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La sartén por el mango
Por Mala Madre
Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ... Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo, los siguientes cinco de freelance y ahora de nuevo de tiempo completo. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a [email protected] (Leer más)
Señora de mi casa
Por Mala Madre
13 de diciembre, 2011
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Cuando tenía unos 12 años, dos primos más chicos que yo llegaron a vivir a mi casa temporalmente. Estuvieron unos cuatro meses. Además de la difícil situación familiar por la que pasaban en ese momento, un hecho culinario se grabó para siempre en mi memoria: todo lo que comían lo hacían taco.

A mi mamá le daba ternura que sus sobrinos chilangos no supieran comer de otra forma. A mis hermanos y a mí nos provocaba burla. No por el hecho de que nosotros comiéramos sin tortillas, sino porque éstas eran un acompañamiento, no el platillo principal. Tanto así, que en casa la frase favorita de mi padre para con sus cinco hijos era: “coman tortillas, para que se llenen”.

Luego crecí y dios me castigó. Me casé con un chilango que todo lo hace taco. Por consecuencia, las hijas producto de esta combinación gastronómica tienden a envolver hasta la lechuga en una tortilla. El otro día, por influencia de cierto programa de televisión, quisieron comer tacos de espaguetti. ¡Tacos de espaguetti! No lo pude permitir. Digo, todo tiene un límite.

Resultado de esta predilección por el maíz, siempre hay tortillas en casa. Y la comida tiende a girar sobre este ingrediente básico y dos más: frijoles y salsa. ¿Con qué otra cosa se puede comer la cecina de Yecapixtla? ¿Y el pan de cazón? Las enchiladas, los huevos rancheros, los tabasqueños y los veracruzanos (éstos dos últimos son lo mismo, pero se disputan la autoría), los chilaquiles y, bueno, aquí podríamos pasar el día citando prácticamente toda la gastronomía de México.

Cuando faltan las tortillas en casa, arde Troya. Es el único producto cuyo precio tengo muy presente, porque es el único que no compro en el súper: 11 pesos el kilo, que incluye 50 centavos del papel. Sí, yo soy señora de mi casa y por eso sé el precio. Mis hijas también lo saben, porque les ha tocado ir por ellas. Mi marido igual, porque desde el inicio del sexenio del presidente Felipe Calderón el incremento en precio de las tortillas ha sido nota.

De acuerdo, no nos van a dar un premio por saber cuánto cuesta el kilo de tortillas o cualquier otro producto de la canasta básica. O en cuánto quedó el salario mínimo que acaban de aumentar y sobre el cual se tasan infinidad de cosas en este país: multas, pensiones e impuesto sobre la renta, por ejemplo. Pero yo sí aspiro a que cualquier candidato a la Presidencia de la República tenga presente estos temas, que son sensibles para la mayoría de la gente a la que aspira gobernar.


Hasta la Sonora Santanera lo sabe, lo sabe

 

Y al precandidato del PRI a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto (@EPN), simplemente no se le da. Como todos ya sabrán, en una entrevista al diario español El País, que pueden consultar aquí, Peña Nieto se equivocó y dijo que el salario mínimo está en 900 pesos al mes, cuando se acaba de incrementar a mil 740 (58 pesos diarios).

Pero en el caso de las tortillas se lució. “¿Cuánto cuesta el kilo?”, preguntó el periodista Salvador Camarena. “No soy la señora de la casa”, contestó el precandidato. Y luego de ese comentario tan sexista, que se nos ofende por volverlo trending topic en tuiter por las críticas.

 

Que lo sacamos de contexto. Que son descalificaciones que no tienen lugar. Que él se refería exclusivamente a lo que pasa en su casa, no en la casa de todos los demás. Que su esposa es la que compra las tortillas y que, por ende, él no tiene por qué saber cuánto cuestan. Como si la entrevista se hubiera hecho en su calidad de jefe de familia y no de precandidato.

Bueno, pues ya le podrá ir preguntando al presidente Calderón cómo le fue en sus primeros dos meses de gobierno con este tema en particular, cuando se dio el primer aumento del kilo de tortilla después de la cuesta de enero de 2007. Asumo que son datos que deberá saber si quiere llegar a gobernar el país. Ahora, no tiene por qué saberlo todo de memoria. ¿Qué pasaría si en lugar de enredarse contesta “no sé” y acto seguido desde su celular consulta Google y encuentra el dato? ¿No sería una mejor estrategia?

Metidos en gastos, no estaría mal que también se asesorara en temas de género. Parece que su “aprecio, respeto y admiración por las mujeres” se limita al hecho de que estemos en casa y sepamos el precio de las tortillas. Nuestras convicciones son muy difíciles de disfrazar. El subconsciente siempre las saca a flote.

Y después de conocer su opinión sobre la despenalización del aborto,cuando dijo que el Estado no debe dar garantías médicas, pero tampoco castigar (aborten en las condiciones que puedan y aténganse a las consecuencias), ya me dio curiosidad por saber qué opina de los derechos de los homosexuales.

Si creen que Peña Nieto es el único que carece de empatía y sensibilidad, no se les olvide la respuesta del gobernador de Veracruz, Miguel Alemán, cuando el incendio en el mercado Hidalgo, el más importante del puerto jarocho, en el que murieron 38 personas y 70 resultaron heridas por la venta ilegal de cohetes. Alemán no regresó de sus vacaciones fuera del estado ante la tragedia, registrada el 31 de diciembre de 2002. Al ser cuestionado por su ausencia, respondió: “soy gobernador, no bombero”. Sólo por citar un ejemplo.

Por lo pronto, su servidora seguirá comprando las tortillas a 11 pesos el kilo, si el gobierno y los productores de maíz no disponen otra cosa. Este martes no cocinaré, porque festejaré con la Kelly su cumple. Eso no quita que privilegie en el menú un platillo acompañado de mi complemento favorito, que hoy rompo la dieta. Buen provecho.

 

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