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La sartén por el mango
Por Mala Madre
Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ... Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo, los siguientes cinco de freelance y ahora de nuevo de tiempo completo. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a [email protected] (Leer más)
Manifestantes, esos violentos
Ahora resulta que el problema son las marchas por “propiciar” hechos de violencia. Por quemar Congresos, autobuses y puertas. Porque si un grupo de 20 personas hace eso, "obvio" los miles restantes que se manifestaron pacíficamente no quieren la paz. Ahora resulta que es un escándalo que haya gente protestando por la violencia generalizada en el país y no que los gobiernos no la combatan ni la contengan.
Por Mala Madre
18 de noviembre, 2014
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El pasado vienes 31 de octubre, una semana después de haber solicitado licencia como Gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero fue a desayunar a El Cardenal de avenida de La Paz, en el sur del D. F. Llegó detrás de mí, a las 9:50 de la mañana, en una suburban negra con chofer. Iba en mangas de camisa. Los comensales del restaurante lo reconocieron y observaron de reojo, pero hasta donde vi nadie lo abordó ni importunó. Muy decentes todos. No supe con quién o quiénes compartió el pan, la sal y las deliciosas conchas con nata de mi restaurante preferido.

¿Hay algún impedimento para que Ángel Aguirre vaya y desayune donde se le pegue la gana? Pues no. Pero verlo en una actitud para mi subjetivo gusto demasiado rozagante me destanteó. Encontrármelo tan quitado de la pena en plena efervescencia de la crisis política de su estado por la detención y posterior desaparición de los 43 normalistas, junto con la muerte de seis personas ese mismo día, y sobre todo después de haber sido obligado a renunciar por su ineficiencia para enfrentar este caso en particular, sí es algo que violenta.

Hasta donde sabemos, no hay una solicitud de desafuero para que el gobernador con licencia sea investigado sobre su responsabilidad en los hechos, aunque sea por omisión. Fue separado del cargo y eso debe tener para Aguirre un obvio costo político y personal, pero nada parece indicar que algo más pase. Y a lo que sigue.

En su lugar fue nombrado Rogelio Ortega, de quien se espera contrarreste la ineficiencia de Aguirre en lo que se elige y toma posesión un nuevo gobernador en octubre del próximo año, aunque de momento esté más preocupado en minimizar los efectos de las manifestaciones y bloqueos en la economía de Acapulco y por ende del estado. Como primera acción instruyó a su secretario de Seguridad no intervenir para contener los movimientos sociales en la entidad, no sea que los acusen de reprimir a esos “provocadores” que sólo buscan “victimizarse” para que la noticia “vuele a nivel internacional”. ¿O sea que los maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG) tienen cheque en blanco para continuar reteniendo funcionarios, tomando sedes partidistas y de entidades públicas, y quemando lo que se pueda, sin hacerse responsables de sus actos como bien señala Marco López Silva en este mismo espacio? ¿Se les dejará hacer para luego denunciar que todos los manifestantes son violentos? ¿La decisión de intervenir y en qué momento dependerá del humor de los funcionarios, del hartazgo, del objetivo atacado? ¿Eso contribuirá a que ya no haya más manifestaciones? Sólo pregunto porque no queda claro.

El siguiente paso que acompaña esta estrategia de “no intervención” es la puesta en marcha de las “Caravanas Culturales por la Paz” cuyos objetivos principales son “fortalecer las capacidades de expresión y diálogo” del pueblo guerrerense, y “visibilizar su deseo de paz”. Las causas que provocaron que los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa decidieran ese fatídico 26 de septiembre viajar a Iguala para tomar los camiones que usarían para hacer sus prácticas, y para viajar al DF y participar en la marcha del 2 de octubre, pues bien gracias. Las razones por las cuáles los maestros de la CETEG un día si y otro también bloquean carreteras y toman gasolineras y queman congresos, igual no importan.

O sea, para el gobierno de Guerrero el problema no son las históricas demandas desatendidas de los maestros o de los normalistas, el avance y poderío del crimen organizado, la impunidad, la corrupción, el desvío de recursos públicos, la pobreza también histórica del estado, los secuestros, los homicidios, las extorsiones. Nada de eso. El problema son los manifestantes que no dejan llegar a los turistas y que en años de dejar hacer, dejar pasar algunos han cometido delitos que no han sido contenidos o atendidos en su momento.

Ahora resulta que el problema son las marchas por “propiciar” hechos de violencia. Por quemar Congresos, autobuses y puertas. Porque si un grupo de 20 personas hace eso, obvio los miles restantes que se manifestaron pacíficamente no quieren la paz.

Cada mayo alucino a los integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). El caos que provocan anualmente en el DF con sus bloqueos de semanas (que no marchas ni manifestaciones) no me generan la menor empatía, pero no por ello les deseo que los secuestren, los maten y los quemen para que nunca más se vuelvan a manifestar. Hoy, a raíz de los terribles acontecimientos de Iguala y Ayotzinapa como la gota que ha derramado el vaso tras 12 años de guerra contra el narco y dos de “ya todo está resuelto, aquí no pasa nada”, los ciudadanos hemos retomado las manifestaciones como forma de expresar nuestro hartazgo, como forma de exigir a la autoridad que reaccione, que cumpla con su trabajo. ¿Podemos hacer más? Por supuesto. Central Ciudadano y Consumidor nos propone una serie de acciones que podemos leer acá. Pero este primer paso nos ha puesto en la mira internacional, la que importa y preocupa a nuestros gobiernos. Enhorabuena, algo se consiguió. Que en ese mundo de manifestantes haya grupos extremistas que no quieren “indignarse bonito” y creen que quemando camiones y puertas sin hacerse responsables de sus actos obtendrán algo, también es cierto. Que existen estrategias gubernamentales para desacreditar las movilizaciones, igual lo es.

No voy a caer en el debate de qué violencia es peor, por absurdo. Que haya grupos de criminales que puedan secuestrar y matar a 43 estudiantes a la vista de todos sin que nadie lo impida; que al día de hoy 22 mil mexicanas y mexicanos se encuentren desaparecidos desde 2006 sin que se sepa que fue de ellos; que en los últimos tres años el riesgo de las mujeres para desaparecer haya aumentado en 226 municipios del país, concentrados principalmente en Veracruz, Colima, Guanajuato, Puebla y Campeche sin que exista una estrategia conjunta de seguridad pública en marcha para revertir esta tendencia; que el hecho de no contar con datos georeferenciados sobre la incidencia delictiva en el país que permita elaborar diagnósticos confiables y estrategias de seguridad eficientes no sea hoy una prioridad para nadie, son datos suficientes para dejar de ver las cosas en blanco y negro.

Hay razones legítimas para la indignación y para salir a la calle a exigir a los gobernantes que dejen de distraerse en tonterías y se ocupen de la seguridad y de combatir la impunidad de una vez por todas. Nos afecta a todos, aunque la mayoría no marche, ni tome camiones, ni queme puertas. Aunque seamos buenos ciudadanos y paguemos nuestros impuestos. Aunque tengamos alarma en nuestras casas y vigilancia y no lleguemos después de las 10 y creamos que la delincuencia no nos tocará. Aunque no provoquemos a nadie. Y cada vez que seamos detenidos en medio del tráfico por una manifestación, retomemos la sugerencia de @aliascane y contemos hasta 43. Después recordemos que al final saldremos del congestionamiento vial y nuestros hijos nos estarán esperando en casa.

   @malamadremx    

 

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