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Lecciones de las elecciones
Por SPIN Taller de Comunicación Política
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El sesgo discursivo de AMLO hacia la sociedad civil
Existen elementos suficientes para concluir que el presidente López Obrador está usando estratégicamente un discurso de descalificación hacia la sociedad civil organizada para justificar las transacciones directas del gobierno a beneficiarios de los Programas Integrales de Bienestar.
Por SPIN Taller de Comunicación Política
25 de febrero, 2019
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Por: Samara Fernández (@Briza99Sam) y Juan Ramón Moreno (@Jota__Erre)

En las últimas semanas, se observó un conflicto entre el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y Organizaciones de la Sociedad Civil (OSCs). Primero, el presidente aprovechó sus conferencias matutinas para dirigir señalamientos en contra de “las organizaciones de la llamada sociedad civil”, como él expresó. Por su parte, diversas voces de la sociedad civil organizada mostraron su desacuerdo y respondieron a las acusaciones del presidente argumentando que se trata de generalizaciones sin pruebas que las sustenten.

¿Qué motivó el mensaje negativo que AMLO envió en repetidas ocasiones en contra de las OSCs? Un análisis de las conferencias matutinas del presidente muestra que AMLO cambió la manera en la que se refería a las OSCs: el primer mes y medio de gobierno se dirigió a dichos organismos de manera positiva o neutral; después lo comenzó a hacer siempre de manera negativa. Una revisión de la agenda de gobierno y de los mensajes dados por el presidente en sus giras da indicios de que el cambio mencionado puede deberse a una estrategia para posicionar y justificar sus programas sociales, particularmente el “Plan de Programas Integrales de Bienestar”.

El viernes 22 de febrero de 2019, el presidente López Obrador cumplió 84 días de gobierno, durante los cuales ofreció 57 conferencias matutinas: una cada día hábil excepto el lunes 31 de diciembre. Las conferencias han tenido una duración promedio de 80 minutos cada una y son el principal instrumento de comunicación del Gobierno federal. Por otro lado, AMLO hizo, en sus primeros 84 días de gobierno, 44 visitas a distintos puntos del país, los cuales usa principalmente para impulsar los programas sociales y la agenda del Gobierno federal.

Durante las conferencias matutinas, el presidente ha señalado a diversos actores y esferas de la vida pública nacional: ha criticado a expresidentes, a Organismos Constitucionales Autónomos (OCAs), a sectores de la prensa, a empresarios y, recientemente con mayor intensidad, a los integrantes de la sociedad civil organizada.

En las 57 conferencias matutinas, AMLO ha mencionado 32 veces “sociedad civil”: las primeras tres veces (nueve por ciento) lo hizo en tono positivo o neutro y en las otras 29 ocasiones (91 por ciento) dirigió descalificaciones. En contraste, el presidente ha usado el término “pueblo”, como concepto abstracto, 277 veces, todas ellas en un tono positivo.

Las primeras tres alusiones hechas por el presidente a la sociedad civil, positivas o neutras, se dieron en los primeros veinte días de gobierno (14 conferencias, 25 por ciento de las que ha impartido). Durante ese mismo periodo, AMLO usó 36 veces el término “pueblo”, siempre en tono positivo. La primera mención que AMLO hizo de la sociedad civil fue el miércoles 5 de diciembre, cuando se refirió con tono conciliador a los grupos preocupados por su seguridad personal; dijo:

“De todas formas, debemos de actuar con precaución por el encargo que tenemos, la responsabilidad que tenemos. Ya estamos viendo este asunto. Me lo están planteando constantemente, familiares, amigos, miembros de la sociedad civil, bueno, ustedes, todos, tanto por el afecto personal, como por la responsabilidad, el carácter de Estado que tiene la seguridad del presidente”.

La segunda ocasión en que dijo “sociedad civil” (19 de diciembre) fue para informar que existían albuergues para los migrantes “a cargo de la sociedad civil” y supervisados por el gobierno. La tercera vez (20 de diciembre) volvió a tener un tono conciliador:

“Me plantean inquietudes, yo los escucho y me sirve tener este grupo de asesores del sector empresarial, como escucho a dirigentes de las comunidades indígenas, como escucho a dirigentes de las organizaciones empresariales, de la sociedad civil, como los escucho a ustedes todos los días. Así estoy, consultando permanentemente a todos los ciudadanos”.

Del 21 de diciembre al 27 de enero, periodo de 38 días (23 conferencias, 40 por ciento de las que ha dado), AMLO no volvió a mencionar a la sociedad civil. En cambio, durante ese mismo periodo usó el término “pueblo” 110 veces.

El 28 de enero, el presidente volvió a decir “sociedad civil”, pero ya con un tono negativo y haciendo señalamientos:

“El gobierno es un cuerpo de avance lento, entonces por eso estamos procurando que los programas sociales le lleguen de manera directa a la gente, sin pasar por el gobierno, sin pasar por las organizaciones. Era increíble el manejo de moches en todo. Organizaciones ciudadanas, organizaciones campesinas, organizaciones de la llamada sociedad civil, que recibían dinero del presupuesto. Y para todo era dinero, todo lo resolvían repartiendo dinero y no le llegaba nada a la gente. Entonces eso es lo que estamos atendiendo”.

