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Lilith Wannabe
Por Dalia Perkulis
Periodista con experiencia en publicaciones de lo que sea: salud, sexualidad, nutrición, psicolo... Periodista con experiencia en publicaciones de lo que sea: salud, sexualidad, nutrición, psicología, educación, cine, tecnología, negocios, moda, cultura, farándula, política y hasta deportes. Activista de medios digitales. La típica cinéfila que le da insomnio si no recuerda el nombre del actor de una película. No nació para ser esposa ni mamá, pero ama a su esposo y a sus retoños ante todo. Síguela en twitter: @daliaperk (Leer más)
Canciones tristes para el Día de San Valentín
¿Andas festejando el Día de San Valentín? Aquí te dejamos la selección de Dalia Perkulis de las canciones más tristes para que te azotes como se debe.
Por Dalia Perkulis
14 de febrero, 2014
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Démosle una checada a canciones tristísimas con motivo del Día de San Valentín, para aquellos que les gusta sumergirse en su soledad y tristeza como pulpos en su tinta en estas fechas (evitemos ese lugar común de “para los Grinch” del Día de San Valentín. Grinch, ese conocido duende verde que odia la Navidad y que fue creado por el escritor y artista gráfico Dr. Seuss). El día de San Valentín se celebra cada 14 de febrero, como ustedes saben, y  también se conoce como el “Día de la amor y la amistad”.

Esta lista no tiene orden ascendente o descendente ni de ningún tipo, sólo surgió por la tristeza que me produce oír cada vez, invariablemente, la siguiente canción que es la primera de la lista:

 

Lost Cause, Beck

Por más veces que la escuche no deja de sumirme en un estado melancólico esta triste canción que compuso Beck como parte de su disco Sea Change (2002).

Cuenta la leyenda que el músico cachó a su querida novia en flagrante infidelidad y compuso en una sola semana y muy cerca de su treintavo cumpleaños este álbum completo, uno de los más tristes de la historia -no me dejarán mentir- como catarsis y duelo de su pérdida amorosa. Lost Cause es un digno representante del sentimiento de derrota que Beck plasmó en este álbum.

Ah, cómo agüita esta canción. “Uno”, al menos yo, no consigue hacerse inmune a sus poderes devastadores por más veces que la oiga. Recuerdo haberla escuchado con sobrepeso y tirándome a los carbohidratos con una sensación de derrota compartida con Beck que no habría de ceder, o así se sentía mientras tragaba y coreaba mentalmente uno de sus versos:

“Estoy cansado de luchar, luchar por una causa perdida…”

En mi caso significaba que nunca sería flaca ni dejaría de comer compulsivamente, pero llene usted el espacio en blanco de su causa perdida al escucharla y sumérjase en la conmiseración. La música con tristes instrumentos de cuerdas y el tono de voz de Beck le darán una ayudadita.

Este 14 de febrero, quién lo dijera, Beck va a participar con una canción romántica en un disco que se venderá en los Starbucks de Estados Unidos (ya es costumbre una edición especial de esta fecha), donde cada intérprete invitado hace un cover a una canción de amor y él eligió Love, de John Lennon. Dicen que le quedó increíble.

Qué se puede esperar de un músico que se dio a conocer con su sencillo llamado Loser: “Soy un perdedor, soy un perdedor querida, así que por qué no me matas”.

 

Everybody Hurts, R. E. M.

El video. Tan desesperanzador, tan triste. Se trata de un embotellamiento vial multitudinario donde cada uno de los individuos atorados se enfrasca en sus reflexiones íntimas de lucha, fracaso y sus problemas cotidianos. La canción. Dios. Del álbum Automatic for the People (1992).

“Todo mundo sufre a veces… A veces todo está mal… Todo mundo llora a veces”.

Canción y video tienen también su parte reconfortante y esperanzadora:

“Aguanta… No te des por vencido…”

El video tiene un mensaje redentor de emancipación ante el dolor y el trajín cotidiano.

En fin, cómo lloré y me hundí intencionalmente en el sufrimiento escuchando esta canción los últimos dos años y medio de la vida de mi padre que pasó desahuciado con cáncer.

