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La sartén por el mango
Por Mala Madre
Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ... Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo, los siguientes cinco de freelance y ahora de nuevo de tiempo completo. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a [email protected] (Leer más)
Mejor vendamos PEMEX
En casa siempre nos han dicho que el petróleo, y por lo tanto PEMEX, son intocables porque es propiedad de todos, aunque sus líderes sindicales y muchos de sus trabajadores y funcionarios públicos parecen creer que sólo es propiedad de ellos.
Por Mala Madre
20 de agosto, 2013
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Como buena hija de petroleros, crecí con las historias de su sindicato. Desde la gandallezca acción de los tampiqueños, quienes amparados en el reinado de La Quina nos quitaban a los veracruzanos lo que por derecho nos correspondía (según oía decir a mi madre), hasta los ociosos e incluso reveladores significados que los sindicalistas daban a las siglas de su organización: Si Tiene Perro Rabioso, Mátelo. Sin Trabajar Podemos Robar Más.

Una de las anécdotas que mejor recuerdo del reinado de La Quina es cuando regaló pollos a sus agremiados, para ayudarlos con la economía familiar. Nada de capacitación tecnológica o industrial para hacer mejor el trabajo. Mejor 10 pollitos que llegaron a la casa para regocijo de nadie, porque había que darles de comer, limpiar el corral y vigilar que no se escaparan o acabaran bajo las fauces de los perros. Ocupados en trabajar para alimentar a sus hijos, mis padres no siempre recordaban que había que alimentar a los pollos, por lo que el ingenio nos daba para prepararles huevo. Mi madre se horrorizaba sólo de imaginar el hecho y nos advertía que ésa sería la última vez que intentábamos volverlos caníbales. Nuestros pollos, como la mayoría de los que se repartieron, finalmente enfermaron y murieron.

El resto de las historias tienen que ver con la corrupción y el despilfarro que veíamos pasar incluso desde la ventana de nuestra casa. En la acera de enfrente vivía un influyente dirigente de la sección 10 del STPRM, cuya menor preocupación era la liquidez del presupuesto familiar. Así que autos, fiestas y lujos circulaban discretamente pero a la vista de todos.

A pesar de ello, en casa nos inocularon que el Petróleo, y por lo tanto PEMEX, son intocables porque son propiedad de todos. Y aunque su explotación no ha sido muy beneficiosa ni la repartición de las ganancias justa ni equitativa, se trataba de la herencia del general Cárdenas y eso era suficiente para volver el tema tabú. Como en todo México, pues. El adoctrinamiento priista rendía sus frutos.

Hoy vienen a decirnos que siempre no, que la inversión privada en PEMEX no es tan mala después de lo que han jurado todos estos años. Y que a diferencia del sector educativo, la reforma energética cuenta con el acompañamiento del Sindicato Petrolero y de su líder, Carlos Romero Deschamps, cuyas denuncias por enriquecimiento ilícito y corrupción no parecen ser tan evidentes ni escandalosas como en el caso de Elba Esther Gordillo, como podemos ver aquí, acá y acullá.

Pero eso al gobierno de Peña Nieto y sobre todo a Romero Deschamps los tiene sin cuidado. “No me espantan los enemigos del sindicato, que lamentablemente hasta con la familia se han metido”, advierte muy indignado el senador priista. “Ataques”, dice de las acusaciones en su contra. Pues con qué descaro nos atrevemos los ciudadanos -que el ofuscado político ve como enemigos- a cuestionar y a pedir que se investigue su forma de vida, sus negocios y el hecho de que su familia viaje por el mundo en aviones privados presentándose como “petroleros” (y no como parientes del líder sindical). Así las cosas, que el ofendido es él y no el resto de los que vivimos del producto de nuestro trabajo, del cual pagamos impuestos de donde sale a su vez para que los Romero Deschamps vivan su vida loca.

Pues no sé ustedes, pero he llegado a la conclusión que nos harían un gran favor como país si vendieran PEMEX. Romero Deschamps, su familia y toda la estructura sindico-empresarial corruptora ya no serían problema nuestro, sino de quién adquiriera la empresa. Y pagaría por estar en primera fila a la hora en que les ajustaran cuentas. Porque como hemos visto con La Quina y Elba Esther, nuestra justicia es muy selectiva y qué esperanza de que algo cambie al respecto con la reforma que viene.

Como beneficio adicional tendríamos la oportunidad de dejar de creer que PEMEX es una fuente inagotable de recursos y buscar otras fuentes de financiamiento. Así que pensémoslo, pongámosle precio y vendamos nuestro petróleo al mejor postor. En una de ésas hasta nos sale menos caro perder la propiedad de los energéticos, que continuar manteniendo al aparato corruptor.

 

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