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Lecciones de las elecciones
Por SPIN Taller de Comunicación Política
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Secretarios ausentes: AMLO y su comunicación
Las conferencias de prensa matutinas del presidente parecen ser una herramienta para que AMLO desvíe la agenda pública de los temas incómodos, en vez de aprovecharlas para mantener a la ciudadanía informada sobre los avances en la resolución de los problemas que generan el mayor interés.
Por SPIN Taller de Comunicación Política
22 de enero, 2019
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Por: Samara Fernández (@Briza99Sam), Juan Ramón Moreno (@Jota__Erre)

Los primeros 100 días de gobierno de un presidente suelen ser tomados como punto de referencia para medir el desempeño que, en promedio, se observará a lo largo de su encargo. La tradición comenzó con Franklin D. Roosevelt, quien tomó protesta como presidente de EEUU durante los estragos de la Gran Depresión (4 de marzo de 1933) y aprovechó sus primeros 100 días para hacer todos los nombramientos de los cargos del gobierno, promulgar 76 leyes y echar a andar el plan de recuperación económica que se conoció como New Deal. El arranque frenético de Roosevelt marcó un precedente contra el que se ha comparado a cada uno de sus sucesores y eventualmente el parámetro de los primeros 100 días fue adoptado en otros sistemas presidenciales.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) cumplió sus primeros 50 días de encargo el sábado 19 de enero. Desde su toma de protesta, AMLO ha ofrecido todos los días hábiles (excepto el 2 de enero) una conferencia de prensa a medios de comunicación a las siete de la mañana en Palacio Nacional. El saldo de los primeros 50 días es de 32 conferencias ordinarias con una duración promedio de 73 minutos cada una. También se llevaron a cabo dos conferencias extraordinarias el sábado 19 de enero por los acontecimientos de Tlahuelilpan, Hidalgo.

Las conferencias de prensa matutinas del presidente son la principal herramienta de la estrategia de comunicación del Gobierno federal: durante los primeros veinte días de gobierno, el 78 por ciento de los tuits (76 de 98) publicados por la cuenta de Comunicación Social del Gobierno de México (@ComGobiernoMx) contenían el hashtag #ConferenciaPresidente; para los primeros cincuenta días de gobierno, el porcentaje incrementó: 87 por ciento (169 de 196) de los tuits publicados hasta el 19 de enero por @ComGobiernoMx contienen el hashtag #ConferenciaPresidente. Por su papel fundamental, resulta relevante analizar las conferencias matutinas del presidente para entender la estrategia de comunicación del gobierno federal.

Aunque en los primeros días de su administración era común ver al presidente sin acompañantes en las conferencias matutinas, últimamente ha optado por invitar a diversos funcionarios públicos: de las 32 conferencias ordinarias dadas en los primeros 50 días, AMLO apareció sin acompañantes en 13 ocasiones (40 por ciento), mientras que en las 19 restantes (60 por ciento) ha sido flanqueado por funcionarios de distintos órdenes del Estado mexicano y solamente en una ocasión estuvo acompañado por un ciudadano sin cargo público (Jorge Zapata, nieto de Emiliano Zapata).

Los servidores que asisten a las conferencias matutinas del presidente no necesariamente están relacionados con los temas relevantes de la agenda pública nacional. La relación tampoco se cumple a la inversa: no existe la seguridad de que asistan a la conferencia los funcionarios directamente relacionados con los temas coyunturales del momento. Adicionalmente, subir al pódium no garantiza el uso de la palabra.

Dado que el tiempo de los secretarios es valioso, el costo de oportunidad de asistir a una conferencia en la que no participan es alto. Entonces, ¿cuál es la razón de ocupar el tiempo de los funcionarios en una conferencia de prensa si no se les da la oportunidad de comunicar su labor a la ciudadanía a través de los medios? ¿Cuál es el papel que desempeñan los funcionarios invitados a las conferencias de prensa matutinas del presidente?

Durante las 32 conferencias ordinarias de los primeros 50 días, 35 personas han acompañado al presidente. Como puede observarse en la Gráfica 1, el General Luis Cresencio Sandoval, Secretario de la Defensa Nacional, y Alfonso Durazo, Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, son las dos personas que más veces han acompañado a AMLO, con 10 asistencias cada uno. Les siguen el Almirante José Rafael Ojeda (nueve asistencias) y Olga Sánchez Cordero (ocho asistencias). Casi la mitad de los asistentes, 15 personas, han acudido sólo una vez: entre ellas están Julio Scherer, consejero jurídico de Presidencia; Esteban Moctezuma, Secretario de Educación, y María Luisa Albores, Secretaria del Bienestar.

