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La sartén por el mango
Por Mala Madre
Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ... Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo, los siguientes cinco de freelance y ahora de nuevo de tiempo completo. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a [email protected] (Leer más)
Las 6 cosas que no haré este año
Me tomé mi tiempo, pero aquí va la lista de las seis atrocidades que pretendo NO cometer este año, en el entendido de que son aspiraciones de buena fe y que peores cosas hacen los políticos.
Por Mala Madre
20 de enero, 2015
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Ya los leí que arrancaron el año muy decididos y con grandes propósitos para enmendar su vida disipada y de excesos. Que si se compraron pants nuevos y tenis porque por primera vez caminaron por la colonia y descubrieron que hay un parque con pista para correr a tres cuadras de su casa. Que si este año por fin llamarán por teléfono a su progenitora en su cumple y no sólo le dejarán una felicitación en Facebook. Que ora sí sí leerán más allá de los 140 caracteres de Twitter, para que nadie los vuelva a cachar en la balandronada de que le pegan al libro (pero no lo leen).

En el caso de esta mala madre, cada año me propongo hacer una lista de buenos propósitos aunque a los tres meses suelo olvidar de qué iba el asunto. Por eso este 2015 he decidido hacer las cosas al revés, en una de ésas es chicle y pega. Así que me tomé mi tiempo (sí, ya sé que estamos a 20) y elaboré una lista de las 6 atrocidades que pretendo NO cometer este año, en el entendido de que son aspiraciones de buena fe, pero no prometo nada #QueConste. Y por favor, no olviden que la intención es lo que cuenta y que peores cosas hacen los políticos.

1. Tocar el claxon

No solía hacerlo, de veritas. Pero últimamente mi nivel de tolerancia hacia la gente que se para en doble fila va en picada. Me pone muy malita de mis nervios ese no pensar en los demás, esa inconsciencia ante el congestionamiento de tráfico que provoca un auto mal parado en el lugar menos recomendable, a la hora en que los escuincles entran o salen de la escuela, o todo mundo va a comer o sale del trabajo. Y pues qué les puedo contar. El año pasado casi me volví una experta en recordatorios maternos a ritmo de claxonazos, con la errónea idea de que al ser impugnados los susodichos tendrían de pronto tantita conciencia, lo cual –obvio- no sucedió en ningún caso. ¿Se acuerdan de Michael Douglas en Un Día de Furia? Bueno, pues digamos que ya me vi. Así que este 2015 será el año de inhala-exhala porque no quiero ponerlos en la necesidad de tener que buscar a Robert Duvall para que le entre al quite. Ni el jefe Prendergast ni yo estamos en edad. Y en una de ésas, tal vez -por qué no-, debería ser el año de tratar de usar el auto para lo mínimo indispensable. Lo cual me lleva al siguiente punto.

2. Usar el coche para todo

Es que es súper cómodo. Pocas cosas me generan tanto confort como manejar mi auto. Sobre todo cuando voy sola, no tengo prisa y el trayecto no tiene mayores obstáculos en horas de poco tráfico. Es el momento en el que generalmente escucho música o algún programa de radio. Mi auto entonces se convierte en mucho más que un transporte, es mi refugio y hasta mi armadura contra la ciudad. Qué fuerte, ¿no? Así que ser chofer de las hijas, hacer los mandados, ir al súper, visitar a las amigas y hasta ir al cine que me queda a siete cuadras, todo en el coche, no me causa mayor conflicto hasta que pienso en el tráfico y la contaminación que genero. Sí, ya sé. Vivo en una delegación tan bien comunicada, con metro, camiones, trolebús, metrobús y en unas cuantas semanas hasta Ecobici, que no tengo perdón. Es que vieran lo difícil que es que le compitan a mi auto… Pero como mi conciencia no me deja en paz, intentaré dejar el coche para los trayectos más cortos, que pueda hacer caminando o en bici. Veremos.

