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Lilith Wannabe
Por Dalia Perkulis
Periodista con experiencia en publicaciones de lo que sea: salud, sexualidad, nutrición, psicolo... Periodista con experiencia en publicaciones de lo que sea: salud, sexualidad, nutrición, psicología, educación, cine, tecnología, negocios, moda, cultura, farándula, política y hasta deportes. Activista de medios digitales. La típica cinéfila que le da insomnio si no recuerda el nombre del actor de una película. No nació para ser esposa ni mamá, pero ama a su esposo y a sus retoños ante todo. Síguela en twitter: @daliaperk (Leer más)
Biografías femeninas (parte 1 de 3)
Todas tenemos una historia intrincada, por decir lo menos; la desgracia de los padres es que sus hijas y no las hijas de otros tengan la iniciativa de publicar la suya.
Por Dalia Perkulis
16 de abril, 2013
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Leí una serie de libros que, sin proponérmelo, resultaron biografías de mujeres. Si los libros llegan al lector en el momento que “uno” está listo para digerirlos, por azares del destino mi espíritu andaba ávido de biografías femeninas esta reciente temporada.

He deducido que TODOS, en este caso todas, tenemos una historia intrincada, por decir lo menos; la desgracia de los padres es que sus hijas y no las hijas de otros tengan la iniciativa de publicar la suya.

Deduje también que la infancia no tiene nada de tierna y que los trastornos de la alimentación acechan a muchas mujeres en algún momento de su vida, al menos a juzgar por esta reducida muestra de escritoras contemporáneas.

Enumero estas biografías en el orden que las leí. Sólo Girando en un tacón, de Regina Kuri, aparece en desorden al último, porque no formó parte de esta racha de hallazgos; es un viejo favorito, pero embona.

1. El cuerpo en que nací, de Guadalupe Nettel.

La escritora cuenta su vida marcada desde el nacimiento por un lunar en el ojo que le produjo problemas de visión y un aspecto raro. En formato de monólogo de diván en sesión de psicoanálisis, Nettel narra sus experiencias como hija de un matrimonio abierto hippie con tendencias al amor libre y al intercambio de parejas, en un ambiente en donde “a nadie se le negaba un vaso de agua ni un acostón”. Se trata de un ejercicio literario que surgió en un taller y su autora lo prolongó hasta convertirlo en esta obra con extensión de novela corta.

Nacida la autora en 1973, su testimonio personal plasma también la turbulenta coyuntura histórica que enmarca su infancia y adolescencia. El cuerpo en que nací es una radiografía de la generación del 73 y abarca a hippies excéntricos, refugiados latinoamericanos en nuestro país con la derrota de sus ideales a cuestas, represión, melancolía.

La historia personal incluye una abuela-tutora con muy poca capacidad de amar, que practica el oscurantismo y lee antiguos manuales de modales sobre el uso de los cubiertos pero no le da de comer a sus nietos; una madre ausente que abandona a sus hijos en pleno desarrollo para estudiar una maestría en La Sorbona de París, luego se los lleva a cohabitar con sus amantes en turno; un padre misteriosamente desaparecido y no por crímenes políticos; la pérdida de la inocencia y la búsqueda de identidad, desde luego.

Es una novela imperdible y tiene la virtud, entre muchísimas otras, de narrar los hechos en seco, aparentemente desprovistos de emotividad, tal como sucedieron en orden cronológico sin mayor interpretación ni juicio. Este estilo engañosamente frío deriva en un kamikaze emocional.

Una verdadera joya, el testimonio de una mujer que se percibió inapropiada por fuera y por dentro, que sobresalió escribiendo historias macabras, que se reencuentra con un trágico episodio de su pasado en una gira ya como escritora en la edad adulta y hoy es de las autoras mexicanas más contundentes.

Mucho que digerir en una prosa impecable y fluida cual debe.

2. No te detengas. Novela de Ana Terán, basada en la vida de Martha Cristiana, modelo, actriz, cineasta y colega de Animal Político.

La historia de una mujer diseñada para ser perfecta, como proyecto de vida de su padre atormentado.

