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La sartén por el mango
Por Mala Madre
Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ... Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo, los siguientes cinco de freelance y ahora de nuevo de tiempo completo. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a [email protected] (Leer más)
Una pensión para doña Socorro
Doña Socorro, mi empleada doméstica, cumple el próximo 11 de marzo 70 años. Ella y yo nos habíamos resistido, pero es hora de jubilarla. Y aquí es donde la cosa se pone color de hormiga.
Por Mala Madre
11 de febrero, 2014
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Doña Socorro tiene 7 años trabajando en casa tres días a la semana. Es una mujer muy chambeadora y de absoluta confianza. Se encarga de la limpieza del departamento y de la comida. Desde hace un año ya no plancha. Tiene dos periodos de vacaciones al año, aguinaldo, seguro dental (mi dentista la atiende pro bono) y la apoyamos con médicos y medicinas cuando es necesario. En todo este tiempo la hemos asesorado para que cuente con prestaciones sociales como credencial del INAPAM, Seguro Popular, la pensión del gobierno federal por ser adulto mayor (65 y más) y la pensión alimentaria del gobierno del Distrito Federal (a partir de los 68 años).

Doña Socorro cumple el próximo 11 de marzo 70 años. Para suerte de todos tiene buena salud, aunque por su edad evidentemente ya no cuenta con la misma energía que antes. Hace un mes se cayó del microbús que arrancó antes de que ella terminara de bajar de la unidad. Se lastimó la pierna derecha. No se fracturó nada, pero tiene el músculo lastimado (no me pregunten cuál porque no sé). El asunto es que la señora ya no camina bien; el doctor dice que se compondrá, pero necesita reposo.

No necesitamos que el doctor nos diga lo que ya sabemos desde hace un par de años: es hora de jubilar a doña Socorro. Y aquí es donde la cosa se pone color de hormiga.

En México, la Ley del Seguro Social no permite aún que 2.3 millones de trabajadoras del hogar tengan seguridad social y, en consecuencia, derecho a pensión o jubilación, lo cual es altamente discriminatorio e injusto, como bien explicaba el director del Conapred, Ricardo Bucio, al marido y a mí a consulta expresa. Por lo tanto, hay que atenerse a lo que marca la Ley Federal del Trabajo. Es decir, a doña Socorro le corresponde una liquidación por cada casa en la que ha estado trabajando, que por supuesto nosotros le daremos. ¿Y luego?

Doña Socorro tiene una hija y un nieto, con quienes vive, y está rodeada de familia solidaria, sí, pero también con sus propios problemas, todos de origen económico. Es una mujer muy humilde que sostiene su casa. Si no trabaja no come. ¿Cuánto tiempo creen que le pueda alcanzar la liquidación para sobrevivir sin trabajar?

Lo correcto entonces, como nos sugieren algunas personas, es jubilarla y darle una pensión de por vida. Pareciera que no es mucho dinero, hasta que te pones a hacer cuentas: tendríamos que pagar pensión y un salario adicional para la persona que la sustituya, en las mismas condiciones. Si sumamos esto a los gastos de operación normal de nuestra familia, con tres hijos y abuelos que son nuestras prioridades, pues ya me dio dolor de cabeza.

¿Qué es lo justo? Una persona me recomendaba el otro día que la hiciera firmar una hoja en blanco, para que me protegiera en caso de que la necesidad la “mal aconsejara a demandarme”. El marido y yo no pensamos eludir la ley, el problema es que la ley no protege a doña Socorro. Ni a nosotros como sus empleadores.

Ricardo Bucio nos ha hecho un par de propuestas que comparto con ustedes:

Crear colectivamente un fondo en Caceh Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar (@untrabajodigno) de 100 pesos al mes por persona, para que doña Socorro reciba una pensión y que todo lo demás que se reúna lo administre dicha asociación civil a favor de otras mujeres que se encuentren en iguales circunstancias. Bucio llama a esta propuesta una “reparación del daño social que nuestro sistema ha causado por siglos” a las trabajadoras domésticas. No podría estar más de acuerdo con él.

La segunda propuesta es impulsar una campaña de empleadores de trabajadoras domésticas para pedir la ratificación del Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo, para que en México regularicemos esta actividad laboral y erradiquemos la discriminación desde nuestro hogares.

Desde ya el marido y yo nos sumamos y suscribimos ambas propuestas.

La mayoría de nosotros tenemos una empleada del hogar. ¿Ya pensaron qué harán cuando no puedan trabajar por edad o por alguna incapacidad? Si están pensando en darle las gracias y a la que sigue, sin corresponder por los años trabajados, créanme que se les regresará (les recuerdo que tengo parientes en Catemaco). La ratificación del Convenio 189 y el reconocimiento del trabajo doméstico ante la Seguridad Social por parte del Estado mexicano, como ya hicieron en Uruguay, Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica y Brasil, es apenas el primer paso para acabar con esta discriminación social y laboral con estas mujeres trabajadoras (porque todas son mujeres). No sólo repararíamos un daño y resolveríamos un grave problema, también los empleadores tendríamos un marco legal para actuar, sin meternos en aprietos como en el que nos encontramos actualmente en casa.

¿Qué dicen, le entran?

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