas galerías que se pueden recorrer en las capitales del mundo, pero seguro por acá también encuentra uno un María Izquierdo o un Siqueiros, y en una de esas hasta descubrimos nuevos talentos, como Casiano García o Raúl Fombona. Y si acaso sólo tenemos que viajar a Guerrero, eh. No se dejen amedrentar por los profesores que acostumbran tomar Chilpancingo o bloquear la Autopista del Sol en protesta por sus pésimas condiciones laborales, que también se puede llegar por avión.

Para las cirugías ya casi somos potencia en México, así que no hay pretexto para buscar que nos tasajeen fuera de nuestro terruño. Es cosa de andar muy atentos mientras caminamos por Antara o nos asoleamos en Punta Mita, para pedir el contacto en cuanto veamos el resultado de un buen bisturí. Les apuesto lo que quieran a que encontramos gente muy preparada por acá, nomás no le pidan el dato a la Alejandra Guzmán.

Dicho lo anterior, el “pero” más grande que le pondría al guardadito (yo sé que ustedes también) es que el dinero no sea de uno, no hay que ser avorazados. La mayoría de nosotros necesitaría una ínfima parte de ese monto para resolvernos la vida y cumplirnos uno que otro capricho, qué necesidad hay de atascarnos con lo que no es nuestro. Sobre todo si a quienes se les quita ese dinero pasan las de Caín.

Tras las rejas. (Via @bermudezphoto)

Tras las rejas.                                                          Foto: Subsecretaría de Sistema Penitenciario del Distrito Federal

Ésa es justamente la parte que más ofende respecto al escándalo de la detención de la lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Elba Esther Gordillo: el alegato indigno, el cinismo. En la última entrevista concedida antes de su detención este martes 26 de febrero, por delincuencia organizada y desvío de fondos del gremio a sus cuentas personales por 2 mil 600 millones de pesos, la maestra se regodeaba ante la periodista Adela Micha que ella había “sudado” ese dinero y que no había delito que perseguir. Por qué habrían de castigarla por vivir bien, que ella se lo merecía, se lo había ganado. Problema de los demás que compran en ventas nocturnas y outlets, ¿qué no?

Era obvio, pero comprobar que no hay salario de maestro, diputado o senador, ni comisión sindical, ni cargo como representante popular, ni limpiar mesas ni lavar platos que alcance para sostener el estilo de vida que Gordillo llevaba, es como para enjuiciar también a todos los funcionarios públicos y líderes políticos que la cobijaron, hasta que ya no les sirvió.

A eso sumémosle que la ofensa es doble porque no es la única. Por si el actual gobierno no lo ha notado, como bien pronto lo hizo en el caso de Elba Esther, es igual de claro que el dirigente del Sindicato de PEMEX y actual senador con fuero, Carlos Romero Deschamps, peca de los mismos gustos que la lideresa magisterial. Y en una de ésas, hasta de los mismos ingresos, en monto y origen.

Todos tenemos derecho a vivir como nos plazca y a gastar hasta el último quinto de nuestras quincenas en el lujo que más nos reconforte, si queremos y podemos. Pero es nuestro dinero, no el de los contribuyentes. Es por lo tanto el colmo de la ignominia que aún tengamos que aguantar que haya quien nos eche en cara, de manera pública y grosera, que vive en el despilfarro a nuestras costillas. Y que su respuesta sea: y háganle como quieran.

 

 

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