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Por Mexico Institute
El Mexico Institute del Woodrow Wilson International Center for Scholars intenta mejorar el conoc... El Mexico Institute del Woodrow Wilson International Center for Scholars intenta mejorar el conocimiento, la comunicación y la cooperación entre México y los Estados Unidos a través de la promoción de la investigación original, por promover la discusión pública, y por proponer opciones de política para mejorar la relación bilateral. (Leer más)
Los retos diplomáticos de México y Estados Unidos
Hay grandes oportunidades para que Carlos Sada y Roberta Jacobson, dos diplomáticos con altos niveles de experiencia, avancen en la sustancia de la relación México-Estados Unidos, construyendo sobre las bases sólidas que existen y que ellos mismos ayudaron a forjar.
Por Mexico Institute
6 de mayo, 2016
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Por: Andrew Selee

Están por llegar, en estos días, dos nuevos embajadores en la relación México-Estados Unidos: Carlos Sada como embajador de México en Washington y Roberta Jacobson como embajadora de Estados Unidos en México. Ambos llegan con años de experiencia, conocimiento y colmillo en asuntos bilaterales. Sada fue cónsul general de México en varias ciudades y encargado de Asuntos con el Congreso de la embajada mexicana en Washington. Jacobson fue directora de la Oficina de México en el Departamento de Estado de Estados Unidos, subsecretaría adjunta para México y Canadá, y subsecretaria para el Hemisferio Occidental. Ninguno de los dos necesitará mucha preparación para asumir sus nuevos puestos.

Sada y Jacobson llegan en medio de un clima desafiante que requerirá de todos sus talentos. En México, los sentimientos positivos hacia Estados Unidos están desplomándose rápidamente ante los embates contra México por parte de los candidatos en las contiendas electoras estadounidenses. Las ideas de construir un muro más alto y largo en la frontera, de deportar a millones de indocumentados, y de minar las relaciones comerciales son una amenaza retórica y potencialmente real para México. Por otro lado, la imagen de México en los Estados Unidos también ha caído notablemente por los escándalos de corrupción y la falta de respuestas al caso de Ayotzinapa. Si bien temas como Ayotzinapa y la corrupción afectan menos directamente a los estadounidenses, a diferencia del efecto de la campaña presidencial estadounidense a México, sí aporta a un desgaste en la percepción mutua entre dos países profundamente entrelazados.

Sin embargo, hay grandes oportunidades para que Sada y Jacobson, dos diplomáticos con altos niveles de experiencia, avancen en la sustancia de la relación, construyendo sobre las bases sólidas que existen y que ellos mismos ayudaron a forjar. Dejando a un lado cualquier retórica política, la cooperación de frontera para unificar criterios que agilicen el comercio entre ambos países está en su auge histórico.

Los gobiernos de México y Estados Unidos han sido muy audaces en implementar propuestas cada vez más coordinadas e imaginativas, como la preinspección de frontera, o los mecanismos para compartir datos que colocan agentes de ambos países juntos para intercambiar información. En temas de seguridad también ha habido avances importantes en cooperación y en intercambiar información, si bien no siempre se habla públicamente de este tema. Con grupos criminales que desean usar la frontera común para actividades ilícitas, hacia el norte y hacia el sur, no hay más opción que continuar haciendo un frente común contra ello. En muchos otros temas, que van desde cooperación en ciencia y tecnología, intercambio educativo, salud y manejo de recursos naturales compartidos, los dos países están emprendiendo esfuerzos cooperativos muy creativos que benefician a ambos.

El reto que enfrentarán Sada y Jacobson no sólo es seguir y profundizar esta cooperación, sino construir una narrativa pública que hable de la importancia de estos esfuerzos, de qué tan profundamente integradas están sus dos economías y sus dos sociedades, y los retos que éstas enfrentan. A pesar de las percepciones no siempre favorables que existen en este momento, hay que recordarnos constantemente que México y Estados Unidos siempre serán vecinos y que cada vez más lo que pasa de un lado de la frontera afecta al otro.

Para realizar esta tarea Sada y Jacobson pueden sumar muchos apoyos entre los grupos que más entienden esta integración, grupos que van desde los migrantes mexicanos en Estados Unidos y sus descendientes, hasta la creciente comunidad de estadounidenses en México, desde los grandes empresarios que tienen inversiones en ambos lados de la frontera, hasta las pequeñas y medianas empresas que son parte de cadenas de valor binacionales, y desde las comunidades unidas en la frontera, hasta las ciudades y pueblos al interior de ambos países que dependen de la base manufacturera compartida, la tecnología binacional y las familias que tienen un pie en ambos lados de la frontera.

El reto en estos momentos es grande, pero no más grande que las oportunidades de seguir fomentando una cooperación que beneficie a los ciudadanos de los dos países.

 

* Andrew Selee es vicepresidente ejecutivo del Centro Woodrow Wilson y ex director del Instituto México del Centro.

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