También R. E. M. tiene una canción ultra optimista y alegre, para nuestro regocijo, que se llama Shiny Happy People. Porque las bandas, como las personas, son polifacéticas.

 

All Apologies, Nirvana

Nota: Checar las palabras de Kurt Cobain al final.

Esta canción del álbum In Utero de 1993 contiene el que a mí me parece el verso más triste de todas las canciones del mundo:

“¿Qué más debería de ser? Todas mis disculpas”.

Para todos los que sentimos que no damos el ancho ante una persona, ante la familia o la sociedad, que podremos morir en la raya y nunca seremos suficiente.

A mí me parece tristísima a más no poder.

Incluye otras frases grandiosas como:

“¿Qué más podría escribir? No tengo derecho…” (Escribir y derecho hacen un juego de palabras en inglés)

“Ojalá fuera como tú, fácil de sorprender…”

“Todo es mi culpa. Asumo la culpa desde mi vergüenza…”

“Estoy casado casado, enterrado…” (Riman muy bien en inglés también)

Y así, de otras monerías como éstas va toda la canción.

Aderezada con el destino fatal de Kurt Cobain que, muy congruente con sus composiciones, se suicidó de un tiro porque nomás no se hallaba, esta canción que de por sí es desgarradora se torna todavía un poco más. Dura, sórdida, desesperanzadora. Cobain convertido en canción. Un alarido de insatisfacción personal, general, universal.

Les dejamos el video de la versión en vivo del “Unplugged” de Nirvana. El Unplugged era un formato de recitales de diversos artistas que producía y transmitía “a fines del siglo pasado (XX)” la cadena de videos MTV y consistía en que la banda tocaba sus éxitos adaptados a versiones acústicas. El Unplugged de Nirvana (grabado en el 1993 y publicado en 1994, el año de la muerte de su líder) es el más visto y famoso de todos estos conciertos de artistas variados y ganó un Grammy como mejor álbum de música alternativa.

 

Hurt, Nine Inch Nails (NIN por sus siglas)

Esta canción es perfecta. Y terrible. Es terriblemente perfecta y perfectamente terrible.

Contiene versos así:

“Me lastimé (pinché) hoy para ver si todavía siento

Me enfoco en el dolor, lo único que es real

En qué me he convertido, mi más dulce amigo

Todo el que conozco se va al final

Y tú pudiste tenerlo todo, mi imperio de mugre

Te voy a decepcionar, te voy a herir…”

Y así de alegre y romántica sigue hasta el final, como:

“Uso esta corona de mierda

Tú eres alguien más, yo sigo justo aquí…”

Su letra, su música, su tono, todo es perfecto. Y es terrible su contenido. Es más intensa y existencialista que la mismísima Náusea de Jean Paul Sartre. Escrita por su líder, Trent Reznor, Hurt es una canción de Nine Inch Nails publicada en el álbum The Downward Spiral (1994).

Seguramente después de componer ésta (estoy especulando) vino la inspiración para escribir Closer (mismo álbum) y “salirse de él mismo”. Una canción que habla del deseo sexual en su forma instintiva, elemental, mamífera, carnal, primitiva, del sexo evasivo de la mente. Citamos: “Tú me permites violarte, tú me permites profanarte, tú me permites penetrarte; Ayúdame a salir de mí. Quiero cogerte como un animal, quiero sentirte desde adentro, toda mi existencia es errónea, tú me acercas a Dios. Ayúdame, es tu sexo lo que puedo oler”. Y así.

 

Something I Can Never Have, NIN

Otro sencillo desolador de NIN es Something I Can Never Have (del álbum Pretty Hate Machine, 1989). Es parte de la banda sonora de Asesinos por Naturaleza (Oliver Stone, 1994) y dice cosas así:

“Sólo quiero algo que nunca puedo tener”, refiriéndose a un amor imposible, obvio, y tiene otros dardos en su letra como “gris sería mi corazón si tuviera”. “Haz que esto se me quite, voy por una sola cosa y estoy empezando a asustarme. Haz que esto se me quite, sólo quiero algo que no puedo tener”. Con un piano maestro a manos del mismo Trent Reznor y su voz –gritos de repente– de desesperación.

