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La sartén por el mango
Por Mala Madre
Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ... Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo, los siguientes cinco de freelance y ahora de nuevo de tiempo completo. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a [email protected] (Leer más)
Pendejos y, además, prole
Por Mala Madre
6 de diciembre, 2011
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Le pedí a mi hija de 10 años que me citara tres libros que le hayan gustado de todos los que ha leído en su corta vida. No dudó: El caso de la profesora desaparecida, de Joachim Friedrich (Edebé), Molly Moon y el increíble libro del hipnotismo, de Georgia Byng (Ediciones SM) y Colmillo Blanco, de Jack London (Perymat Libros).

 

Se acordó rápido porque son los que ha leído recientemente, obvio. Pero en el librero de su cuarto tiene varios que son sus favoritos, que lee y relee con relativa frecuencia. Entre ellos está la colección de Olivia, de Ian Falconer (Fondo de Cultura Económica), Natacha, de Luis Pescetti (Alfaguara Infantil) y Querido hijo: estás despedido, de Jordi Sierra (Alfaguara Infantil), este último adquirido en la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ) 2011, por cierto.

 

Mi hija la peque no tiene otra responsabilidad en su vida que estudiar, y gracias a la escuela y a sus padres (no me quito mérito) le encanta leer. Por lo tanto estoy segura que si en un futuro le llegaran a preguntar sobre los tres libros que más la han marcado en su vida podrá citar por lo menos alguno de éstos.

 

Y ustedes dirán “bien por tu hija y a mí qué”. Bueno, resulta que mi hija quiere ser Presidenta de México cuando sea grande. No se rían, que a su padre y a mí no nos hizo ninguna gracia cuando lo anunció hace ya un par de años. Y no nos gustó porque partimos del principio de Mr. Pico, quien en el blog de DHP (Dejemos de Hacernos Pendejos) resumió lo que significa ser Presidente de este país hoy en día:

“Imagínate a millones de cabrones esperando que les arregles el pedo tú solito, que les hagas el paro, que los ayudes a salir adelante, que los saques de la mierda, que les asegures que no va a haber ni un sólo secuestro ni narco en la vida. Que les regales la escuela, la gasolina, la tortilla y mamada y media. ¡Chúpate esa güey! Para colmo toda esa bola de cabrones mexicanos no piensan hacer ningún esfuerzo adicional por ayudarte”. El texto completo lo pueden consultar aquí.

 

De acuerdo. Nada garantiza que mi hija mantenga su decisión (espero que no), sobre todo por la cara que puso cuando se enteró de todo lo que tendría que estudiar para poder aspirar siquiera a una candidatura. No sé de cierto qué requiera la carrera de Presidente, pero la lógica me dice que debes de saber de economía y finanzas, administración, derecho, ciencia política, relaciones internacionales, por lo menos dos idiomas adicionales a la lengua materna, además de tener experiencia parlamentaria y en algún cargo de gobierno, saber hacer equipo y, sobre todo, saber negociar y tener sensibilidad y empatía con las clases medias y desfavorecidas del país.

 

No sé a qué horas le daría tiempo de tener una vida. Y de leer literatura. Pero bueno. Espero que dentro de 30 años, en el 2042, cuando la peque tenga la edad legal para poder contender, ya existan por lo menos las candidaturas independientes. Porque no me la imagino (ni se lo deseo) haciendo carrera política en ninguno de los partidos que existen hoy en México.

 

Tampoco me la imagino luciéndose con las visitas en la edición 55 de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, ni mucho menos me la quiero imaginar con una hija adolescente que, ante una metida de pata de su madre al no poder citar tres libros que la hayan marcado en su vida, reaccione ante las críticas demoledoras como lo hizo la hija de Enrique Peña Nieto,virtual candidato presidencial del PRI para el 2012.

 


Porque la discriminación por clase social y el bajo nivel adquisitivo como insulto no es algo que promovamos ni permitamos en casa, a menos que queramos insultarnos a nosotros mismos, clasemedieros a quienes todo nos ha costado nuestro trabajo obtener.

 

Sí me la imagino perfecto enojándose consigo misma y aguantando vara con un par de hijas diciéndole “ay, mamá, te pasas, corre a tus asesores y contrátanos a nosotras, que lo haríamos mejor”.

 

Lo que sí me queda claro que nunca pasará es que mi hija llegara a cumplir su sueño sin tener las herramientas para ello. Sin estar verdaderamente preocupada y ocupada por ayudar a su país. Sin estar dispuesta a dejar huella y a pasar a la historia como alguien que se la rifó para darle una mejor vida a sus gobernados. Porque ella está creciendo en un mundo donde ve muchas carencias y muchas fallas y muchos errores y mucha violencia y poca voluntad política para arreglar las cosas, y quiere que eso cambie.

 

Y ya empezó en la escuela. Me da ternurita ver cómo platica con sus amigos sobre lo que se necesita para cambiar al mundo y cómo cada uno de ellos la tendrían que ayudar. Ya está armando su gabinete pues. El compromiso es que se preparen, cada quien en su área y que estén dispuestos a servir.

Ojalá mi hija y sus amigos mantengan sus ideales el tiempo suficiente para no desistir. Que encuentren en el activismo social y en el ejercicio de su ciudadanía y de la profesión que elijan, el empuje necesario para colocarse en el camino que buscan. Que su juventud y sus ganas de pasarla bien no los haga inmune a los problemas de los demás si está en sus manos ayudar. Que sean chicos informados que no los deslumbre la frivolidad.

 

A sus 10 años, por lo menos lee. Y lo hace por gusto. Ya va de gane, ¿no creen?

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