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La sartén por el mango
Por Mala Madre
Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ... Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo, los siguientes cinco de freelance y ahora de nuevo de tiempo completo. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a [email protected] (Leer más)
Lo que Tajamar dice del gobierno de Peña Nieto
Sí, legalmente tienen autorización para destruir el manglar de Tajamar. Lo que no entienden las máximas autoridades ambientales de este país es que, justamente, ambientalmente no deben.
Por Mala Madre
29 de enero, 2016
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Una y otra vez, las autoridades ambientales de México han insistido en que están actuando correctamente en el caso del manglar de la laguna Nichupté, en Cancún.

Convencidos de su buen desempeño, el secretario de Medio Ambiente y el procurador Federal de Protección al Ambiente han jurado y perjurado que tenían (y tienen) los permisos para destruir el manglar y autorizar la construcción del complejo turístico Tajamar.

Que además a ellos los pueden esculcar, pues dichos permisos se otorgaron en el 2005, cuando aún no eran gobierno. Que no cuenta que tales permisos contravengan la Ley que prohíbe justamente destruir los manglares ni la Norma Oficial Mexicana que los incluyó en la lista de especies amenazadas, porque éstos se dieron dos y cinco años antes de que se especificaran estas prohibiciones, respectivamente. Y en su lógica, la no retroactividad es más importante que el daño causado, porque tenían el permiso.

A estas alturas a todos ya nos quedó claro que legalmente podían (y todavía pueden) acabar completamente con el manglar. Sí, legalmente por supuesto que pueden. Lo que no entienden las máximas autoridades ambientales del país es que, justamente, ambientalmente no deben.

Y esta es la parte que más impacta de todo el debate que ha suscitado la destrucción del manglar. Los titulares de Semarnat, Rafael Pacchiano, y de Profepa, Guillermo Haro, ya nos dijeron con todas sus letras que si pueden ir en contra de la propia función que les fue encomendada, lo harán. Que si está en sus manos proteger la biodiversidad del país –como es su encomienda– o destruirla por la razón turística o de desarrollo que sea, la destruirán si algún vericueto legal se los permite.

Porque Tajamar es exactamente eso, no en balde el proyecto ha tomado tanto tiempo. La urbanización y lotificación de Malecón Tajamar empezó en 2006, pero los permisos se prorrogaron en 2009 y en 2011 tras la modificación a la Ley General de Vida Silvestre que prohibió la tala de mangle. Las obras se reanudaron en este sexenio como si nada hubiera pasado.

El manglar destruido. // Foto: Elizabeth Ruiz / Cuartoscuro.com

El manglar destruido. // Foto: Elizabeth Ruiz / Cuartoscuro.com

El propio Pacchiano se aventó la puntada de declarar que él jamás habría autorizado un desarrollo como Tajamar, pero que está impedido para actuar por los permisos dados. Así de mal está el proyecto, como él mismo lo reconoce. Cualquier asesor podría haberle dicho que, de hecho, sí tenía (y tiene) herramientas legales para actuar, como la Norma Oficial Mexicana 022-SEMARNAT-2003 –previa a los permisos de 2005– que mandata la preservación de los manglares. O el Reglamento de la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable, también previo a los permisos. O los convenios internacionales que México ha firmado al respecto y que existen, adivinó usted, mucho antes de que se dieran los famosos permisos.

E incluso pudo (y todavía puede) haber usado la evaluación que hace 7 años hizo la Auditoría Superior de la Federación a la Semarnat respecto al pésimo trabajo que ha hecho (y sigue haciendo) para preservar los manglares. Y si las razones ambientales no fueran suficientes –que lo son, como el propio secretario lo reconoce– hasta pudo haber dejado vencer los permisos antes de dar cualquier aval, al cabo que él llegó a la secretaría apenas el 27 de agosto pasado. Nos saldría más barato indemnizar a los empresarios invitados por Fonatur a participar en el proyecto, que lo que nos costará la destrucción del manglar.

Pero sabemos que velar por la protección al medio ambiente no es el oficio del señor secretario. Como tampoco lo es del procurador, quien no cantó mal las rancheras al declarar que no hay tal “ecocidio ni devastación” en el manglar, puesto que “desde el 2005 ya presentaba un mal estado de conservación”. O sea, como “otros” lo dañaron, pues qué mejor que acabárselo de una vez, total que en su mundo la naturaleza no se regenera.

Vaya usted a saber con qué cara encabezará Pacchiano la 13 Conferencia de las Partes de la Convención sobre Diversidad Biológica de Naciones Unidas (COP 13), programada para realizarse en Cancún del 4 al 17 de diciembre de este año. Sobre todo cuando ésta se da en el marco del Convenio sobre Diversidad Biológica, que tiene como uno de sus puntos centrales la conservación de ecosistemas como –adivinó usted otra vez- los manglares.

Si Pacchiano y demás autoridades ambientales creen que porque México tiene el 10 por ciento de la biodiversidad mundial nos podemos dar el lujo de destruir el manglar de la laguna Nichupté, al grado de ni siquiera intentar su restauración así nos tome los próximos 30 años, pues ya estaremos platicando cuando azote el siguiente huracán y, entre otros destrozos, Cancún se vuelva a quedar sin playa.

 

 

@malamadremx

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