La obsesión por el sexo, los niños qué - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
La sartén por el mango
Por Mala Madre
Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ... Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo, los siguientes cinco de freelance y ahora de nuevo de tiempo completo. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a [email protected] (Leer más)
La obsesión por el sexo, los niños qué
Más que preocupados por los niños, los promotores de la familia natural tradicional parecen obsesionados por cómo tienen sexo los demás.
Por Mala Madre
25 de septiembre, 2016
Comparte

Las señoras y los señores promotores de la familia natural están muy angustiados por sus hijos. Están convencidos que los “matrimonios sodomitas” los ponen en riesgo y por eso piden, exigen, que no se metan con ellos. Creen que si las parejas homosexuales practican sexo anal o sexo oral, los niños de la familia natural tradicional, la que sienten única y verdadera, estarán expuestos a algún peligro. Con el sexo anal y oral que practican las parejas heterosexuales parece que no hay problema.

Y para que no haya duda sobre su preocupación al respecto, la Arquidiócesis Primada de México publicó en julio del 2015 los argumentos del catolicismo para oponerse al matrimonio gay, que pueden consultar aquí. Les advierto desde ahora: hay que tener buen estómago para leerlo completo. No sólo por las descripciones casi gráficas que hacen de cómo se debe tener sexo según el particular punto de vista de quienes por mandato de su iglesia no tienen sexo (o eso dicen), sino además por la manipulación que hacen de los datos estadísticos sobre enfermedades de transmisión sexual, de estudios sobre el presunto daño psicológico que padecen menores en familias homoparentales o lesbomaternales, y del supuesto “contagio” de la homosexualidad una vez que es legalmente reconocida y aceptada.

Porque claro, las enfermedades de transmisión sexual no son un problema de salud pública entre las parejas heterosexuales, ni hay transtornos psicológicos en menores que provienen de familias tradicionales, ni mucho menos los homosexuales se han tenido que esconder y ocultar su preferencia ante tanto respeto a la diversidad (espero que se note la ironía). Obvio, no es competencia por ver los hijos de quién están o estarán peor. Pero aceptar la realidad sería tanto como admitir que el problema es la vida en sociedad (sobre todo en aquella que discrimina y pretende imponer un solo tipo de familia) y no las preferencias sexuales.

El asunto es que más que preocupados por los niños, parecen obsesionados con el sexo. A tal grado, que están convencidos que la iniciativa presidencial para reconocer en las legislaciones de todo el país el matrimonio igualitario (en cumplimiento con la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación) en realidad lo que pretende es legalizar que los adultos puedan tener sexo con niños. Porque claro, qué otra cosa puede pasar en una familia cuyos padres o madres tienen sexo anal u oral, que no sea la pederastia (sí, es sarcasmo).

No importa que se les remita a la iniciativa del presidente para reformar el artículo cuarto constitucional y diversas disposiciones del Código Civil Federal (que puedes consultar aquí y aquí) y se les explique que no es así, que en ninguna parte de ninguna ley se dice tal cosa. No hay forma de sacarlos de su error.

La obsesión por el sexo deriva en la obsesión por el diseño del cuerpo y para qué tipo de relación sexual es apto. En este punto no se ponen de acuerdo si lo “natural del diseño” tiene que ver con su dios o con la biología, o si son la misma cosa, porque en su particular opinión el sexo sólo puede ser vaginal. Ahí les encargo que les cuenten o les compartan esta clara y espectacular explicación del científico mexicano especializado en biología evolutiva, Antonio Lazcano. Para acabar pronto, el cuerpo humano está muy mal diseñado.

Los defensores de la familia natural tradicional no sólo quieren imponer un tipo único de familia, quieren imponer hasta una sola forma de tener sexo, puesto que para ellos el fin del matrimonio “es la procreación, no el placer”. Parafraseando a Dorelia Barahona en su libro De qué manera te olvido, es destacable la forma en que las parejas del matrimonio natural tradicional buscan imponer a los demás su estilo de vida que, según lo dicho por ellos mismos, ha de ser francamente muy aburrido. Y para cuando los convencidos se dan cuenta, ya es demasiado tarde.

Señor, señora de la familia natural tradicional, ustedes pueden creer y vivir como quieran. Si están convencidos que el matrimonio es sólo para procrear hijos y después de traerlos al mundo no vuelven a tener sexo con su esposa o esposo, allá ustedes. También pueden salir a las calles y gritar a los cuatro vientos que así es como les gusta vivir. Lo que no pueden hacer es exigir a los congresos, a los gobiernos y al presidente que se legislen prohibiciones y se impongan a los demás su forma de vida.

Por eso su postura es intolerante y la de quienes defendemos el matrimonio igualitario no. Porque al pedir que les quiten derechos a la comunidad gay ustedes discriminan y excluyen, y nosotros lo que pedimos es inclusión. No, no queremos que ahora todo el mundo se vuelva homosexual, sino que se respete el derecho de los integrantes de la comunidad gay a casarse si así lo deciden. No, tampoco estamos pidiendo que se prohíba la existencia de la familia tradicional, sino que se reconozcan todos los tipos de familia que ya existen. Por eso es correcta la iniciativa del presidente, porque busca que se plasme en las leyes de todo el país lo que ya resolvió la Suprema Corte: que para efectos legales la procreación no es el fin del matrimonio y por ello no puede prohibirse a nadie casarse.

Y no se preocupen, el ser humano no se extinguirá porque los homosexuales no puedan reproducirse (en realidad sí pueden, pero ése es otro debate). Hay suficientes parejas heterosexuales en el mundo para garantizar la reproducción de la especie por mucho tiempo más. Mejor agradezcan que puedan adoptar a tanto niño abandonado por sus padres heterosexuales y dejen de preocuparse por “el daño que le puedan causar” a esas criaturas una familia homoparental o lesbomaternal. De nueva cuenta ya lo dijo la Suprema Corte: la orientación sexual y el tipo de familia es irrelevante para adoptar, porque la capacidad para criar a un niño no depende de la preferencia sexual sino de la calidad humana de la persona.

Mucho menos se preocupen por el “daño psicológico” que pueda provocar en estos niños que el mundo sepa que tienen padres del mismo sexo. Mejor ocúpense en educar a sus hijos para que respeten a sus compañeros de escuela y vecinos de cuadra, y no los acosen, no los agredan, no los juzguen por vivir de forma diferente a la de ustedes.

Y una última cosa. Una buena técnica para canalizar la obsesión por cómo tienen sexo los demás es practicar el propio en casa. Nomás digo, y ahí se los dejo de tarea.

 

@malamadremx

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.