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La sartén por el mango
Por Mala Madre
Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ... Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo, los siguientes cinco de freelance y ahora de nuevo de tiempo completo. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a [email protected] (Leer más)
Ni cómo ayudarles
Nunca ha dejado de sorprenderme la lealtad del turista que visita Acapulco. Ya podrá devastarlo un huracán que ponerlo en jaque el crimen organizado y hasta su propia gente, que la nota jamás dejará de ser “97 por ciento de ocupación hotelera”.
Por Mala Madre
5 de febrero, 2013
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Tengo 17 años yendo de vacaciones a Acapulco. A veces cada vacación, a veces sólo un feriado al año. Pero no fallo. Siempre que voy, sin excepción, me maravilla llegar en auto por la Escénica y admirar esa hermosa bahía. La sola vista es suficiente para ponerlo a uno de buenas. Cuando me encuentro con ese azul del Pacífico y anticipo el viento de las 5 de la tarde que se cuela por las ventanas, la expectativa de disfrutarlo desde una hamaca hace que ya haya valido la pena el viaje. Si a todo lo anterior le agregamos el espléndido recibimiento de mi suegra, qué les puedo yo contar.

Todo este tiempo que tengo de ir, nunca ha dejado de sorprenderme la lealtad del turista que visita Acapulco. Ya podrá devastarlo un huracán que ponerlo en jaque el crimen organizado, y hasta su propia gente, que la nota jamás dejará de ser “97 por ciento de ocupación hotelera”. Las pocas veces que he podido transitar tranquilamente por la única calle de Acapulco, la Costera, y he podido disfrutar sus playas sin que me caiga encima un chilango o el que vende las donas, ha sido en época no vacacional, de trabajo, cuando las hijas iban a la guardería o al kinder y uno podía escaparse entre semana.

Hasta el A H1N1 le hizo los mandados. Mientras el presidente Calderón pedía al país quedarse en sus casas y se cerraban escuelas, centros de trabajo, comercios y destinos turísticos, todos los chilangos se fueron de finde a Aca. Y por lo que sé, se la pasaron bomba. Parece que el mejor antídoto contra la influenza, no previsto por las autoridades, fueron las aguas de Caleta y Caletilla y las de Puerto Marqués. Y ni qué decir de la playa de la Condesa. Ya habría querido Cancún que le cayeran unos cuantos chilangos.

En los últimos seis años, la guerra contra el narco, el incremento de los secuestros y del crimen organizado, y la mala prensa tampoco han conseguido desairar al turista, sobre todo al defeño. Como que ya nos acostumbramos y hasta nos sentimos tranquilos cuando salimos de la casa o del hotel donde nos hospedamos y vemos un retén o un destacamento del Ejército o de la Policía Federal rondando. Pero vaya, ni siquiera hay que irse tan lejos con lo más grave. Los turistas hemos sobrevivido a los despachadores de gasolina de Chilpancingo que, si llegas a pagar en efectivo, a la menor oportunidad te cambian el billete de 200 por uno de 20 y te dicen que no les diste el dinero completo. O a los empleados de Domino’s Pizza, que te quieren transar con la promoción del 2X1 y te venden las cuatro pizzas sin el descuento, con la esperanza de que no te des cuenta. Esto, sólo por mencionar las cosas que yo he vivido.

Habla bien de Aca 2

En respuesta a los males colaterales de la guerra contra el narco y el crimen organizado, turisteros y autoridades nos han pedido a periodistas y turistas en general que hablemos bien de Acapulco. No’mbre, si yo les puedo contar maravillas de esa hermosa ciudad, el asunto es que turisteros y autoridades no ayudan mucho, eh. El peor y más reciente ejemplo de ello es el indecible crimen cometido en contra de las 6 turistas españolas el pasado domingo 4 de febrero y la increíble reacción del alcalde de la ciudad, Luis Walton, quien declaró que “en cualquier parte del mundo” se puede violar a mujeres como lo hicieron con las españolas. Podrá disculparse cuanto quiera, que el daño ya está hecho.

Tuit de Walton

En la escuela de mis hijas siempre nos han dicho a los papás: “si no tienen algo lindo que decir, no digan nada”. Bueno, señ[email protected] autoridades de Acapulco, de Guerrero y del país en general: si no tienen algo inteligente que decir, calladitos se ven más bonitos. Honestamente, no sé de dónde sacan su sensibilidad los políticos de este país. Un elefante no podría ser más torpe.

La otra parte del mal corresponde a los turisteros. El lugar donde se hospedaban las españolas se encuentra en el tramo de playa Encantada, en el número 37 de la carretera a Barra Vieja. Por ahí donde tenía su casa Luis Miguel y donde en los últimos años se han instalado hoteles y villas a más no poder. Los delincuentes asaltaron y violaron durante tres horas. ¿Qué pasó con la seguridad del lugar? ¿Nadie oyó ni vio nada? ¿No hay cámaras? ¿Cómo entra un comando armado de madrugada sin que lo noten todo ese tiempo?

Villa Babaji, donde estaban hospedadas las españolas. Foto tomada del portal 20minutos.es

Villa Babaji, donde estaban hospedadas las españolas. Foto tomada del portal 20minutos.es

Lamento muchísimo lo que este grupo de españolas y sus 7 acompañantes han tenido que pasar. Lamento mucho que ya no quieran regresar a Acapulco ni mucho menos al país. Yo tampoco querría. Lamento mucho que una pareja de turistas haya sido atacada por un grupo de autodefensa en el poblado de Las Mesas, también en Guerrero, porque se negaron a parar en el retén del grupo, encapuchado y con armas. ¿Quién se pararía, con un demonio? Lamento que las autoridades responsabilicen a los turistas y no pongan en orden al grupo de autodefensa. Lamento mucho lo que mucha gente, mexicanos y extranjeros, han pasado no sólo en Acapulco, sino en México entero.

Yo seguiré hablando bien de Acapulco y de mi país, pero jamás lo haré de autoridades ineptas e insensibles, que insisten un día sí y otro también en robarnos la esperanza de que algún día estaremos mejor. Aún creo que lo lograremos, pero no será gracias a ustedes, funcionarios ineficientes. ¿Ya ven por qué no les podemos dejar todo el poder a los políticos o todavía hay que explicarlo?

 

 

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