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La Vista desde DC
Por Mexico Institute
El Mexico Institute del Woodrow Wilson International Center for Scholars intenta mejorar el conoc... El Mexico Institute del Woodrow Wilson International Center for Scholars intenta mejorar el conocimiento, la comunicación y la cooperación entre México y los Estados Unidos a través de la promoción de la investigación original, por promover la discusión pública, y por proponer opciones de política para mejorar la relación bilateral. (Leer más)
Una nueva visión de la frontera México – Estados Unidos
La meta debe ser crear una frontera que conecte a Estados Unidos con México, al menos tanto como nos divide. Sin embargo, un análisis más profundo de los datos económicos revela que estamos muy lejos de lograrlo.
Por Mexico Institute
13 de abril, 2016
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Por: Erik Lee (@ErikLee) y Christopher Wilson (@Chris_E_Wilson)

La frontera México-Estados Unidos está al centro del teatro político de la campaña presidencial estadounidense… pero con un guión que parece haber sido escrito en los noventa, cuando la migración mexicana alcanzó su punto máximo.

La discusión debiera enfocarse en temas de desarrollo económico regional. Debería escucharse una conversación mucho más positiva de lo que estamos escuchando ahora en Estados Unidos. A lo largo de la región fronteriza, los líderes locales de los sectores público y privado deberían enfocarse en formar asociaciones transfronterizas para aprovechar las ventajas de sus ciudades hermanas y fortalecer sus economías locales.

La meta debe ser crear una frontera que conecte a Estados Unidos con México. Sin embargo, un análisis de los datos económicos revela que estamos muy lejos de lograrlo.

Nuestro más reciente informe, Competitive Border Communities: Mapping and Developing U.S.-Mexico Transborder Industries (publicado por The Mexico Institute del Wilson Center, y la North American Research Partnership) muestra que aunque las industrias manufactureras avanzadas (como la aeroespacial, automotriz y dispositivos médicos) predominan en las comunidades fronterizas de México, las industrias como “parques de vehículos recreativos, transporte comercial y de carga” son las más concentradas del lado estadounidense (y generalmente peor pagadas). Tenemos una frontera demasiado fuerte que ha dividido a las comunidades en un sentido económico, a pesar de los lazos familiares y sociales que unen a las comunidades transfronterizas.

La frontera actualmente actúa como un obstáculo al desarrollo económico, particularmente para las comunidades de Estados Unidos, a pesar de que cada lado de la frontera tiene fortalezas que podrían complementarse.

Las comunidades transfronterizas buscan ser mucho más que centros logísticos de las cadenas de suministro continentales, más que comunidades “de paso” que no agregan valor a los productos que son transportados por la región. Actualmente, se encuentra en marcha un movimiento que busca participar activamente en el desarrollo económico binacional en la región fronteriza. Organizaciones como la Cali-Baja MegaRegion, la Alianza BorderPlex (El Paso/Ciudad Juárez/New Mexico) y el proyecto de Desarrollo Económico Binacional (BiNED, por sus siglas en inglés) en el Valle del Río Grande, consideran que ambos lados de sus comunidades son más fuertes juntos, que separados. Estos proyectos reúnen a funcionarios y al sector privado, con el objetivo de atraer inversión y fortalecer el entorno empresarial local. Si bien estos proyectos representan un avance positivo, se necesita mayor trabajo.

Las comunidades fronterizas se beneficiarían de aplicar el desarrollo económico basado en los clústeres. Ello implica realizar la cartografía de clústeres industriales existentes (véanse ejemplos en nuestra herramienta de mapeo, el informe de UCSD, y el mapa oficial de Estados Unidos) para después fortalecer las ventajas naturales de cada comunidad. Asimismo, se requiere la unión de los gobiernos locales, las empresas y las instituciones educativas para identificar y eliminar, de manera conjunta, los obstáculos al crecimiento de los clústeres clave. Este tipo de trabajo es difícil en cualquier ciudad o región económica, pero más aún si una ciudad tiene una frontera internacional que atraviesa su centro. El desarrollo económico es generalmente liderado por las autoridades locales y el sector privado; sin embargo, en virtud de que la frontera es administrada por los gobiernos federales, los gobiernos estatales deben ser incluidos como socios en estos esfuerzos. Ello implica encontrar maneras de vincular efectivamente la discusión bilateral y trilateral en torno a la competitividad de América del Norte, como el Diálogo Económico Estados Unidos-México de alto nivel, con los grupos de interés de la región fronteriza.

No es momento de lamentar la divergencia en las trayectorias económicas de las comunidades fronterizas, sino de aprovechar dicha diversidad. Las comunidades fronterizas pueden ofrecer a las industrias una propuesta única, al permitirles combinar las ventajas comparativas de cada país en una plataforma de producción situada en una sola comunidad transfronteriza.

Otro desafío es la colaboración este-oeste a lo largo de la frontera. Además de (o tal vez como resultado de) la complejidad geográfica de la región, las comunidades fronterizas se han visto en competencia constante por los escasos recursos federales y la inversión privada. Las comunidades fronterizas deben innovar constantemente para adaptar las últimas estrategias de desarrollo económico a su contexto único multinacional. No obstante, el intercambio de las mejores prácticas es imposible en la ausencia de un canal de comunicación. Al respecto, una nueva iniciativa del sector privado, que busca reunir a organizaciones de desarrollo económico a lo largo de la frontera, está empezando a romper algunas de las viejas barreras.

La región fronteriza alberga una impresionante variedad de activos de fabricación, de innovación y de transporte. El pleno aprovechamiento de estas ventajas regionales implica replantearnos la frontera como un activo, en vez de verla como un obstáculo. Para ello, los actores locales y nacionales deben trabajar en conjunto para integrar y coordinar los esfuerzos de desarrollo económico —incluso si esto parece ir en contra de la retórica política sobre la frontera.

 

* Christopher Wilson es Director Adjunto del Mexico Institute del Woodrow Wilson International Center for Scholars en Washington, DC. Erik Lee es Director Ejecutivo de la North American Research Partnership en Phoenix y San Diego.

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