Subir al pódium con el presidente no garantiza a los funcionarios que harán uso de la palabra. Como se muestra en la Tabla 1, sólo cuatro personas han participado cuatro o más veces: el General Luis Cresencio Sandoval (SEDENA), Alfonso Durazo (SSPC), Olga Sánchez Cordero (SEGOB) y Alejandro Gertz Manero (PGR). Ocho personas nunca han participado a pesar de haber asistido de una a tres veces a las conferencias: entre ellas están Irma Eréndira Sandoval, Secretaria de la Función Pública; Carlos Urzúa, Secretario de Hacienda; Graciela Márquez, Secretaria de Economía, y Raquel Buenrostro, Oficial Mayor de la Secretaría de Hacienda.

 

Dado que las conferencias de prensa matutinas del presidente son la principal herramienta de comunicación del Gobierno federal, para los integrantes del gabinete resulta valioso participar en dichas conferencias y dirigir a los medios un mensaje acerca del desempeño de las Secretarías que encabezan. Sin embargo, en la Gráfica 2 se muestra que existen diferencias considerables en la oportunidad que los secretarios han tenido para dirigir un mensaje a medios en las conferencias matutinas del presidente.

Destaca que cinco secretarios nunca asistieron a alguna de las primeras 32 conferencias matutinas del presidente: Alejandra Frausto Guerrero, Secretaria de Cultura; Román Meyer, Secretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano; Jorge Alcocer, Secretario de Salud; Víctor Villalobos, Secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, y Josefa González Blanco, Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

Entre los secretarios que asistieron al menos a una de las 32 conferencias, tres nunca participaron. Irma Eréndira Sandoval (SFP) asistió a tres conferencias, lo cual equivale a 219 minutos (tres horas con 39 minutos) en los cuales la secretaria estuvo presente en silencio. Carlos Urzúa (SHCP) y Graciela Márquez (SE) asistieron a dos conferencias, lo que equivale a 146 minutos (dos horas con 26 minutos) de presencia en silencio para cada uno.

Como se puede observar en la Tabla 2, sólo cinco secretarios asistieron a cuatro o más de las 32 conferencias y sólo tres de ellos hablaron cuatro o más veces. El Almirante José Rafael Ojeda (SEMAR) y Alfonso Durazo (SSPC) son quienes más veces asistieron a conferencias sin participar: seis conferencias cada uno, lo que equivale a 438 minutos (siete horas con 18 minutos) de presencia en silencio.

Manejo de comunicación en momentos de crisis

Durante los primeros 50 días del gobierno, el presidente se ha enfrentado a tres temas coyunturales que, al marcar momentos de crisis, exigían un manejo especial de la información por parte del Ejecutivo federal. El primer tema fue la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), que se mantuvo en la agenda pública desde el primer día de gobierno hasta el 20 de diciembre, cuando se anunció que la oferta de recompra de bonos hecha por la SHCP había sido aceptada. El segundo tema es el desabasto de gasolina que se enfrenta, principalmente, en el centro del país y en el Bajío. El tercer tema es la explosión de un ducto de Pemex que ocurrió el 19 de enero en el municipio de Tlahuelilpan, Hidalgo. En el presente artículo se abordarán los dos primeros momentos de crisis del Gobierno federal porque el tercero sigue en curso y resultaría precipitado sacar conclusiones al respecto.

Durante la crisis de la cancelación del NAIM, el presidente dio 14 conferencias de prensa, en las que le acompañaron 12 funcionarios, como se puede apreciar en la Gráfica 3. Algunos de los funcionarios que asistieron son José Rafael Ojeda (SEMAR), Luis Cresencio Sandoval (SEDENA), Olga Sánchez Cordero (SEGOB), y Miguel Torruco (SECTUR). Los días 3 y 11 de diciembre fueron los que tuvieron más asistencias, pero hasta el 11 de diciembre les fue concedido a los funcionarios el uso de la palabra.

De las 14 conferencias de ese periodo, el presidente estuvo acompañado en cuatro y únicamente en dos de esas hubo participación de los presentes. Algunas de las voces que se escucharon durante esa crisis fueron de Luis Cresencio Sandoval (SEDENA), Alfonso Durazo (SSPC) y Esteban Moctezuma (SEP).

El Secretario Javier Jiménez Espriú (SCT) no participó en ninguna de las 14 conferencias que se dieron en el momento de crisis del NAIM, a pesar de que su Secretaría se veía directamente involucrada en ese tema. Paradójicamente, después de que ese tema pasó a un segundo orden de importancia, Jiménez Espriú asistió a cinco conferencias y participó en dos. Carlos Urzúa (SHCP), titular de otra Secretaría que también se veía directamente involucrada en la crisis, tampoco participó en ninguna de las 14 conferencias de ese periodo. El resultado es que ninguno de los dos funcionarios idóneos para informar acerca del proceso de resolución de la crisis del NAIM dirigió un mensaje a los medios.

