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La sartén por el mango
Por Mala Madre
Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ... Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo, los siguientes cinco de freelance y ahora de nuevo de tiempo completo. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a [email protected] (Leer más)
La justicia que se le regatea a Iván
La lucha legítima por combatir la violencia contra las mujeres, niños y niñas no debe ser usada para "saldar" un pleito personal.
Por Mala Madre
19 de junio, 2016
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Iván tiene dos hijos, de ocho y cinco años, y no podrá verlos hoy por segundo año consecutivo. Una separación complicada que ha derivado en seis denuncias en su contra durante los últimos cuatro años se lo impide.

La última vez que los vio fue el pasado 6 de marzo de 2016, en el Centro de Convivencia Familiar Supervisado del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal. Pero la convivencia no pudo llevarse a cabo.

De acuerdo con el reporte de la administrativa especializada del centro, “durante el tiempo que el papá intentó motivar a sus niños para que se quedaran a convivir con él, su contraparte insistentemente interrumpía el tiempo que le correspondía, además, de forma latente efectuaba preguntas inducidas a (su hijo, sobre el presunto maltrato de su padre) pues la niña permaneció cabizbaja, sólo escuchaba lo que su hermano y madre decía”.

Continúa el reporte:

Pese a que la que suscribe en repetidas ocasiones hizo la observación a la mamá, haciendo caso omiso, además de recordarle que su labor como progenitora que presenta, era de hablar con sus hijos explicándoles la finalidad de las convivencias, pidiéndole a su vez que para la próxima visita, ella aguardara en el área de recepción para evitar este tipo de acontecimientos, pues de lo contrario no hay un avance con los menores, dado que (su presencia) influye para que se obstruya la intervención que se realiza entre los menores y el padre”.

Y concluye:

Asimismo, cuando la señora (…) se dirigió a la recepción para asentar su salida en el reporte, manifestó al personal que se encontraba, cuestionando la labor de intervención de la suscrita, argumentando que no se iría hasta ver en la libreta de la trabajadora social que dijera el maltrato que su hijo expresó, insistiendo que la de la voz no había anotado nada, no obstante, la que suscribe llegó en ese momento y recordó a la progenitora que la labor de intervención había concluido y todas las observaciones pertinentes se verían reflejadas en el reporte”.

Nada qué ver con el reporte de la convivencia previa, con fecha del 7 de febrero de 2016 y suscrita por la administrativa especializada del Centro, la cual asienta que los niños pudieron convivir con su padre sin la presencia de la madre: “En la visita la suscrita vio que los participantes se entretuvieron con un juego de construcción, mientras el señor (…) platicó con sus hijos y jugó con ellos a que los atrapaba, asimismo los cargó en su espalda. Durante las actividades, el progenitor y los menores se mostraron contentos al reír, al finalizar la visita el señor (…) acompañó a sus hijos a la recepción donde se encontraba la madre, acto seguido las partes se retiraron del Centro”.

En estos cuatro años Iván ha sido acusado por su contraparte de presunto robo, hasta presunta violencia familiar y presunto abuso contra su hijo.

La evaluación psicológica realizada a los cuatro integrantes de la familia por el Instituto de Ciencias Forenses del Tribunal Superior de Justicia del DF, a petición del juez y cuyo dictamen pericial le fue remitido 1 de agosto de 2014, concluye que “AMBOS MENORES No presentan manifestaciones de agresividad ni violencia, ni estrés postraumático, por lo que se descarta que haya(n) sufrido violencia verbal o física”. También dice que Iván “posee habilidades y aptitudes positivas que favorezcan el sano desarrollo integral de sus menores hijos”.

¿Qué si hubo en un primer momento? Gritos y sombrerazos que derivaron en una separación complicada, lo que llevó a Iván a cometer el error de llevarse a sus hijos por recomendación de su abogado, para pelear su guardia y custodia. Ello generó una alerta Amber, aunque los niños se encontraban en casa de la abuela paterna y eran visitados por la abuela materna. Tres meses después fueron devueltos a la madre por orden del juez. Y desde entonces no ha habido paz.