3. Desvelarme (chin, creo que ya empezamos mal)

Desde que tengo uso de razón, la noche ha sido mi mejor aliada. Para las tareas, para las lecturas, para el trabajo. Es la hora en que me gusta redactar mis textos porque es cuando me concentro mejor. Se me da, pues. El único problema es que mi cuerpecito está empecinado en recordarme que ya no tengo 22 sino 46. Y que de lunes a viernes tengo que levantarme a las 5:45 para llevar niñas al colegio, porque el transporte escolar no es opción viviendo tan cerca. Escribo este texto a las 11 de la noche con la esperanza de que la próxima semana pueda empezar a las 10. Y la siguiente a las 9. Y la siguiente a las 8. Y así. Hasta que un día antes de que acabe el año cumpla mi propósito de escribir, leer y trabajar durante el día, y que las desveladas sean sólo porque me fui de reventón o esté de vacaciones. Así sea.

4. Permitir que mi gusto por las series de televisión le gane a mi gusto por la lectura

¿Ya vieron Downton Abbey? ¿Mad Men? ¿House of Cards? 2014 fue el año que perseguí en televisión The Newsroom, The Big C y The good wife. El año en que el marido y yo descubrimos Breaking Bad. Y el año en que padres e hijas nos echamos en maratón navideño How I met your mother. No saben cómo extraño a Marshall y Lily. A Barney y Robin y Ted. En comparación, leí muy poquitos libros. Tan poquitos, que me apena decirles cuántos. Como ven, estoy en problemas. Ahora no sólo Netflix, sino también Amazon confabula en mi contra al anunciar que Woody Allen hará una serie sobre no sabemos qué ni cuándo, pero que ya me tiene más expectante que el futuro profesional de Alicia Florrick.

5. Procrastinar

Esta palabrita dominguera –que no el hecho- la descubrí hace poco y ahora resulta que me gobierna con cierta frecuencia. Sobre todo en lo que se refiere a los conflictos que me provoca la adolescencia de mis hijas. ¿Y si hago como que no veo? ¿Y si las confronto después de los exámenes, después de la quincena, después de que estrenen las nuevas temporadas de mis series favoritas? Porque digo, qué necesidad de echarnos a perder la diversión por unos cuantos gritos y sombrerazos por las barbaridades que provoca su inmadurez, a ver. ¿Pues no que los principios y las bases se aprenden en los primeros años y ahora es el momento en que empiezan a tirar todo para entonces recoger lo que bien aprendieron? Tendríamos que confiar en lo que enseñamos, porque seguro les enseñamos bien, ¿no? ¿NO? Ok, está bien. Mañana sin falta hablo con ellas…

6. Ignorar el proceso electoral

Esta es la aspiración más difícil, debo admitir. Miren que observar a los mismos de siempre -sí, los mismos- hacer promesas que no tienen el menor interés de cumplir, con la certeza de que nos estarán viendo la cara por enésima ocasión, es de un nivel de locura insostenible. En el 2012 voté por gente que no se cansa todos los días de avergonzarme y de echarme en cara ese voto. Tonta de mí. Así que este año, en un intento por reivindicar la democracia, he decidido investigar concienzudamente a los candidatos de mi distrito y delegación y poner especial atención en los candidatos independientes. Apoyaré con mi firma y copia de la credencial de elector a aquellos aspirantes en los que vea una opción. Y si esos aspirantes no alcanzan el registro y mi investigación no arroja trayectorias decorosas, analizaré seriamente la posibilidad de anular mi voto el próximo 7 de junio. No sé si servirá de algo, pero me niego a seguir avalando representantes para quienes hacer política es sacarse la lotería, ignorar los derechos humanos, agredir a la ciudadanía. Ah, y presumir que hacen leyes que no se aplican y reformas que no nos benefician.

Como ven, son pocas aspiraciones, pero espero que sustanciosas. Si puedo dejar de hacer algunas de ellas me daré por bien servida, que este 2015 no está para que reeditemos lo del 2014. Ni para que sigamos cediéndole el espacio a los que no se han cansado de decirnos que nuestros intereses ciudadanos les importan muy poco. Y ya que estoy en esto y mejor tarde que nunca, pues feliz año a todos.

 

@malamadremx

 

 

 

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