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La sartén por el mango
Por Mala Madre
Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ... Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo, los siguientes cinco de freelance y ahora de nuevo de tiempo completo. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a [email protected] (Leer más)
El juez sin madre
Por Mala Madre
8 de noviembre, 2011
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Ya se los he contado. Cuando yo era niña mi papá me cinturoneaba. Un par de zapes, para que aprendiera. ¿A qué? A obedecer, supongo. A portarme bien. Y ya. No aprendí, es cierto, y durante muchos años esos golpes echaron a perder la relación padre-hija. A su favor sólo puedo decir que en todos los casos no pasaron de dos o tres mandarriazos. Algo más cercano a la nalgada a tiempo que al maltrato infantil.

Ustedes no conocen a mi padre y lo que saben de él es lo que yo les cuento. No tienen forma de comprobar si lo que digo es cierto, más que creer en mi palabra. Lo otro es que mis padres y la gente de quien escribo pueden desmentirme en cualquier momento si lo que escribo es falso. Así de sencillo.

La semana pasada todo el mundo conoció al juez William Adams, de Rockport, Texas. Lo conocimos de verdad, en directo y a todo color. No hace falta que nadie corrobore lo que vimos. Su hija Hillary, hoy de 23 años, subió a You Tube un video de 7 minutos con 35 segundos que ella misma grabó en el 2004 con una cámara escondida en su habitación. En él se ve a su padre golpeándola con un cinturón porque, gran pecado, bajó música de Internet, de manera ilegal en ese entonces.

El video es terrible. La saña del hombre contra su hija hizo que hirviera mi sangre. Pero que la madre también participara me provocó náuseas. Hillary tenía entonces 16 años y ya llevaba un rato padeciendo el maltrato de sus padres, con el agravante de tener parálisis cerebral atáxica, trastorno permanente y no progresivo que hace que tenga problemas de equilibrio y coordinación.

La joven subió el video el pasado 3 de noviembre, con la siguiente explicación:

“El juez William Adams empuñó un cinturón en contra de su hija adolescente como castigo por usar Internet para adquirir música y juegos que no se encontraban disponibles de manera legal en ese momento. Ella ha padecido de parálisis cerebral atáxica de nacimiento, lo que la condujo a desarrollar pasión por la tecnología, práctica estrictamente prohibida por las nociones retrógradas de su padre (…) William Adams no es apto para estar en ningún lugar cercano al sistema legal si él no puede ejercer el más elemental juicio como padre. No le permitan a este hombre ser reelegido. Su ‘juicio’ es una gigantesca farsa. Firma, Hillary Adams, su hija”.

No denunció antes porque era más joven y vivía bajo el mismo techo. Su objetivo ahora, según precisó, es impedir que su padre se reelija como juez y siga atendiendo casos de violencia doméstica y abuso infantil. Sí, qué gran ironía.

Las autoridades correspondientes del estado de Texas supieron del caso gracias a denuncias que presentaron ciudadanos que vieron el video, apenas unas horas después de subido. A la fecha lleva tres millones de reproducciones.

En sus primeras declaraciones al Canal 6 de televisión de Corpus Christi, el juez Adams  reconoció que perdió el control, pero se justificó con el argumento de que los hechos ocurrieron “hace mucho tiempo” y que “no es tan malo como parece”. Que su hija sólo quiere vengarse porque le retiró la mensualidad que le daba.

“Su madre estaba ahí, no resultó lastimada… fue hace mucho tiempo (…) En mi mente, no he hecho nada más que disciplinar a mi hija”, dijo al canal. Si no lo han visto, ustedes juzguen. Les advierto que es enervante:

 

El juez fue suspendido de sus funciones y sometido a investigación. El pasado 5 de noviembre las autoridades texanas determinaron que no irá a la cárcel porque el delito prescribió en el 2009, cinco años después de sucedido. No obstante, se prevé que su carrera como juez familiar termine. Digo, quien en su sano juicio querría ser juzgado por semejante personaje.

Los padres de Hillary se separaron hace cuatro años, luego de que el maltrato persistiera y la madre por fin decidiera defender a su hija, tras arrepentirse de su participación en el abuso del que fue objeto. Ambas se apoyan en la campaña para que el juez no se reelija.

“No resultó lastimada”, dijo el hombre, muy estricto él. “Perdí el control, a cualquiera le pasa”, justificó. Y hay gente que lo apoya. No sé ustedes qué opinen, pero alguien que pierde el control no regresa varias veces durante 7 minutos y 35 segundos a continuar con la golpiza, de forma tan calculadora y controlada como se ve en el video.

No hay justificación para lo que vimos. Hillary tuvo la cabeza fría para documentar el maltrato del que era objeto y ante el cual el padre no tiene nada más que decir. No será castigado por eso, pero habrá consecuencias. Cuántos niños y jóvenes, sólo en nuestro país, han pasado por lo mismo y sin nadie que pueda hacer algo por ellos. Podremos debatir sobre la nalgada a tiempo, pero esto es vil abuso infantil. Y es imperdonable que haya gente que a esto le vea atenuantes.

Esta joven texana no mató ni lastimó a nadie, sólo bajó música de Internet que por lo visto de otra forma no conseguiría. Así de absurdas son las razones de los maltratadores, que en México han hecho que se incremente el suicidio infantil, de acuerdo con cifras de la Red por los Derechos de la Infancia. Según sus datos, el 71.5 por ciento de los suicidios en menores se registran en jóvenes de 13 a 17 años de edad que han sufrido algún tipo de abuso.

No permitamos más casos como el de Hillary Adams, que siempre hay forma de educar a los hijos sin llegar a los extremos de severidad salvaje y hasta criminal, o debilidad permisiva. No sé, tal vez con amor y buenas maneras, ¿les parece? #He dicho.

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