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La sartén por el mango
Por Mala Madre
Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ... Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo, los siguientes cinco de freelance y ahora de nuevo de tiempo completo. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a [email protected] (Leer más)
El superpoderoso voto nulo
No todos los días se entera uno que un voto, que en principio no contaba más allá de nuestro derecho al pataleo, haya adquirido el poder de hacer que MORENA junto con el PRI, Partido Verde y Nueva Alianza resultaran los ganones de la jornada. El 43 por ciento que votó por ellos qué.
Por Mala Madre
9 de junio, 2015
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Finalmente, el pasado domingo 7 voté nulo. Un voto entre un total de 83 millones 563 mexicanos registrados en el padrón electoral. Fue mi protesta personal ante candidatos y partidos que no me convencieron. Voto libre, que le dicen. Después de votar me dediqué a monitorear la jornada electoral, cuyo 52 por ciento de abstencionismo se hacía sentir desde temprano en las solitarias calles y vacías casillas defeñas, como en toda elección intermedia que se respete. Aún así, el 48 por ciento de participación se ubica como una de las más altas en este tipo de elecciones, de acuerdo con el Instituto Nacional Electoral. Hasta aquí todo bien.

Mi boleta anulada. // Foto: Mala Madre

Mi boleta anulada. // Foto: Mala Madre

La sorpresa llegó conforme anocheció y empezaron a fluir los datos del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) y del Conteo Rápido del INE. Y no porque nos hayamos enterado que el PRI y sus aliados están cerca de obtener la mayoría absoluta en San Lázaro, que MORENA (y PRI y PAN) le haya propinado al PRD su peor derrota en el DF, que cinco de nueve estados hayan cambiado de partido o que el Cuauh haya ganado en Cuernavaca. No señor. La gran revelación que se nos ha hecho saber es que todo esto fue posible gracias a (o por culpa de) que yo anulara mi voto. Así como lo leen.

Obvio, recibí un poco de ayuda de ese casi 5 por ciento del total de votantes que decidieron hacer lo mismo que yo, por sus muy personalísimas y legítimas razones. O porque se equivocaron al momento de votar… Tomo nota. No todos los días se entera uno que un voto que en principio no contaba más allá de nuestro derecho al pataleo, haya adquirido el poder de hacer que MORENA, junto con PRI, Partido Verde y Nueva Alianza resultaran los ganones de la jornada. El 43 por ciento que votó por ellos qué. Eso no cuenta, según nos han informado los inconformes con el voto libre, secreto y… ajeno.

Confieso que descansé cuando vi lo bien que le fue al partido de Andrés Manuel, porque ya estaba yo preparada para el juicio sumario por obstaculizar su camino rumbo al 2018 por andar anulando mi voto, tuviera la intención o no de votar por sus candidatos. Así pues, qué me dura ahora cualquier posible troleo por lo del Congreso. Lo que sí tengo que admitir es que sigo hilvanando mi argumento respecto a cómo afinar los recién adquiridos poderes del voto nulo para que, sin importar cuántos hayan votado por los partidos ganadores, los que anulamos nuestro voto seamos los que definamos los resultados. Los responsables pues (o culpables) de que el PRI ahora vaya a controlar el Congreso. Y supongo también -ya que en esas andamos- de que MORENA le haya quitado poder al PRD. Así de poderoso dicen que es mi voto nulo.

Igual que los que votaron por los ganadores, los que se abstuvieron de votar tampoco cuentan “ni tienen responsabilidad” en el resultado, en este caso pues “porque no participaron”. O eso insisten los culpabilizadores del voto nulo. Bien decía mi maestra de Español de cuarto año de primaria que el hubiera no existe, y ya ni llorar es bueno. Para la próxima hay que tener preparada una campaña de difusión para que a todo mundo le quede claro que los superpoderes sólo se adquieren al momento de anular y depositar la boleta en la urna, y que no hay efecto posible sobre nuestra incipiente democracia si en lugar de ir a votar te quedas viendo el partido en turno, así sea el México-Brasil. Ya nos dijeron bien claro que lo que interesa no es enfocarnos en motivar a que mucha más gente vote, sino en linchar a los que sí lo hicieron. Sobre todo si fue por protestones. O se vota convencido o se vota de castigo, pero nada de andar de remolón, dicen. Si ninguno de tus candidatos te convenció no es problema de los candidatos ni mucho menos de los partidos, es tuyo por andar de tiquismiquis.

Pues ya estuvo. Tendremos los próximos tres años para encontrar la forma de que, si volvemos a optar por el voto nulo, éste beneficie en bloque -o perjudique, según sea el caso- sólo a un partido, y no a dos o tres y de ideologías opuestas. Digo, ya que nos concedieron tanto poder hay que aprovecharlo. Y de preferencia habrá que enfocar las vibras del voto nulo sobre aquél a quien los antianulistas busquen beneficiar o perjudicar, en una de ésas llegamos a un punto de beneficio mutuo.

Porque -otra vez- ya nos informaron que la lección de esta elección no es organizarnos para vigilar el trabajo de las instituciones y obligar a los partidos a actuar con transparencia, ni mucho menos impedir que algunos como el Verde burlen sistemáticamente la ley para seguir ganando elecciones. O presionar en el Congreso para conseguir una nueva reforma electoral que haga valer el voto de protesta, a fin de que los partidos la piensen dos veces antes de postular como candidatos a quien se deje. Tampoco se trata, por supuesto que no, de buscar estrategias para convencer a la gente sobre la importancia de informarse y votar. La lección de esta elección -no se cansan de insistir los inconformes con nuestro voto nulo- es que uno debe votar como razonen los demás y no como dicte la conciencia, so pena de ser linchado en la tribuna pública por inclinar arbitrariamente la elección si ningún candidato o partido te convence. Ya estuvo suave de andar de argüenderos. Ni que viviéramos en democracia.

 

@malamadremx

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