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Por Dalia Perkulis
Periodista con experiencia en publicaciones de lo que sea: salud, sexualidad, nutrición, psicolo... Periodista con experiencia en publicaciones de lo que sea: salud, sexualidad, nutrición, psicología, educación, cine, tecnología, negocios, moda, cultura, farándula, política y hasta deportes. Activista de medios digitales. La típica cinéfila que le da insomnio si no recuerda el nombre del actor de una película. No nació para ser esposa ni mamá, pero ama a su esposo y a sus retoños ante todo. Síguela en twitter: @daliaperk (Leer más)
16 retratos excéntricos. Entrevista a Felipe Restrepo
Por Dalia Perkulis
25 de diciembre, 2014
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“Rockstar”, así como “diva” o “vedette”, son términos que usamos de modo unisex para decir que algún  famoso es caprichoso. Sin embargo, no sólo hablamos de estrellas de rock o celebridades de la farándula. Hay “rockstars” escritores, chefs, músicos, médicos, políticos, artistas gráficos. Los hay en todos los ámbitos y se cotizan caro y a la alza. Luego, no todos valen lo que cuestan ni cuestan lo que valen y algunos definitivamente sí son astros en todos los sentidos.

“La fama, hoy más que nunca, es un tema que obsesiona a la gente. No creo que sea una virtud ni una tragedia. Es, simplemente, un hecho”, introduce a su libro 16 retratos excéntricos Felipe Restrepo Pombo, director editorial de la revista Gatopardo. “Despreciar a los famosos es tonto; venerarlos, aún más”.

Por eso en octubre del 2014 el periodista publicó su libro sobre 16 personajes famosos, trascendentes y reconocidos en sus respectivas áreas: Julian Schnabel y Peter Greenaway, artistas gráficos; Tim Burton y Clint Eastwood, cineastas; también Alejandro González Iñárritu, Gael García y Diego Luna, pero ellos en una sección independiente que se llama “La revolución mexicana”; Susan Sontag y Michel Houellebecq en el ámbito de las letras; en la fotografía Ruven Afanador y Spencer Tunick; en el arte de la gastronomía Ferrán Adrià y Gastón Acurio; dos personajes “sui géneris” de la arena política colombiana: Íngrid Betancourt y Antanas Mockus –el periodista Felipe Restrepo es colombiano–, y en la sección de “todólogos” (término de la bloggera, no del autor) el editor Benedikt Taschen y la cantante, modelo, ex Primera Dama, más lo que se acumule Carla Bruni. 17 personajes más bien, porque Diego y Gael van juntos como un ente en un solo retrato. “No se puede explicar uno sin el otro”, sostiene Restrepo. Si unos personajes califican en más de una categoría, por ejemplo Greenaway como cineasta o Julian Schnabel en los “todólogos”, es porque una hipótesis tácita en el libro o incluso una conclusión (optativa) es que todos los personajes convergen de alguna manera, ya sea frente a frente o metafóricamente.

Después de mucho quedar porque viaja un chorro, pero siempre atento e interesado en la misión, finalmente nos reunimos Felipe Restrepo y yo. No quiso que lo entrevistara por teléfono durante una marcha en la Ciudad de México que pospuso aún más nuestro encuentro “porque es mejor charlar en persona” y eso lo aclara también en la introducción de su libro. Es congruente.

“Yo también grabo con mi iPhone”, dice mi entrevistado al verme maniobrar en una amplia terraza equipada con mesa y sillas de las oficinas recién remodeladas de la editorial Travesías Media –antes Mapas–, que alberga a la revista Gatopardo, en la calle de Amatlán 33, en la mera colonia Condesa. Claro que Felipe bajó a recibirme al lobby con piso de mosaicos tipo marroquí y libreros llenos de hermosos “coffee table books” que edita la casa, como los que reinventó y popularizó Taschen en los años noventa. Sobre el editor Benedikt Taschen la revista Vanity Fair sentenció durante su boom noventero: “está bendecido con un radar cultural que nunca le falla”, y Felipe Restrepo: “hizo del arte algo cool”. Cosas que se leen en el libro del que vinimos a hablar.

Dalia Perkulis: Quiero felicitarte porque en tus textos hay lecciones amigables de historia y sociología camino a conocer a tus personajes, como el pueblo colombiano ultra conservador Bucaramanga donde creció Ruven Afanador, a donde difícilmente hubiera llegado si no fuera por tu libro, o el lugar tan socialmente complejo -Santa Coloma y Badalona*- donde González Iñárritu rodó Biutiful, el Alphabet City en el East Village de Manhattan, cuyas avenidas tienen nombres de letras o que el recinto donde Afanador tiene su estudio fotográfico solía albergar baños públicos que fueron clausurados en el auge del sida.

