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La sartén por el mango
Por Mala Madre
Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ... Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo, los siguientes cinco de freelance y ahora de nuevo de tiempo completo. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a [email protected] (Leer más)
Padres europeos contra las vacunas
Por Mala Madre
22 de julio, 2011
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Cuando mi hermano menor tenía dos años, mi madre la tiquismiquis decidió que no lo vacunaría contra el sarampión. Estoy hablando de 1976. A pesar de lo que opinaba mi padre y de lo que comprobaban en la realidad otros cuatro hijos más ya vacunados, no hubo poder humano que la hiciera cambiar de opinión.

La tiquismiquis estaba convencida de que si su peque era vacunado podría provocarle una reacción igual o peor a la que registró mi hermano mayor, que por esos días había recibido un refuerzo para la misma enfermedad. Pasó que le salieron ronchas y le dio calentura. El doctor dijo que pudo haber sido por una alergia a la penicilina que le estaban administrando a causa de una amigdalitis… o por la vacuna.

La madre de esta mala madre concluyó que fue la vacuna. Semanas después mi hermano menor cayó con un sarampión de miedo que por poco no cuenta. Por suerte todo salió bien, aunque mi santa progenitora no se libró de un mega regaño por parte del asustado médico familiar. Hoy mi hermano menor es un exitoso profesionista con una linda esposa y dos traviesas hijas. Mi hermano mayor es alérgico a la penicilina.

Cualquiera pensaría que la tiquismiquis escarmentó con esta experiencia. Pues no fue así. Hace dos años decidió que la epidemia del AH1N1 era puro cuento del gobierno y que ella no se aplicaría la vacuna. Que porque la amiga de una amiga de la enfermera de un hospital de Petróleos Mexicanos les contó que los médicos de ese sistema de salud no se la estaban aplicando y que todos los demás deberían de hacer lo mismo.

Mi papá se vacunó y va por la vida con una salud a prueba de bacterias y virus. Mi madre, a sus 60 y tantos años, se resiste a protegerse y ahora trae la teoría de que las vacunas son más confiables si uno las compra en la farmacia o si la aplica un médico particular, a que si la administra de forma gratis el gobierno.

En el caso de mi madre, su desconfianza proviene, por un lado, de esa ancestral convicción mexicana de que todo lo que hace el gobierno está mal o es mentira. Por el otro, tiene la sospecha de que las vacunas forman parte de un compló de las farmacéuticas extranjeras ávidas de hacer dinero antes que el bien.

La bebé que nos trajo de Francia el sarampión después de cuatro años de no registrar un solo caso, no había sido vacunada. No sé si los padres de esta pequeña comparten las teorías de mi madre, pero un gran número de sus compatriotas sí.

Un reportaje del diario El País, publicado el pasado 06 de junio “La moda que disparó el Sarampión” y “Esa estúpida ciencia” reporta que en los últimos 10 años cada vez son más los padres que en Europa se niegan a aplicar a sus hijos la triple viral (sarampión, rubéola, parotiditis) con el argumento de que las enfermedades infantiles son “benignas”, “refuerzan el sistema inmunitario” y que las vacunas “causan síntomas más graves que las enfermedades que se intentan prevenir” con ellas. Además, por supuesto, del compló internacional de las grandes farmacéuticas.

Los casos se han concentrado básicamente en Gran Bretaña, Francia y España, donde hay una militancia organizada por parte de los padres para impedir que los obliguen a vacunar a sus hijos y a partir de la cual las autoridades de esos países han tenido que recurrir a los juzgados para hacer frente a estas negativas.

En Francia 6 personas han muerto este año y 300 más han sufrido neumonías graves de un total de 5 mil afectados. En España ya se registran más de mil 300 casos en lo que va de 2011, cinco veces más que en todo 2010. En Gran Bretaña, aunque no se indican cifras, reporta que los padres de familia que pertenecen a la campaña antivacunas “han tenido un gran impacto en la salud pública” de ese país.

Todo esto por un par enfermedades que ya habían sido prácticamente erradicadas con el cambio de siglo y que, en el caso del sarampión, es entre 15 y 20 veces más contagiosa que el AH1N1. No se nos olvide la epidemia de hace dos años.

En México, de acuerdo con la Cartilla Nacional de Vacunación, la triple viral se aplica al año y el refuerzo a los 6 años. Hay un tercer refuerzo que se puede aplicar entre los 12 y los 14 años denominada Antisarampión.

Para que las vacunas sean efectivas y frenen el contagio de las enfermedades entre la población infantil, debe haber una cobertura superior al 95%, según expertos citados por El País. En el caso europeo, la cobertura de la primera dosis es alta, el problema son los subsecuentes refuerzos que no se aplican, lo cual permite que el virus circule y llegue a la población no vacunada “por ideología o dejadez”, o porque se encuentran entre los 25 y los 40 años y no fueron vacunados de niños porque entonces no existía la vacunación universal y no enfermaron.

El reportaje cita incluso el caso de un colegio en Albaicín de Granada registrado en 2010, donde los padres de 35 niños que se negaban a vacunarlos contra el sarampión fueron obligados por un juez, en defensa de la salud pública.

Esta mala madre no sabe si hay intereses oscuros de las farmacéuticas o de los gobiernos para espantar a la población con las enfermedades. Sin embargo, confío en la ciencia y en los científicos y por eso llevaré a la peque y a la big sister a vacunar, aunque no me obligue el gobierno ni les haga gracia a mis hijas. Pero sobre todo, porque no quiero cuidar niñas enfermas en vacaciones.

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