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La sartén por el mango
Por Mala Madre
Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ... Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo, los siguientes cinco de freelance y ahora de nuevo de tiempo completo. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a [email protected] (Leer más)
Yo no olvido al año viejo
Bien dicen que no hay perro que por bien no venga y 2016 me dejó un bien colateral, peludo, pachoncito y encantador, llamado Baco.
Por Mala Madre
29 de diciembre, 2016
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Tal vez porque estoy muy sensible por la muerte de Carrie Fisher y su mamá, Debbie Reynolds, y por lo mucho que @Gary_TheDog extrañará a su dueña, que en estos días me he detenido a repasar lo que 2016 me dejó como bien colateral entre todas las cosas feas que pasaron, y lo agradecida que estoy por ello.

Y mi bien colateral se llama Baco.

Ustedes saben lo mucho que me resistí a tener mascota en casa y aquí está la prueba. Sabía muy bien que dejarme convencer por las adolescentes de adoptar un perro iba a terminar conmigo haciéndome cargo del susodicho. Y no me equivoqué.

Pero qué creen, ha sido lo mejor que han hecho las hijas por mí. Baco es la cosa más linda que pudo ocurrirme en este año de violencia desatada, desplazamientos forzados, agresiones contra las mujeres, gobiernos y políticos corruptos, empresas fantasma, entidades desfalcadas, Duarte y compadres fugados, ciudadanía agotada, clero ensoberbecido, familias que discriminan, presidente y gabinete que se ensañan, dólar encarecido, y gringos conservadores.

Llegó a nuestra vida por recomendación de la sicóloga de cabecera, en el momento justo, con su aplomo de perro de verdad. El flechazo se dio en el Parque México, un domingo que ya nos habíamos rendido después de recorrer varios lugares de adopción. Los extraordinarios chicos del grupo Biocán lo habían rescatado seis meses antes de las calles y se encontraba entre varios animalitos que esperaban ser recibidos en algún hogar. No nos costó trabajo decidirnos. Una semana después la familia creció y desde entonces nada es igual.

Baco ha resultado el compañero ideal. Va conmigo a dejar a la hija por la mañana y a recogerla por la tarde. Me acompaña mientras trabajo, escribo, leo, duermo la siesta o veo la tele. Se acostumbró rapidísimo a sus horarios de comida y de paseo. Es un caballerito que hace sus necesidades fuera de casa y que puede quedarse algunas horas solo sin destrozar el depa ni arruinarle la vida a los vecinos. Es un perfecto anfitrión en las reuniones con nuestros amigos humanos y tolera con educación a sus mascotas bajo techo. Su único defecto es que cree que las calles son suyas y se pone bravo si algún otro macho canino transita por ellas; a las hembras las respeta.

Baco my love.

Baco my love.

La vida con él ha sido como volver a tener un infante en casa. Un infante que es todo sonrisas y amor, y con el que hemos tenido algunos sustos, por qué no. Como aquel día que le hicieron un facial con el baño y le provocaron una infección en el ojo izquierdo que requirió tratamiento médico de casi 15 días, pero que no impidió que nos lo lleváramos a Acapulco en las vacaciones de verano. Estoy pendiente de su alimentación, de su comida, de su sueño, de sus baños, de sus vacunas y hasta de sus heces.

Con él he descubierto que el mercado de productos para las mascotas ya corre a la par del de los hijos. Comida, ropa, accesorios, juguetes. Hay tiendas que son unas auténticas monerías. Agradezco vivir en una época y en una ciudad en la que cada vez hay más lugares a los que puedes ir con ellos. Sólo me falta el súper y el cine y ya la armé, porque el mercado de por mi casa es pet friendly. Sí señor, cómo de que no.

Baco tiene la enorme virtud de ponerme de buenas. La emoción con que mueve su cola y su cuerpecito peludo cuando llego a casa puede con cualquier día de tránsito pesado, trabajo acumulado, hormonas adolescentes alborotadas o simple melancolía. Acostarme junto a él y acariciarlo es la mejor terapia que podrían haberme recetado. La adoración con la que me mira es para derretir a cualquiera; qué les puedo yo decir que no sepa ya todo dueño de mascota que se respete.

Me emociona sobre todo saber que lo adoptamos pensando en que le cambiaríamos la vida, sin imaginar cómo nos la cambiaría él a nosotros. Ya no concibo la vida sin Baquito y estoy puesta para encabezar la cruzada que nos permita viajar con las mascotas en el asiento contiguo en el transporte público, en el de pasajeros y en los aviones. Como estará la cosa que ya soy adicta a los videos de gatitos y perritos en las redes sociales y he convertido a @CuteEmergency en mi cuenta favorita. Yo, que siempre dije que de esa agua no bebería…

Hace unos días tomé el Turibús del Sur con mi familia y casi se me salen las lágrimas cuando descubrí el monumento al Perro Callejero en el cruce de Insurgentes Sur y La Moneda. Sin el trabajo altruista de tantas asociaciones como Biocán, Baco no habría llegado a nuestras vidas.

Homenaje a Peluso, perro callejero que fue adoptado por la asociación civil Milagros Caninos. Foto: AFP

Homenaje a Peluso, perro callejero que fue adoptado por la asociación civil Milagros Caninos. Foto: AFP

No sabemos su historia, pero su comportamiento es de un perro feliz, sin miedos. Tal vez estuvo en una casa y se perdió. O lo perdieron. Pero sepan que es un gran perro. Y el problema de tener un gran perro es que se te antoja hacer algo por algún otro. Y otro. Y pues nunca me imaginé como la señora de los perros.

Y ¿saben qué? Estos 10 meses con Baco han hecho más digerible que las hijas están creciendo y que en cualquier chico rato emprenderán el vuelo. Así las cosas, cómo olvidar al año viejo.

 

@malamadremx

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