*Cito: “…entró a Santa Coloma y Badalona, donde encontró lo que llama “La realidad”. Ambos son barrios en las afueras que, durante los años cincuenta y sesenta , fueron poblados por españoles que llegaron a Cataluña en busca de trabajo. El gobierno de Franco los instaló ahí: eran grandes colonias de desplazados en su propio país. Luego empezaron a llegar los inmigrantes asiáticos, africanos y latinos. Hoy en día, menos del 10 por ciento de los habitantes son de origen español”.

Felipe Restrepo: Son cosas que te enteras cuando haces la investigación, entonces yo digo “qué interesante que el lector también se entere de esto, ya que está aprendiendo sobre este personaje”, ya que sale y eso para mí es muy importante en un texto periodístico, el contexto en que tú ves a tu personaje.

En el libro hay personajes secundarios como Sarah Jessica Parker y Hugh Grant. Junto a ella le tocó a Felipe sentarse a comer durante el receso de una sesión fotográfica en que el periodista investigaba al  fotógrafo Ruven Afanador :”Y quién eres tú (inició ella una conversación) ¡no importa, tú cuéntame!”, ralata el periodista. En el mismo estudio vio a Hugh Grant hacer bromas incomprendidas o a Courtney Love montada en personaje hablando con su “dealer”. “Disfruté mucho haciendo ese perfil (de Afanador). Es uno de mis textos favoritos”, vuelve a saborearlo Restrepo.

Felipe es un tipo bien parecido, cabello corto castaño a veces claro a veces oscuro según la iluminación, ondulado propenso a enredarse. Es peludo, de ceja abundante y vello en la nuca, aunque no usa barba se nota que le crece cerrada, tiene ojos claros alargados que se alargan más cuando sonríe y es uno de esos tipos que luce bien aunque no se arregle. A veces se arregla y a veces no. El día que lo conocí me pareció un “dandy” del buen vestir, incluso traía gasné. Hoy está más bien fachudo (creo que de jeans claros y camisa blanca arrugada por fuera, no tomé nota), pero se ve bien, es guapo. Es un hombre de mundo, eso se nota al simple saludo, así como al leer su primera página. Tiene la barba partida, tez blanca, la nariz fina y los labios delineados, el rostro sólido, un tanto grueso. Muy guapo. Es de mi estatura, calculo, de 1 metro 70.

DP: Según mi maestro, toda la literatura te remite a cinco temas universales, los más elementales.

FR: Yo diría que son dos: el amor y la muerte.

DP: ¿Y están en tu libro?

FR: Pues sí porque al final todas estas personas son creadores (el chef Ferrán Adrià de los máximos, nota de la bloggera). Bueno hay dos personajes políticos que no son creadores, Íngrid (Betancourt) y Antanas (Mockus), pero a mí no me interesó sólo su faceta en la política sino que ambos han hecho un discurso que es diferente y es creativo, entonces los pondría en la categoría de creadores. Estoy de acuerdo con tu maestro que todo lo que se escribe va a tocar necesariamente la muerte y el amor y pues sí a través de ellos está en mi libro.

DP: Coinciden los personajes en muchísimas cosas como la presencia del padre, en Schnabel cuyo perfil inicia con la memorable escena de su padre aterrado la víspera de su muerte, en González Iñárritu, que de pronto se cuestiona cómo será la vida sin su padre y la de sus hijos sin él, sobre el legado para sus hijos y que plasma estos cuestionamientos en Biutiful. En varios perfiles está el padre flotando. Yo personalmente tuve una relación simbiótica con mi padre que murió joven y me llamó mucho la atención eso del libro, me conmovió y me recordó a mi padre en muchos momentos.

FR: Es que yo creo que para todos la presencia de nuestros padres es súper fuerte y que todos los creadores al final se remiten a los padres y bueno, mis papás no se han muerto, pero me imagino que es un evento que lo marca a uno de por vida, ¡para siempre!

Sobre Interestelar, ejemplifica,  la película de Christopher Nolan, leyó una crítica que le pareció muy interesante, “decía que se puede leer como una carta de un padre a sus hijos pidiéndoles perdón por no haber pasado tanto tiempo en casa”.