Por lo que respecta al desabasto de gasolina, AMLO ofreció nueve conferencias del 7 al 18 de enero, a las cuales asistieron 23 funcionarios públicos y un invitado especial (Jorge Zapata, nieto de Emiliano Zapata). El número de funcionarios que participaron en las conferencias de este periodo ascendió a 17. Como se muestra en la Gráfica 4, el General Luis Cresencio Sandoval (SEDENA) participó 3 veces; Octavio Romero Oropeza (PEMEX), Olga Sánchez Cordero (SEGOB), Alejandro Gertz Manero (PGR) y Luisa María Alcalde (STPS) participaron 2 veces cada quién. El resto de los participantes dirigieron un mensaje sólo en una ocasión: entre ellos, José Rafael Ojeda (SEMAR), Rocío Nahle (SENER), Santiago Nieto (UIF SHCP) y Jorge Zapata (nieto de Emiliano Zapata).

Resulta relevante enfatizar que durante la crisis de abastecimiento de hidrocarburos, la Secretaria Rocío Nahle (SENER) participó el mismo número de ocasiones que Jorge Zapata (nieto de Emiliano Zapata). En contraste, el General Luis Cresencio Sandoval asistió a la mitad de las conferencias de ese periodo (cinco asistencias) y participó más de la mitad de las veces que acudió (tres participaciones).

La reducida participación de la secretaria Rocío Nahle (SENER) en las conferencias del momento de crisis de desabasto de hidrocarburos coincide con el patrón descrito arriba respecto al momento de crisis de la cancelación del NAIM, cuando se observó una participación nula de los secretarios Jiménez Espriú (SCT) y Urzúa (SHCP).

La estrategia del gobierno federal en momentos de crisis parece ser evitar exponer a medios de comunicación a los titulares de las dependencias involucradas. Ante esa estrategia, surge la interrogante del verdadero objetivo de las conferencias de prensa matutinas del presidente: parecen ser una herramienta para que AMLO desvíe la agenda pública de los temas incómodos, en vez de aprovecharlas para mantener a la ciudadanía informada sobre los avances en la resolución de los problemas que generan el mayor interés.

El análisis de las 32 conferencias matutinas de los primeros 50 días de gobierno muestra la centralización de la estrategia de comunicación del gobierno federal. El único vocero del gobierno es el presidente López Obrador y el vocero de cada secretaría es su respectivo titular. El resultado es un gobierno en el que los secretarios son los encargados directos de comunicar lo poco que informan las secretarías, y el presidente concentra la mayor parte de la comunicación para decidir qué temas se impulsan y cuáles se desechan.

El intento de desvío de la atención de los temas incómodos, junto con la centralización de la información en la figura del presidente, provocan que la estrategia de comunicación del gobierno federal sea ineficiente por tres razones.

Primera, cuando el presidente habla en las conferencias sobre temas que no son coyunturales, provoca desinterés y desaprovecha el potencial para posicionar esos temas en la agenda pública en otro momento con mejores condiciones. Por ejemplo, el lanzamiento de dos de sus programas de sociales más importantes (Jóvenes Construyendo el Futuro y Pensión Para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores) quedaron opacados en la agenda pública ante la ausencia de información respecto a la crisis de desabasto de hidrocarburos.

Segunda, al ser el presidente el único vocero y evitar exponer a medios a los secretarios relacionados con momentos de crisis, el flujo de información se vuelve lento y se generan incertidumbre y suspicacias. Como consecuencia, el manejo de crisis es subóptimo. Un ejemplo son todas las preguntas que el presidente evadió respecto a la recompra de bonos del NAIM en sus primeros veinte días de gobierno. La evasión del presidente y la ausencia de los secretarios Jiménez Espriú (SCT) y Urzúa (SHCP) generaron incertidumbre en los mercados hasta que finalmente se anunció que la oferta de recompra de bonos había sido aceptada.

Tercera, no se puede ignorar el costo de oportunidad de los secretarios de asistir a conferencias en las que no participan. Aunque es común que quienes ofrecen una conferencia de prensa se hagan acompañar de una parte de su equipo para mostrar unidad y fortaleza, el objetivo se deja de cumplir si la regla es la presencia en silencio de distintos secretarios que, además, después no amplían la información acerca de su trabajo y del desempeño de sus dependencias.

Las conferencias de prensa matutinas del presidente López Obrador pueden ser una herramienta poderosa en la estrategia de comunicación del gobierno federal, pero para eso se tienen que corregir dos errores que se han observado constantemente en los primeros 50 días de la administración. Primero, es necesario aprovechar las conferencias para que el flujo de información sea transparente y horizontal. Segundo, es importante descentralizar la comunicación para que el presidente no sea el único vocero del Gobierno y las conferencias matutinas no sean el único recurso informativo del Ejecutivo federal.

 

* Samara Fernández es egresada de Ciencia Política en el ITAM y Juan Ramón Moreno es egresado de Economía y Ciencia Política en el ITAM. Ambos son consultores en SPIN TCP.

 

 

Luis Estrada, La (des)información de las 12 Conferencias de Prensa del Presidente López Obrador, Nexos.

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