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La sartén por el mango
Por Mala Madre
Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ... Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo, los siguientes cinco de freelance y ahora de nuevo de tiempo completo. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a [email protected] (Leer más)
Y que se cumple el plazo
Por Mala Madre
4 de enero, 2012
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Hace un par de años llegó un vecino nuevo al edificio. Me dí cuenta porque lo primero que hizo fue dejar todas las cajas de su mudanza sin desarmar en medio del pasillo de entrada, apiladas una sobre otra. Primero cinco, después 10.

Cuando se juntaron como unas 15 cajas, al segundo o tercer día de su llegada, tomé aire y muy serena fui a tocarle la puerta. Muy amablemente me presenté y le pregunté si era suyo ese monumento al desecho. Me dijo que sí. Le pedí entonces que lo retirara del pasillo y lo colocara en los tambos de basura que se encuentran a cada extremo de las dos áreas de estacionamiento.

Ya se imaginarán lo que pasó. Cómo osé molestarlo. Me contestó que no había terminado de desempacar y que las cajas le estorbaban en su casa. Que cuando hubiera concluido le pediría a la señora del aseo que las llevara al camión de la basura. Y que le hiciera como quisiera.

Cupo la prudencia en doña Cuca, la señora del aseo, quien al día siguiente decidió desarmarlas y llevárselas a su casa, para luego venderlas como reciclado, lo cual me pareció muy bien. No tengo que platicarles cómo fue mi relación con el susodicho el año que duró como vecino. Enhorabuena el día en que se fue, lo lamento mucho por la gente de su nuevo vecindario.

Quienes el pasado 29 de diciembre contribuyeron a que la ciudad de México amaneciera atiborrada de basura provocaron que recordara esta anécdota. Deben ser los típicos que no les gusta ver sucia su casa, con botes rebozados de basura sin separar, por supuesto. De que esté sucia mi casa a que esté sucia la calle, pues voy y la boto en la esquina y sanseacabó, ¿qué no?

Sí, ya sé que es responsabilidad del gobierno de la Ciudad recogerla. Pero nosotros tampoco ayudamos mucho a manejar este gravísimo problema que, como tantos otros, ya nos alcanzó.

Desde el 2005 sabemos que el Bordo Poniente debía cerrar, luego que la Comisión Nacional del Agua demostrara técnicamente que se encontraba rebasado para seguir almacenando basura. Después de una serie de prórrogas, el 22 de noviembre de 2010 el gobierno del Distrito Federal firmó un convenio con la Conagua en el cual asentaron como fecha definitiva el 31 de diciembre de 2011.

 

Y que lo explotan cinco años más de lo debido.

 

Pues el plazo finalmente se concretó el pasado 19 de diciembre y todos nos dimos cuenta: no hay forma de esconder 12 mil 508 toneladas de basura que generamos diario los habitantes del DF y de las cuales 5 mil toneladas que no se pueden reciclar se confinaron todos los días de los últimos 26 años en el Bordo, sitio que se encuentra contradictoriamente en la parte oriente del ex Lago de Texcoco.

Tan se sabía que iba a cerrar, que desde 1998 (13 años después de que inició funciones) empezaron a aparecer los primeros estudios para una posible reutilización una vez que concluyera su vida útil. Como muestra se encuentra la serie de análisis realizada por la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional para revisar el manejo de los residuos sólidos en la Ciudad de México y uno de los cuales, el referente a la reutilización del Bordo Poniente, pueden consultar aquí.

Durante 2011 los medios dieron cuenta de la inconformidad, sobre todo de los pepenadores, al cierre del Bordo. Pues parece que las autoridades delegacionales le apostaron a que tendrían prórroga tras prórroga, que no se prepararon. O tal vez habían planeado heredar el problema a la siguiente administración.

El caso es que desde el pasado 19 de diciembre nos encontramos con delegados que a la fecha juran que no sabían cuándo cerraría el Bordo, con un jefe de Gobierno que se lava las manos con el argumento de que él ya se los había advertido y con toneladas de basura en la calle, sobre todo en la delegación Cuauhtémoc.

Lo cierto es que el gobierno del DF había dispuesto de cinco rellenos para deshacerse de la basura de los capitalinos. Uno se ubica en Cuautla, Morelos y los otros en el Estado de México: Cuautitlán Izcalli, Xonacatlán y las minas El Milagro y La Cañada, en Ixtapaluca. La primera semana el asunto funcionó muy bien… hasta que empezaron los problemas.

El pasado 28 de diciembre las autoridades del municipio de Cuautla decidieron que siempre no recibirían más basura del DF, con el argumento de que el depósito sólo tiene capacidad para dar el servicio por seis meses, aunque el gobierno capitalino asegura que da para 10. Y el lunes 2 de enero los habitantes de Ixtapaluca se organizaron para impedir el paso de los camiones con un bloqueo de 8 horas en la carretera federal a Puebla, porque no quieren más basura al lado de sus casas.

Nos queda entonces el relleno de Cuautitlán, el cual sólo recibe los desechos durante la noche, y el de Xonacatlán, que los recibe sólo de día. Por lo cual, ante la falta de sitios dónde depositarlos, los camiones han dejado de recogerlos. No sabemos si por el cúmulo de basura en la calle o por el inminente proceso electoral, pero parece que ahora sí las autoridades del DF y del Edomex buscarán la forma de resolver el problema.

Entre las autoridades que se hacen que la virgen les habla, los capitalinos que no sólo se niegan a separar su basura sino que además la tiran en la calle, y los del camión que no se la llevan a menos que les demos “propina” (que en realidad es cuota fija) por un servicio que debería ser gratuito porque ya lo pagamos con nuestros impuestos, pues no hay para dónde voltear.

Y que conste que sólo aplazamos el asuntito, porque no hay confinamiento en el mundo que almacene por la eternidad la cantidad de basura que no se recicla.

En casa, desde hace 15 años separamos la basura (papel, plástico, vidrio, latas y desechos orgánicos). La tiramos una vez a la semana, sin problema. Bien por mi familia, opinarán ustedes. Lo mismo piensan mi mamá y mi suegra, quienes la separan cuando las visito y la juntan cuando me voy. Es un esfuerzo inútil, porque los de la basura la revuelven, se justifican con idéntico argumento.

Sí, la mayoría de mis vecinos piensa igual y ya me imagino cuántos de ustedes. Sólo registren el siguiente hecho: el 47 por ciento de la basura que se genera sale de nuestras casas, de acuerdo a los datos que nos compartió @wikiramos en su nota sobre el tema. Imaginen ahora lo que significaría eliminar aunque fuera el 25 por ciento del problema, ya no digamos la mitad.

Por lo menos tendríamos la autoridad moral para entonces exigirles a las autoridades que cumplan con su trabajo. Por un mínimo de congruencia, digo yo.

 

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