FR: Es algo muy interesante del arte, de la creación, que es polisémico y tú le puedes encontrar el sentido que tú quieras. Yo tengo una relación muy cercana con mis padres y tal vez por eso aparece en los perfiles de González Iñárritu y Schnabel, etc. Pero no todo en la escritura es consciente, no me había dado cuenta de eso.

DP: Me caes muy bien además como autor, eres el amigo que quiero tener para conversar cuando leo tu libro. Hablan mucho de ti los personajes que escoges y las referencias que haces, como el conductor de televisión de la película Magnolia (Philip Baker Hall) que mencionas en el perfil de Carla Bruni para describir al conductor francés Michel Denisot.

FR: Es que cuando uno escribe debe tratar de ser muy visual y pues piensas en cine, en el conductor de tele de una película que toooodo el mundo vio, de un personaje del que toooodo mundo se acuerda… y es el de Magnolia.

Creo además que quienes escribimos tenemos mucho que aprender de cómo se hace el cine, porque en cine tú tienes que ser muy efectivo con el tiempo, con lo que muestras y cada minuto cuesta mucho y cada minuto vale y cada minuto debe funcionar dentro del esquema de tu película. Entonces los editores de cine son gente muy efectiva en su narración.

DP: Mi maestro de periodismo, ahora lo cito a él, dice que redactar es sintetizar.

FR:  “La escritura es edición”, dicen muchos autores.

A mí me gusta concebir mis textos como una narración cinematográfica, que todo está muy bien calibrado segundo a segundo, palabra a palabra y que al final te da una imagen muy visual y pienso mucho en escenas.

DP: Creo que es como una epidemia, casi todo mundo es cinéfilo, conocemos el mundo por el cine…

FR: Somos hijos del cine. Creo que la literatura cambió después del cine. Los escritores que había antes eran muy literales, hacían referencias muy cultas. Con el cine cambió la forma de narrar, cambió la forma de contar historias y todos vemos cine, mucho cine. De hecho vemos más cine de lo que leemos libros. Creo que es bueno, porque  la literatura tomó mucho del cine. Así como el cine ha tomado de la literatura muchas cosas, la literatura ha tomado del cine.

Las imágenes son algo de nuestra generación, de nuestra sensibilidad. Mis textos están llenos de referencias a películas, a textos, a libros, a pinturas que son cosas que me acuerdo cuando escribo. Me acuerdo de cosas y se enlazan.

DP: En otro orden de ideas, en tu libro haces retratos muy elaborados de algunos personajes como el de íngrid Betancourt –política colombiana secuestrada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en la selva durante casi 7 años–, qué bárbaro, un portento de pieza de periodismo narrativo del más alto nivel que he leído, y haces retratos más superficiales y concisos como el de Clint Eastwood.

FR: No es un libro de entrevistas, es un libro de perfiles. Yo siempre hago mucho énfasis en eso. El perfil es un género que por supuesto requiere de una gran entrevista o varias entrevistas a la persona que estás perfilando. Y además de eso requiere entrevistar a una cantidad de fuentes que te hablen sobre esa persona. En el libro hay textos que son retratos y otros que son más esbozos, porque al personaje lo vi menos tiempo, porque tuve menos acceso, porque quería retratar más bien cómo fue el encuentro con ese personaje, que es el caso de Clint Eastwood, con quien no tenía acceso a estar 5 días y a hablar con su familia y sus amigos, entonces quise retratar más bien el momento en el que yo lo conocí. Y hay otros personajes como Íngrid Betancourt y Ruven Afanador a los que tenía más acceso, tenía  muchísimo más cercanía y podía hacer unos retratos mucho más extensos y profundos. Entonces hay esos dos tipos de textos. No quiere decir que uno sea más riguroso que otro porque incluso los más cortos tienen rigor, por ejemplo el de Susan Sontag, es casi que sólo el recuento de lo que ella habló esa tarde que yo la conocí.

DP: Ese perfil me pareció redondo. Develaste un ángulo muy interesante de ella: su generosidad, su sencillez.  Haces un muy buen recuento de su obra y su trayectoria y además te dijo cosas interesantísimas, como que “los sesenta son un mito usado por la derecha, no por la izquierda” para demostrar el fracaso de la izquierda, lo novedoso y progresista. O que “hace treinta años sabíamos qué era el capitalismo, pero no sabíamos lo poderoso que era. Y sobre todo nunca creímos que el consumismo podría llegar a ser una ideología”.