Del lunes 28 de enero al viernes 22 de febrero, lapso de 26 días (20 conferencias, 35 por ciento de las que ha ofrecido), AMLO mencionó “sociedad civil” en 29 ocasiones, todas en un tono negativo. De esas 29 veces, en 23 ocasiones (79 por ciento) contrastó el término con otros colectivos a los que atribuye cualidades positivas, como “el pueblo” o “la gente”. Durante ese periodo, el término “pueblo” fue usado en 131 ocasiones por el presidente.

¿Por qué en el 65 por ciento de las conferencias que el presidente ha ofrecido mencionó sólo tres veces a la sociedad civil, de manera positiva o neutral, y en el último 35 por ciento, que va del 28 de enero al 22 de febrero, ha usado el término de manera negativa en 29 ocasiones? Una revisión de sus giras y su agenda de gobierno sugiere que el cambio en la línea discursiva del mandatario es estratégico.

La principal queja que el presidente ha lanzado contra las OSCs es que fungían como intermediarias entre el gobierno y los beneficiarios de los programas sociales, y que, como no cumplían debinamente con la canalización de los “apoyos”, se daba una fuga de recursos públicos. Al margen de la validez de dicha acusación (que es tema para otro análisis), resulta relevante que el señalamiento se haya dado por primera vez justo después de que AMLO comenzara a posicionar su plan de “Programas Integrales de Bienestar” o “Programas Integrales para el Desarrollo”.

El lunes 21 de enero, dos días después de la explosión en Tlahuelilpan, Hidalgo, el presidente destinó su conferencia matutina al anuncio de un plan general en contra del robo de combustible (que aborda el problema de manera más integral que el plan que había presentado el 27 de diciembre). Una parte fundamental de dicho plan es la implementación de un “plan de bienestar para la gente” (como el presidente lo denominó), que más tarde se llamó “Programas Integrales de Bienestar” o “Programas Integrales para el Desarrollo” y que busca beneficiar a niñas, niños, jóvenes, adultos mayores, personas con discapacidad y productores agrícolas.

En la semana del 21 al 27 de enero, el presidente fue a Acambay e Ixtlahuaca, Estado de México; Huachinango, Puebla; Tulancingo, Hidalgo; Tuxpan y Tecuala, Nayarit; y por último se dirigió a El Rosario, Playa Espíritu, Culiacán, Mocorito y Guasave, Sinaloa, a presentar los Programas Integrales de Bienestar. Una parte esencial de ese plan social, según el propio AMLO explicó, es que el gobierno entregará transferencias de dinero directamente a los beneficiarios y eliminará a los intermediarios. Como se explicó más arriba, existían OSCs que, precisamente, fungían como intermediarios en los programas sociales del Gobierno federal.

Luego de una semana de hacer amplia promoción a los Programas Integrales de Bienestar, el presidente López Obrador aprovechó su conferencia matutina del lunes 28 de enero para lanzar la primera acusación en contra de “las organizaciones de la llamada sociedad civil” y desde ese día ha mantenido un tono negativo hacia las OSCs.

Existen elementos suficientes para concluir que el presidente López Obrador está usando estratégicamente un discurso de descalificación hacia la sociedad civil organizada para justificar las transacciones directas del gobierno a beneficiarios de los Programas Integrales de Bienestar. La manera de descalificar a las OSCs ha sido ligarlas a la corrupción, acusarlas de estar cooptadas por los consorcios y el conservadurismo, y separarlas del “pueblo” como entes que defienden únicamente intereses particulares. El martes 19 de febrero, AMLO declaró:

“La sociedad civil, que antes era pueblo, nada más que ahora ya se apropiaron de la sociedad civil, yo no conozco gente de la sociedad civil, de veras, muy pocos de izquierda, con todo respeto, todo lo que es sociedad civil tiene que ver con el conservadurismo, hasta los grandes consorcios promueven a la sociedad civil, es una bandera la sociedad civil.”

Si el presidente logra descalificar ante la opinión pública a las OSCs como intermediarias de los programas sociales, se justifica que el gobierno federal haya decidido entregar transferencias directas a los beneficiarios. Eso explica el cambio en el discurso de AMLO a partir del 28 de enero en contra de la sociedad civil.

El presente análisis abona elementos a la conclusión de que las conferencias matutinas parecen ser usadas por el presidente López Obrador como un mecanismo de propaganda y posicionamiento de su agenda de gobierno más que como un instrumento de rendición de cuentas y transparencia.

 

Samara Fernández, Ciencia Política, ITAM. Consultora en SPIN TCP. Juan Ramón Moreno, Economía y Ciencia Política. ITAM. Consultor en SPIN TCP.

 

 

El presidente también ofreció cuatro conferencias extraordinarias, los días 19 y 20 de enero, con motivo de la explosión de Tlahuelilpan, pero esas cuatro conferencias no se toman en cuenta para el presente análisis porque no pertenecen exactamente a la categoría de conferencia matutina del presidente.

Para distintos análisis sobre las conferencias matutinas del presidente López Obrador, puede consultarse:

Luis Estrada, La (des)información de las 12 Conferencias de Prensa del Presidente López Obrador, Nexos.

Samara Fernández y Juan Ramón Moreno, Secretarios ausentes: AMLO y su comunicación, Animal Político.

Luis Estrada, La propaganda de las conferencias de AMLO, El Universal.

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