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La sartén por el mango
Por Mala Madre
Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ... Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo, los siguientes cinco de freelance y ahora de nuevo de tiempo completo. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a [email protected] (Leer más)
Que una tiene la culpa por salir a trabajar
Niños que se graban teniendo relaciones sexuales, ¿de quién es la culpa? ¿A quién responsabilizar? ¿Qué hacemos con casos como el de Calkiní?
Por Mala Madre
16 de mayo, 2013
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Calkiní, la garganta del sol maya en el estado de Campeche, tiene 52 mil 890 habitantes. Apenas una sexta parte de los que viven en la delegación Benito Juárez del DF. Tierra de los famosos sombreros de jipi y los cotizados panamás, se alista en estos días para la fiesta de San Isidro Labrador después de haberse soltado el chongo con sus carnavales.

Pero no todo ha sido pachanga en este apacible municipio del sureste mexicano. Por estas fechas hace un año, cinco alumnos de una escuela primaria pública sacudieron a la localidad. A sus escasos 12 años, subieron a Internet un video de poco más de un minuto donde, a la hora del recreo y en pleno salón de clases, tres de ellos sostenían relaciones sexuales mientras uno les decía qué hacer y otro los grababa.

El video empezó a viralizarse entre la comunidad escolar hasta que un par de semanas después la mamá de un alumno lo cachó viéndolo en su celular. Reconoció a uno de los niños involucrados y habló inmediatamente con sus padres. Entonces ardió Troya. Se exigió una explicación a la dirección del plantel y se presentaron dos denuncias: una ante la Secretaría de Educación Estatal por la falta de vigilancia en la escuela y otra ante la Procuraduría General de Justicia de Campeche para que se investigara la procedencia de la grabación. El director fue suspendido mientras deslindaban responsabilidades. Los cinco niños involucrados dejaron de ir a la escuela.

Hasta ahí llega la información. Ya no sabemos qué pasó después aunque lo podemos imaginar. De acuerdo con declaraciones  de la presidenta de la Asociación de Padres de Familia de Calkiní, María Cristina Cuevas Glory, el abuso se dio porque “una persona adulta y homosexual” amenazó a los niños para que realizaran el video y porque los tres menores que participaron activamente procedían de “familias disfuncionales”.

Que uno de ellos por ser hijo de madre soltera. El otro, por tener un papá involucrado en actos ilícitos que lo hizo agresivo. Y el tercero por ser hijo de una maestra de tiempo completo que no lo atendía en casa. De los otros dos no sabemos. Con este juicio sobre el comportamiento de los niños se realizó la investigación cuya conclusión desconocemos. ¿Han recibido los pequeños la atención psicológica necesaria por el abuso (no por la presunta homosexualidad)? ¿Han participado los padres activamente para entender la problemática que viven sus hijos y apoyarlos? ¿Las autoridades educativas han implementado las medidas de vigilancia y de estrategia pedagógica necesarias para que ni un solo niño vuelva a ser abusado sexualmente? ¿Han entendido todos los actores que la agresión no tiene su origen en la preferencia sexual de nadie ni en que las madres tengan que salir de sus casas a trabajar? Por si no ha quedado claro, el problema no es que un grupo de niños varones haya tenido sexo, sino que lo hayan tenido a su corta edad después de ser amenazados, para luego, además, ser exhibidos.

Más grave es la parte que se refiere a la falta de atención del personal de la escuela, que según testimonios fueron avisados en su momento por un niño que vio lo que estaba pasando y nadie le hizo caso. Tampoco se entiende la ausencia de empatía y solidaridad de los padres que, también según testimonios, supieron de la existencia del video desde un principio y no les interesó reportarlo a las autoridades educativas o judiciales. Vamos, ni a los papás de los involucrados. Que porque no era su asunto. Pasaron casi dos semanas hasta que la mamá de uno de los chiquillos fue enterada, para que intervinieran las autoridades correspondientes.

Tenemos entonces a una comunidad integrada por maestros y padres que no consideraron su problema que hubiera niños de la edad de sus hijos grabando videos en donde son abusados sexualmente. Y tenemos autoridades que dieron santo y seña a los medios de comunicación del nombre de la escuela, dónde estaba ubicada y qué había pasado, por si no habían tenido oportunidad de ver el video (el cual espero que hayan bajado de Internet ipso facto). Menos mal que no dieron los nombres de los pequeños, aunque tratándose de una comunidad tan chiquita es muy posible que los tengan bien ubicados. ¿Qué ha sido de ellos, qué futuro les depara?

En este mes que se festeja a las madres y a los maestros, y a un año de los acontecimientos, deseo de todo corazón que estas criaturas hayan encontrado en su comunidad escolar y familiar la atención y el apoyo para superar el trauma, ya no sólo del abuso, sino de la estigmatización social a la que han sido expuestos.

@malamadremx

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