FR: Es una de las intelectuales más importantes del siglo XX, una de las mujeres más importantes para el movimiento feminista, hizo y escribió de todo, teatro, literatura, ensayo sobre política y fotografía. Qué más podía decir de Susan Sontag, entonces me fui más bien por las características de ese encuentro y creo que le terminé dando ternura, me dio una tarde completa un año antes de su muerte y lo mismo con Clint Eastwood. Imagínate a esta leyenda de 83 años comiendo galletas conmigo para hablar de cine. Eso para mí quiere decir que son personas súper sensibles, súper inteligentes. En cambio las celebridades “clase B” que tenemos en nuestros países, se sienten los dioses porque han hecho 2 telenovelas…

Cuenta Felipe que él y su editor dudaron si incluir el perfil de Susan Sontag, porque es el más antiguo aunque lo re trabajó, pero que para él era importantísimo porque fue uno de sus primeros trabajos y ella se portó muy linda. Dice: “para mí es casi uno de los textos que le da sentido a este libro y no pensaría en quitarlo, porque es uno de los personajes más interesantes que yo haya conocido. Lo vuelves a leer y sigue siendo muy actual. Una intelectual de esas características ya dice cosas universales que se pueden aplicar en todo momento”.

Susan Sontag montó la obra de teatro Esperando a Godot en plena guerra de Sarajevo en 1993. “Ellos me dijeron que no eran animales y que también les gustaba el arte”, sostuvo en entrevista con Restrepo. “La vida seguía su curso normal en medio de la guerra. Y la gente que no está ahí no entiende esto”. Sontag sabía que Felipe es colombiano y le dirige la reflexión: “Por ejemplo, veo que en Colombia pasa algo muy similar. A pesar de la guerra la vida continúa”, le dice en el 2003.

DP: ¿Eso pasa ahora en México, necesitamos del arte para recordar nuestra humanidad y no sumergirnos en la crisis?

FR: Por supuesto creo que es lo que pasa en México ahorita, en los momentos de crisis tan profundas de valores y  de identidad, una de las respuestas es el arte, la creación. Justo en estos momentos es cuando más hay que consumir arte, cuando más hay que leer, que escribir, que producir, porque esa es la respuesta a una crisis como esta. Creo yo. Uno puede tomar un arma e irse a combatir o hacer lo que uno mejor sabe. Es lo que hace que una crisis se supere y que una sociedad avance.

DP: La tentación de ahondar en Sontag es irresistible. Ella confiesa: “Realmente no me gusta escribir ensayos, pero es como una adicción terrible”. Siento que mi responsabilidad es escribir sobre algunas cosas que son ignoradas y que no pueden pasarse por alto”. ¿Tú sientes la urgencia de hacer periodismo como ella de escribir ensayo?

FR: Sí. La verdad sí. Desde muy joven he querido hacer periodismo… O sea, cómo te puedo explicar… No creo que ¡me muero! si me prohíben hacer periodismo, podría hacer otra cosa, pero es una de las cosas que más me gusta hacer y espero poder seguir haciéndolo toda la vida. Para mí escribir es importantísimo, es también como… creo que te pasa a ti o a todas las personas que escribimos, es algo que no puedes postergar, es decir, hay algo que te gusta y quieres escribir al respecto, te gusta un libro, quieres escribir al respecto, porque creo que escribir es una forma de explicarse uno mismo lo que pasa y el mundo y no sólo es escribir por publicar sino escribir para entender y enenderSE. Entonces sí siento esa necesidad, pero tampoco… O sea me parece un poco caricaturesco los escritores que dicen “si no escribo me muero”. ¡No! Puedo pasar días sin escribir una palabra y todo, pero nunca pierdo esa necesidad y la de estar buscando constantemente temas para escribir, y la gente con la que más me entiendo son escritores, mis amigos son escritores, entonces sí entiendo la escritura como un estilo de vida, como el estilo de vida que más me gusta.

DP: Como tu lenguaje, tu forma de expresión…

FR: Como mi forma de ser y de entenderME y de entender el mundo en el que vivo, que a mí esa idea me obsesiona un poco ¿no?, entender este mundo tan extraño en el que vivimos, en el que pasan cosas tan raras, tan arbitrarias, tan tristes, tan difíciles. Creo que los grandes escritores lo que han querido hacer es eso, como tratar de darle un sentido desde su punto de vista a esto que nos ocurre que se llama… (risitas) vivir (risitas).

Esta entrevista continuará… sobre el hermano gemelo de 16 retratos excéntricos que se publicó en Colombia en 2013, sobre el oficio del periodista, el viacrucis para “publicar y no morir en el intento”,  los contrastes de las celebridades y alguna otra cosa.

 

@DaliaPerk

 

 

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