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La sartén por el mango
Por Mala Madre
Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ... Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo, los siguientes cinco de freelance y ahora de nuevo de tiempo completo. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a [email protected] (Leer más)
La marcha de las putas
El 12 de junio de 2011, miles de mujeres tomaron las calles de la Ciudad de México en protesta por la violencia contra las mujeres.
Por Mala Madre
14 de junio, 2011
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Yo soy / ¿quién? / la que usa minifalda…

La peque miró al grupo de personas arremolinadas junto a las cartulinas extendidas en el piso y luego otra vez a ésta su madre. ¿Es en serio?, preguntó con los ojos. ¿Para eso me levantaste taaan temprano en domingo?, reprochó ahora con un mohín de disgusto mientras trataba de huir del sol de la una y media de la tarde sin soltarse de mi mano.

La big sister no se sumó al reclamo. Llevaba su cámara lista para usar en cuanto se le pasara un poco la timidez y agarrara confianza. Puntuales, madre e hijas mirábamos desalentadas la escasa respuesta a la convocatoria para la que se habían anotado 7 mil 428 personas en Facebook. Valientes clickleadores del me gusta, pero que tal a la hora de tostarse sobre el asfalto…

Los fotógrafos, benditos fotógrafos, hacían más bulto que aquellas mujeres que de momento acaparaban la atención de los demás. Un par de chicas con minifaldas, medias de red y tacones por acá, una de short y escote de miedo por allá, otras con top y plataformas calentando motores. Listas las mantas de protesta y unas cuantas organizadoras. ¿Y ladelcabaret?

En cuestión de minutos, aquello empezó a cambiar. Primero fueron decenas y luego cientos. En menos de media hora se contabilizaba ya el primer millar de los dos y medio que finalmente se congregaron. ¿Dónde andaban, que nos tenían con el Jesús en la boca? ¿Y por qué no pueden ser puntuales, con un chintete?

Que sí, que no, la que usa minifalda…

La peque y su big sister abrían chicos ojotes conforme las oleadas de gente se iban sumando al contingente. Ya no eran sólo mujeres provocativas. Había madres de familia con sus niños, sus hijas adolescentes, sus hijas adultas. Padres de familia solidarios. Novios que no sólo acompañaban, también eran parte activa de la protesta con pintas en sus cuerpos, máscaras y mantas de apoyo: Yo llego hasta donde la mujer quiere.

La convocatoria fue tan ciudadana, tan ajena a organizaciones y partidos, que a las dos de la tarde en punto arrancó la caminata con los que estábamos. Minerva Valenzuela, ladelcabaret y promotora de la movilización, tuvo que correr con todo y manta para ponerse en la vanguardia.

A estas alturas de la marcha, la peque había olvidado su molestia y la big sister llevaba 53 fotografías tomadas. ¿Por qué no hicimos una manta? ¿Por qué no trajimos minifalda? ¡Mamá, nunca me dijiste que podíamos venir como quisiéramos! Tuve suerte: un par de chicas nos prestaron un delineador café con el que pinté en sus caras NO es NO. Iban felices.

Yo soy / ¿quién? / la que exige sus derechos…

Semanas atrás y desde su Facebook, la big sister había tomado nota sobre La Marcha de las Putas. Sus amigos de sexto le preguntaron en qué andaba metida su madre y por qué aparecían esas cuatro letras en su perfil. Las maestras (de escuela activa, qué maravilla) se escandalizaron casi tanto como los medios de comunicación que cubrieron la marcha y que no pudieron pronunciar ni escribir la palabra puta, esa que les sale naturalita cuando la usan para insultar.

De la forma más concisa que pude les expliqué, como me gustaría explicarles a ciertos necios: que se trata de una protesta en contra de la violencia y el abuso sexual por parte de gente que cree que las mujeres queremos ser agredidas sólo por ser mujeres y/o por vestirnos como se nos pega la gana.

Y les informé que iríamos a la marcha porque se trata de un principio que en casa defendemos y que a su padre y a mí nos interesa mucho que aprendan: ninguna etiqueta es excusa para la violencia y el abuso.

A la big sister le pareció bien. Tenía mis dudas con la peque, hasta que oí sus respuestas a una reportera que la entrevistó con mi consentimiento. Sí, lo confieso: me dio mucho orgullo lo bien que entendió.

A partir de ese momento disfruté más la marcha. La peque también, aunque sospecho que tuvo mucho que ver la atención que llamaba por su corta edad y la pinta en su cara. Con cada foto que le tomaban, la sonrisa se le hacía más ancha.

Que sí / que no / la que exige sus derechos…

Tres horas tardamos en llegar de la glorieta de la Palma al Hemiciclo a Juárez. Ante tanto viejerío orgulloso de tomar las calles, en Twitter y Facebook algunos protestaban y nos calificaban de feminazis. ¿Quesque ahora ya ni las podemos mirar? ¿Cómo vamos a entablar relaciones si no les podemos decir ni un piropo?

Y luego que por qué tenemos que hacer nuestros mitotes de protesta en contra de la misoginia y la violencia por cuestiones de género. Y luego que por qué en Canadá el pasado 3 de abril decidieron convocar a The Slut Walk (La Marcha de las Putas acá) y miles de hombres y mujeres en 15 países nos apuntamos. Qué pena que se tenga que explicar algo que debería ser muy simple: ¿cómo me relaciono entonces con una mujer? Pues con respeto.

La peque y su big sister concluyeron la marcha con un concepto muy claro: que sus cuerpos son suyos y que las faldas cortitas no las hacen facilitas. Ya se visten como quieren y en un futuro –muy, muy lejano- se desvestirán con quien quieran (Piolo Juvera dixit).

Pero hay gente, y sobre todo medios, que no tienen la claridad de mis hijas. A esos palurdos que difunden barbaridades en sus páginas y en sus programas “de entretenimiento”, y que todavía no pueden pronunciar la palabreja que usamos para denominar la manifestación salvo cuando ejercen violencia contra las mujeres, pues acá se la dejamos con todas sus letras. La marcha de las putas. Pues eso.

@malamadremx

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