Me acerqué a esta novela porque el día que conocí a Martha Crisitiana -de corto y ajustado vestido rojo a tono con sus carnosos labios del mismo color, melena oscura, largas piernas, estatura y porte de no mames, una acaparadora de atención a prueba de apáticos pues- le dije que se parecía a Paz Vega (ignoraba que era modelo, pero era evidente) y le insistí en que seguramente ya se lo habían dicho varias veces. A lo que me respondió que probablemente se parecía más a la (mega guapa) actriz española antes de que su papá le operara la nariz a sus 13-14 años en contra de su consentimiento, conducida al quirófano con engaños. Me dije: “esta mujer tiene una historia tormentosa”. (Bueno, en honor a la verdad, ella me dijo que se operó la nariz a los 13-14, yo le respondí que según yo no era apropiado antes de los 18 y ENTONCES me explicó que su papá la operó sin su consentimiento).

Después de haber oído eso y en cuanto me enteré que circulaba una novela con su biografía, obvio corrí a comprarla y la leí ansiosa de llegar al oscuro espisodio de la cirugía. No hubo que esperar hasta ese evento biográfico para engancharme y darme cuenta a las dos primeras páginas que se trataba de una historia de horror (y superación), que quedaría satisfecho mi morboso apetito de tormento y que la rinoplastia venía completamente a tono con toda la novela.

No obstante mi vena oscura, quedé ULTRA satisfecha de que la novela terminara bien, eso me constaba desde que conocí a Martha Cristiana, no sólo por guapa (aunque también), sino por centrada e inteligente (aunque nadie tiene la autoridad de juzgar a los demás pero lo hacemos).

La escritora Ana Terán, quien hace años conoció a Martha Cristiana como alumna en un taller de escritura y la motivó a que escribiera su singular historia (sé que usé modalidades del término “escritura” tres veces, pero no quise sinónimos), finalmente se animó a hacerlo ella, impulsada-casi-que-obligada a divulgarla, yo creo que no descansó desde que la oyó hasta que la vio publicada bajo su firma.

Lo único malo del libro es el título. Parece de superación personal, que sí lo es ciertamente, pero no es “un libro más” de auto ayuda, sino una novela muy cruda, basada en pantanosos hechos reales, que afortunadamente termina bien. Credencial del IFE necesaria para leerla, de hecho, está fuerte. Al recorrer la trama, la frase “no te detengas” cobra sentido y no es motivacional, sino una condena impuesta por el padre estricto que sólo valora a su hija en la medida de sus logros, al estilo de un Dr. Frankenstein obsesionado con su creación, pero abocado a la belleza y el éxito a cualquier precio.

Nacida en una familia de políticos de alcurnia y con una precoz noción de que en la élite de la clase política no todo es lo que parece, “Crista”, la protagonista, aprende desde muy temprana edad a aparentar, a evitar el escándalo y a sacrificarse. No te detengas tiene enormes detalles que redundan en la contradicción del glamour-tormento de su infancia, como sus bellísimos perros, Dona y Buñuelo (“alimentos curiosamente prohibidos en el hogar de Crista”, señala Terán en la novela); una mafufa estructura triangular con tubos y cordones diseñada por el papá para enderezar-torturar las rodillas de su hija y otros exquisitos complementos como amigos misteriosos, mota, alcohol, cadáveres y bueno, ya verán.

Lo bueno, dice Martha Cristiana, es que es una novela y ella siempre puede escudarse bajo el argumento de que los pasajes más incómodos son ficción. Ana Terán nos entrega una biografía novelada donde sospecho que los aspectos más escandalosos sí corresponden al terreno de la realidad de Martha Cristiana.

Para los morbosos como yo, créanme, hay mucho material para saciar ese apetito de “cuál será la oscura historia detrás de la hermosa imagen de Loreal”.

 

Próximas reseñas:

3. Biografía del hambre, de Amélie Nothomb. Una hija de diplomáticos errantes encuentra en la anorexia un aliado portátil. Destacada escritora belga-japonesa-parisina, rockstar de la literatura. Enorme libro escrito en breves viñetas de suprema poesía.

4. Apenas Marta, de Lorea Canales. Una novela que exhibe el México (¿los Méxicos?) socialmente polarizado, en el que habita una mujer llena de lujos y de carencias afectivas.

5. El Castillo de Cristal, de Jeannette Walls. Franca auto biografía de una escritora – periodista que creció (casi) en la indigencia impuesta por sus padres como forma de vida, quienes a su vez tenían paradójicos sueños de grandeza.

6. Girando en un tacón, de Regina Kuri. Autobiografía, testimonio de una adicta recuperada.

 

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