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La sartén por el mango
Por Mala Madre
Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ... Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 30 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo, los siguientes cinco de freelance y ahora de nuevo de tiempo completo. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a [email protected] (Leer más)
Yo también marché. Y fue gracias a Sara Lovera
Las mujeres que el domingo marchamos hartas del acoso y la violencia en contra nuestra no inventamos el hilo negro. No es la primera manifestación feminista que se hace para reclamar nuestros derechos y con toda seguridad no será la última. Y todo se lo debemos a las mujeres que nos antecedieron.
Por Mala Madre
27 de abril, 2016
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La primera oportunidad que tuve en mi vida de ejercer el periodismo me la dio una mujer. Un mujer periodista. Una mujer periodista que además era (y sigue siendo) feminista.

Recién salida de la universidad, acababa de llegar a la redacción del diario La Jornada como auxiliar en la sección Internacional. Recibía los cables de las agencias de noticias a través de los teletipos, que todavía existían y tiraban metros y metros de papel con la información del día. Los seleccionaba por temas y elaboraba un adelanto para los redactores. Salvo que algo extraordinario pasara, como la Guerra del Golfo, era un trabajo bastante rutinario. Así que pronto me encontré a la caza de alguna oportunidad que me permitiera escribir mis primeras notas.

La encontré en la Doble Jornada con Sara Lovera. Sara ha de haber visto a una chavilla de 21 años medio perdida en una redacción decente y progre, pero machista al fin y al cabo, cuando decidió tomarme bajo su ala y yo aún no le he agradecido lo suficiente. La Doble Jornada llevaba entonces tres años como el revolucionario suplemento feminista de La Jornada, y yo descubrí una forma de hacer periodismo que no había imaginado. Por primera vez escuché hablar de Marta Lamas, de GIRE y de su lucha por la despenalización del aborto. De Marcela Lagarde y de sus estudios sobre violencia contra las mujeres. De la legendaria revista FEM y de la última directora que la encabezó, Esperanza Brito. Por primera vez en mi vida oí hablar de feminismo.

Yo era una escuincla cuando estas mujeres ya se andaban partiendo el alma con quien se les pusiera enfrente para defender los derechos de todas. Yo andaba cazando renacuajos en las calles minatitlecas cuando Esperanza Brito encabezaba las primeras manifestaciones allá por los años 70, en protesta por las muertes de mujeres que generaba (y todavía genera) que el aborto fuera ilegal. Yo andaba terminando la secundaria, cuando doña Esperanza ya estaba demandando ante la Cámara de Diputados que se legislara por una maternidad libre y voluntaria. Yo andaba haciendo mis pininos en el periodismo cuando Marcela Lagarde ya había acuñado el término “feminicidio” para describir los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez. Yo andaba criando hijas en el receso laboral que me tomé, cuando Marta Lamas por fin veía los frutos de su lucha de toda la vida: la interrupción legal del embarazo se aprobaba en el Distrito Federal. Por poner algunos ejemplos y no irme más atrás.

A Sara le debo el que me haya acercado al conocimiento de estas mujeres y su lucha. Le debo que me haya permitido acompañarla a la Cámara de Diputados y verla en acción en sus encuentros con María de los Ángeles Moreno. Que me invitara a observar las reuniones en Oaxtepec previos a la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer de Pekín 1995, que marcó un hito en la agenda mundial sobre igualdad de género. Que me invitara a colaborar en Comunicación e Información de la Mujer, A. C. (CIMAC), la agencia de noticias que fundó con la empoderadísima Yoloxóchitl Casas Chousal y que hoy dirige exitosamente Lucía Lagunes.

Así que las mujeres que el domingo marchamos hartas del acoso y la violencia en contra nuestra, y porque #VivasNosQueremos, no inventamos el hilo negro. No es la primera manifestación feminista que se hace para reclamar un derecho y con toda seguridad no será la última. Ya en junio del 2011 salimos a las calles de la Ciudad de México para reclamar lo mismo con la Marcha de las Putas. Entonces y ahora lo pudimos hacer gracias a todas estas mujeres que nos antecedieron. Que se informaron. Que estudiaron. Que se la rifaron. Que se convencieron y nos han convencido de que otro mundo es posible. Y que nos han enseñado el camino para explicarles nuestras razones a los demás.

Yo, por lo tanto, le doy las gracias a Sara Lovera. El camino que llevo andado en el conocimiento y la información de los derechos de las mujeres se lo debo a ella, que de alguna manera me abrió los ojos y me dio las bases para mantenerlos abiertos y no cerrarlos más. Y por eso me dio un gusto infinito verla en la marcha y recordar que, en lo que se refiere a la defensa de nuestros derechos, nadie se ha de cansar.

Gracias, querida Sara.

Sara Lovera. // Foto: veracruznews.us

Sara Lovera. // Foto: veracruznews.us

 

 

@malamadremx

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