El pasado 28 de mayo, 20 agentes de la Procuraduría detuvieron a Iván cuando se presentó en el Centro de Convivencia Familiar Supervisado del TSJDF con la esperanza de ver a sus hijos. Cumplían una orden de aprehensión por la denuncia de presunta violencia familiar. En un primer momento, hasta el personal del Tribunal creyó que se trataba de un secuestro. Todo se “aclaró” cuando los abogados de la demandante difundieron en redes sociales fotos de la detención por presunto abuso, según dijeron; no hubo información por parte de los agentes judiciales. Iván pasó ese fin de semana en el reclusorio Oriente y hoy se encuentra libre bajo fianza. Un nuevo dictamen del estudio psicológico aplicado a los cuatro miembros de la familia y emitido por otro perito en Psicología Forense de la PGJDF halló que Iván “tiene predisposición a la violencia” y descartó el primero ya mencionado. El perito del dictamen original no aparece, nadie lo encuentra. Que ya no trabaja ahí.

En unos días el juez cuadragésimo familiar decidirá si Iván vuelve a prisión por una de las seis denuncias en su contra. Ello a pesar de los reportes de la propia autoridad a su favor y de las pruebas que ha presentado en su descargo y que no han sido consideradas.

Entre ellas el propio primer dictamen del primer perito en Psicología Forense, que además determina que la madre de los niños “influye en los acontecimientos a fin de que éstos satisfagan sus necesidades y deseos (…) puede ser exigente y manipuladora (…) es improbable que deje traslucir su personalidad (…) oculta sus sentimientos negativos, en especial cuando estos sentimientos pueden parecer censurables a las personas a quienes desea agradar”.

A este dictamen se agrega un informe del Instituto Nacional de Psiquiatría Juan Ramón de la Fuente Muñiz de marzo de 2013, sobre el expediente clínico de la madre de los niños por el tratamiento que llevó y abandonó en 2012 (previo a las denuncias), con diagnóstico de depresión y transtorno de personalidad límite Closter B. De acuerdo con una opinión técnica en Psicología, externa y solicitada por Iván, estos antecedentes clínicos deben ser considerados en el proceso que se sigue en su contra, toda vez que “es característico de las personalidades limítrofes la hiperreactividad ante el abandono real o imaginario, sentimientos desproporcionados de odio, deseos de venganza, y la manipulación de la realidad para dañar seriamente a la persona de quien creen haber sufrido algún tipo de agravio distorsionando la realidad debido a los rasgos paranoides que se hallan presente en dicho transtorno”.

Tampoco se ha considerado el testimonio de la suegra del denunciado a un familiar del mismo, en donde expresa sus temores por la actuación de su hija. El testimonio, grabado sin que la señora lo supiera, fue desechado como prueba luego que ésta negara que fuera su voz. No se hizo peritaje al respecto. Otro elemento que no se ha considerado son las contradicciones de tiempo, modo y lugar de la última denuncia que se ha hecho por presunto abuso.

Sobre Iván pesan sentencias que van de los 6 años (por violencia familiar) hasta los 26 años de prisión (por abuso de menor, que es el término que reportaron los abogados de la demandante en el reclusorio).

En un México con justicia real y expedita, las autoridades habrían garantizado que se siguieran las recomendaciones del dictamen del primer perito, en aras del interés superior de los niños:

En concordancia con los datos obtenidos en las entrevistas, evaluaciones psicométricas y observación, así como revisión bibliográfica, se encontró indicios que llevan a determinar que:

Ambas partes han sido generadores de Violencia entre ellos, sin embargo es importante mencionar que en los menores hijos de ambas partes, no presentaron manifestaciones de agresividad ni violencia, ni estrés postraumático, por lo que se descarta que hayan sufrido violencia verbal o física, debiendo aclarar que la violencia solo se ha llevado a cabo entre ellos.

Se encontró que ambos padres poseen facultades y habilidades para un adecuado desarrollo social y personal, sin embargo, han involucrado en su actual conflicto a sus menores hijos (…) Es importante que el conflicto se resuelva con la menor intervención de los niños, a fin de que no sean afectados a futuro (en negritas en el original) (…) Se debe tener en cuenta que la convivencia sana con ambos padres representa un fuerte vínculo paterno-filial prioritario. Por lo tanto, se debe evitar causar una impresión negativa del otro padre cuando se está conviviendo con los hijos”.

Desde marzo de 2013 los niños están con su madre. Iván los ha podido ver ocasionalmente, cada vez menos. Una separación en malos términos no debe terminar con el padre en la cárcel. Menos por 26 años. El combate a la violencia contra las mujeres y [email protected] niñ@s no debe ser usado para “saldar” un pleito personal. No, porque no abona a favor de las luchas legítimas de miles de mujeres y niñ@s que son [email protected] todos los días. No, si algo de justicia queda en este país.

 

@malamadremx

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