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La sartén por el mango
Por Mala Madre
Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ... Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo, los siguientes cinco de freelance y ahora de nuevo de tiempo completo. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a [email protected] (Leer más)
Voy a votar y voy a anular
Tengo claro que si anulo mi voto para alguno de los tres cargos en disputa el próximo domingo (diputado federal, diputado local y delegado), éste no contará. Pero prefiero usarlo como herramienta de cambio social aunque nos tome dos o tres elecciones más obligar a los políticos a tomarlo en cuenta, antes que validar a candidatos y partidos que ni siquiera son capaces de respetar las propias reglas de la contienda.
Por Mala Madre
2 de junio, 2015
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El próximo 7 de junio será la elección número 10 en la que vote. Desde la primera a la que acudí aquel histórico 6 de julio de 1988, no he fallado a ninguna. Incluida la de 2006, cuando perdí mi credencial de elector mes y medio antes de la votación y casi me da un infarto. Tuve que interponer un Juicio para la Protección de mis Derechos Políticos Electorales y voté con la resolución que emitió la Dirección Ejecutiva del Registro Federal de Electores del entonces Instituto Federal Electoral, a través de su vocalía en la 15 Junta Distrital Ejecutiva en el DF.

27 años después de mi primer proceso electoral, mi recuento es con saldo a favor del voto útil y el voto de castigo, casi alternadamente. Con excepción de las elecciones de 1988 y 1994, en las que voté convencida por el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, en las otras ocho he razonado mi voto más que cuando he tenido que negociar con alguna de las hijas la hora para recogerlas de alguna fiesta. En esos casos me he inclinado a favor de los candidatos que más probabilidades han tenido de disputarle la victoria al PRI y para incidir en la conformación de un Congreso plural.

Hasta ahora no me he arrepentido de mis decisiones electorales, con todo y que en el 2000 apoyé a Vicente Fox. No me reclamen, tenía sentido. Luego de esos pininos democráticos, se me fue complicando el ejercicio frente a la boleta. Ya para las elecciones de 2012, con las encuestas anticipando el regreso del PRI, me costó trabajo armar mi trabuco electoral. Así que aquí estoy, a unos días de mi décimo proceso electoral, sintiéndome más confundida que Alice Pieszecki, el personaje que interpreta Leisha Hailey en L Word, en aquella escena cuando hace un recuento gráfico de quién había andado con quién.

Nunca he anulado mi voto, pero todo se confabula para que ésta sea mi primera vez. Como no me convence ninguno de los candidatos de mi distrito (sección electoral 4399), he seguido con atención el debate a favor y en contra de votar nulo. El argumento que más me ha convencido es el de Marco López Silva (@marcolopezsilva), respecto a la estrategia gradual, de largo plazo, que representa. Me quedo con su argumento central, respecto a que “lo que el anulismo busca es utilizar el voto nulo como un síntoma claro del descontento ciudadano, que la sociedad civil organizada pueda –posteriormente- utilizar para presionar a la clase política para que ésta cambie las reglas”.

Tengo claro que si anulo mi voto para alguno de los tres cargos en disputa el próximo domingo (diputado federal, diputado local y delegado), éste no contará. Pero prefiero usarlo como herramienta de cambio social (López Silva dixit) aunque nos tome dos o tres elecciones más obligar a los partidos a tomarlo en cuenta, antes que validar a candidatos y partidos que ni siquiera son capaces de respetar las propias reglas de la contienda, que van desde colgar propaganda donde no se debe (sí, candidatos a delegados de la Benito Juárez, a ustedes les hablo) hasta el descaro del Partido Verde al violar reiteradamente la ley electoral.

Igual que Paola Zavala Saeb (@PAOLASAEB), ya me cansé de votar por el menos peor. Por ése o ésa que ni siquiera se va a tomar la molestia de atender a sus representados cuando se le requiera, porque no siente la obligación de hacerlo. Lástima, margaritos, para qué votaron por mí, ¿qué no? Así que en tanto no pueda volver a votar por alguien que me convenza, anularé mi voto.

 

@malamadremx

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