 

Hurt, Johnny Cash

Es un cover que Johnny Cash le hace a la canción de NIN arriba mencionada  y aplica el mismo tono desgarrador, sólo que se suma el factor “vejez de una leyenda musical cantando esta rola en las postrimerías de su vida”. Es Hurt desde la voz (literalmente) vieja, cansada, de un hombre maduro despidiéndose de la vida. Aunque se trata de una figurota en la escena musical y no de su ocaso, ya que Cash “el hombre de negro” la grabó en la cima de su reconocimiento público como artista. Es una versión melancólica por donde se le vea.

 

Creep, Radiohead (1992)

Esta canción no necesita presentación, al menos para los que tenemos más de 30 años. Es un himno al inadaptado. Al “cretino”, traducción de “creep”.

Habla de un Don Nadie, alguien raro, un fenómeno, un tullido social, o al menos así se expresa de sí mismo el “narrador”/intérprete que quiere todo y sabe que no obtendrá nada. De un amor platónico, obvio.

Es parte de la banda sonora de El triciclo, una de las películas más deprimentes y desesperanzadoras que he visto en mi vida, lo digo sin titubear (del director Tran Anh Hung, 1995). Se trata de un muchacho paupérrimo que maneja un bici-taxi en Vietnam y de su imposibilidad de emerger de la pobreza, violencia y marginación que lo asfixian.

 

Hey you, Pink Floyd

Del álbum The Wall (de 1979 y la película homónima de Alan Parker, 1982)

En realidad todo el álbum The Wall, que es el argumento de la película musical del mismo nombre, aplica a música deprimente y desoladora, pero tomamos el corte Hey You como muestra. El disco y la película The Wall tratan de lo más bajo que puede caer el hombre en su búsqueda existencial: la guerra, el asesinato, el fascismo, el borreguismo. Es sobre la descomposición social que conduce a la descomposición individual y viceversa.

“Hey tú, ahí afuera en el frío, quedándote solo, haciéndote viejo

¿Puedes sentirme?

Hey tú, ahí afuera solo, sentado desnudo en el teléfono

¿Quieres tocarme?

Hey tú, con tu oído contra el muro, esperando alguien a quien llamar afuera

¿Quieres tocarme?…

Hey tú, me ayudarías a cargar la piedra

Abre tu corazón que ya vengo a casa…”

Y esta letra se intercala con solos de guitarra característicos de Pink Floyd, esos que calan hasta el tuétano.

 

Perlas, El columpio asesino

El columpio asesino es una banda de Pamplona, España, que presenta esta canción, la más joven de nuestro conteo, en su más reciente disco Diamantes, del 2011.

Esta canción la oí, como casi todo lo que oigo en la radio, en Reactor 105.7 F. M., y me impactó tanto que me fui a buscarla y a escucharla por mi cuenta para corroborar que había entendido bien y sí, en efecto, es mega triste. Dice así:

“Han sido tantos los errores acumulados que podría hacerme un collar, un collar de perlas, de grandes perlas premiadas, así son mis perlas, mis perlas acumuladas…

Sé que no lo hice bien, ahora sé que mal es lo mejor que lo puedo hacer

No pretendo arreglar el daño que está hecho ya

Pero por favor ábreme la puerta hoy

Por favor concédeme tregua hoy…”

Una digna canción de un perdedor. No se la pierdan. Es desgarradora y hermosa. Su letra, su música, la atmósfera. Escúchenla.

 

Yo no nací para amar, Juan Gabriel (1980)

Así dice tal cual: “Yo no nací para amar, nadie nació para mí”. No requiere mayor explicación. Pero escúchenla. Les aseguro que no tienen presente toda la auto conmiseración que contiene su letra.

Y la mayoría de la discografía de Juan Gabriel, así como la de Pink Floyd, podría incluirse en esta lista.

Disfruten pues.

Feliz día de San Valentín. Feliz mes del amor.

 

@daliaperk

 

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