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Lecciones de las elecciones
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La última semana de la campaña estadounidense (Parte 1)
En la mayoría de los estados decisivos, Hillary Clinton aventaja a Donald Trump, y en algunos pocos empatan, lo que no es suficiente para pensar que puedan irse claramente hacia el Partido Republicano el día de la elección.
Por SPIN Taller de Comunicación Política
1 de noviembre, 2016
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Por: Luis Estrada (@luisestrada_)

A una semana de las elecciones en Estados Unidos, va la primera entrega del análisis sobre los sucesos recientes y, sobre todo, los aspectos más importantes a observar, incluso durante el día de la elección.

Si bien la ventaja de Hillary Clinton sobre Donald Trump en las encuestas se ha reducido, Trump nunca ha estado arriba de Clinton en el promedio de encuestas de Real Clear Politics durante los más de 90 días que ha durado la campaña por la presidencia de Estados Unidos. Desde el 1 de agosto a la fecha, Clinton promedia una preferencia de 47.1 por ciento, mientras que Trump promedia 42.4 por ciento, es decir una ventaja de 4.7 puntos porcentuales a favor de Clinton. La elección presidencial de 2016 en Estados Unidos es una de las más estables en la historia de las campañas modernas, por lo que es poco probable observar una modificación en las tendencias el día de la elección respecto de lo observado durante la campaña.

Se ha dicho que existe un empate en los estados “decisivos”, lo cual incrementaría la incertidumbre sobre el resultado de la elección. Recordemos que la elección de presidente en Estados Unidos se define por el número de votos que cada uno de los 50 estados de la Unión Americana aporta a un conteo denominado Colegio Electoral. Para ser presidente se necesita obtener la mayoría (50 por ciento + 1) de los 538 votos del Colegio Electoral, es decir, 270 votos. El ganador del voto popular en cada uno de los estados obtiene el total de los votos que esos estados suman al total del Colegio Electoral (cada estado aporta votos proporcionalmente al tamaño de su población, siendo el número de votos idéntico al número de congresistas de cada estado –senadores más representantes).

La composición sociodemográfica de los estados determina qué partido político tiene más probabilidades de ganar. Por ejemplo, desde hace varios años, California suma sus 55 votos del Colegio Electoral a los Demócratas mientras que Louisiana suma sus ocho votos del Colegio Electoral a los Republicanos. Existen estados que en elecciones anteriores han sido decisivos para ganar la elección, y que ambos partidos han ganado en diferentes ocasiones: Carolina del Norte, Florida, Ohio, Pennsylvania y Virginia, que en total aportan 95 votos al Colegio Electoral (un tercio de los 270 necesarios para ganar). En la mayoría de los estados decisivos, Hillary Clinton aventaja a Donald Trump y en algunos pocos empatan, lo que no es suficiente para pensar que puedan irse claramente hacia el Partido Republicano el día de la elección.

Más aún, los cambios sociodemográficos que muestran un incremento de las minorías asiáticas e hispanas en detrimento de la mayoría anglosajona protestante, así como la propia candidatura de Donald Trump, han ocasionado que estados que anteriormente eran victorias seguras para los Republicanos ahora sean competidos con los Demócratas, incluyendo Arizona, Georgia, Indiana, Iowa o Nevada, por lo que el reto de Trump y su campaña no solo es ganar los estados decisivos sino no perder los estados que antes de la elección eran seguros para su partido.

Como es obvio, ganará la elección quien movilice más votantes el próximo martes 8 de noviembre. La evidencia muestra que mayores ingresos y escolaridad están correlacionados con la propensión a votar lo que, manteniendo todo lo demás constante, representa una ventaja para el Partido Republicano, cuyo votante promedio tiene mayor escolaridad e ingreso que el votante Demócrata promedio. No obstante, diversos estudios han demostrado la efectividad de la movilización el día de la elección, por lo que las oficinas de campaña en los estados decisivos son clave para obtener el triunfo. La experiencia de la maquinaria de Hillary Clinton contrasta con la ingenuidad de la campaña de Donald Trump. Clinton no solo mantiene activas oficinas en diversas ciudades en los estados clave, sino que ha transmitido spots masiva y constantemente, recuperando momentos de la campaña que no le han sido favorables a Trump, especialmente imágenes de los tres debates.

Tal parece que la ventaja de la cobertura noticiosa de Donald Trump sobre los demás candidatos no solo no fue suficiente para aventajar en las encuestas, sino que ha sido contraproducente, dando a conocer masivamente sus comentarios y actitudes frente a las mujeres, lo que le representó una caída evidente en las encuestas. Por el contrario, el anuncio del director de la Agencia Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés) acerca de un nuevo conjunto de correos electrónicos que supuestamente habría manejado Hillary Clinton de forma inapropiada, y encontrados en la computadora de su asistente, Huma Abedin, refuerza un tema ya existente desde antes de la campaña, además de que difícilmente se podría convertir en un aspecto que modifique la discusión de la semana previa a la elección, por lo que Clinton no ha caído en las encuestas.

En suma, todo indica que es más probable que Hillary Clinton mantenga la ventaja y gane la elección a que Donald Trump revierta el resultado y se convierta en el 45º Presidente de Estados Unidos. El comportamiento de las variables más destacadas en los próximos días será crucial para entender las implicaciones del resultado, especialmente en la conformación del Senado y de la Cámara de Representantes, lo que vendrá detallado en la próxima entrega.

 

* Luis Estrada es Doctor en Ciencia Política (UCSD 2005). Socio-Director General de SPIN.

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