Faltaba mi anécdota del día en que leí a Gabo (sin foto) - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
La sartén por el mango
Por Mala Madre
Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ... Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo, los siguientes cinco de freelance y ahora de nuevo de tiempo completo. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a [email protected] (Leer más)
Faltaba mi anécdota del día en que leí a Gabo (sin foto)
Hoy mi abuela estaría del lado de los que rezongan por la proliferación de anécdotas y fotos de la gente que tuvo la fortuna de conocer a Gabriel García Márquez o cruzarse con él en la calle. Pues para que no falte nadie, aquí va mi historia.
Por Mala Madre
22 de abril, 2014
Comparte

A doña Concha Moreno (mi abuela, no la tuitera) no le hacía mucha gracia Gabriel García Márquez. Y todo por haber sido capaz de escribir algo para ella tan inconcebible como La increíble y triste historia de la Cándida Eréndira y su abuela desalmada. Discúlpenla, es comprensible. Sus nietas habríamos podido quemar la casa de habérsenos ocurrido y ella nos hubiera hecho un pastel pal susto.

Hoy tal vez estaría del lado de los que rezongan por la proliferación de anécdotas y fotos de la gente que tuvo la fortuna de conocer a don Gabriel, de escucharlo dar cátedra, de trabajar con él, de tomarse mil selfies, de tener un libro suyo autografiado (o las correcciones del número cero de la revista Cambio) o simplemente de haberse cruzado en su camino así fuera un domingo cualquiera caminando por San Ángel.

Pero doña Concha, igual que García Márquez, ya no está. Nos quedamos los demás. Los que los extrañamos y los que no. Yo tengo nueve años añorando a mi abuela y después de siete días ya añoro también al escritor colombiano. A ella la conocí muy bien por su comida, los cuentos que nos contaba, el amor que nos daba. Al Nobel, sólo por sus libros. Y a ambos les debo que amortiguaran mi adolescencia.

Así que no tengo una foto que mostrarles ni un autógrafo que presumirles, pero a cambio confieso que me ha encantado leer el impacto que este mexicano nacido en Colombia nos dejó a muchos. Y con muchos no me refiero a los que este lunes fueron a hacer su selfie con las cenizas del Nobel en la zona VIP del Palacio de Bellas Artes. Me refiero a los que nos acercaron a García Márquez en casa, en la escuela y hasta en la farmacia de la tienda donde trabajábamos y en cuyo mostrador nos topamos un día con Crónica de una muerte anunciada en su –ahora lo sabemos- edición pirata de la editorial La Oveja Negra.

la foto

Así que tranquis. Dice mucho que los mexicanos gastemos más en libros que en alcohol, según nos alegró ayer el día el INEGI con los resultados de su Encuesta Nacional de Lectura 2012. Y si algunos minutos de esas tres horas que decimos dedicar a la semana a hojear y ojear libros fueron provocados en una mínima parte porque desde chiquitos sabemos quién es García Márquez y alguien nos hizo leer alguno de sus libros (así fuera la maestra de Español de primero de secundaria), pues bienvenidas las historias y las fotos y las anécdotas del momento en que nuestra vida cambió porque nos cruzamos con Don Premio, como lo llaman en su tierra.

Bienvenida la pose con el escritor, ojalá se nos pegue algo. Para acercarnos a la lectura, a la literatura, a soñar historias. Para creer que otro México es posible porque sí, hasta eso también dejan los libros y nuestro personalísimo monólogo con los autores.

Eso sí, desde ya les aviso que yo sí espero que cuando ya no esté difundan todas las fotos y las historias de ese feliz día cuando me conocieron y siguieron tan campantes con sus vidas. No me vayan a hacer la cochinada de olvidar escribir un post aunque sea muy breve, que un tuit no se le niega a nadie. Y no duden que todo lo que posteen lo sabrá mi corazón… y mis contactos en Catemaco.

 

@malamadremx

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.