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Por Dalia Perkulis
Periodista con experiencia en publicaciones de lo que sea: salud, sexualidad, nutrición, psicolo... Periodista con experiencia en publicaciones de lo que sea: salud, sexualidad, nutrición, psicología, educación, cine, tecnología, negocios, moda, cultura, farándula, política y hasta deportes. Activista de medios digitales. La típica cinéfila que le da insomnio si no recuerda el nombre del actor de una película. No nació para ser esposa ni mamá, pero ama a su esposo y a sus retoños ante todo. Síguela en twitter: @daliaperk (Leer más)
Caso por caso
Por Dalia Perkulis
13 de enero, 2012
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Desprecio a Miguel Sacal Smeke, ”el golpeador de Bosques”. Y no tengo por qué salir a decir que “yo no soy así aunque sea judía”, así como la Iglesia no tiene por qué justificarse cada vez que cae un narco con medallitas de la virgen.

No veo a todo el gremio de maestros saliendo a deslindarse de la bruja de Elba Esther, ni creo que todos los ginecólogos deban reivindicarse porque uno sea negligente, ni todas las reinas de belleza deben notificarnos que no se involucran con narcos.

No todos los curas son pedófilos, ni todos los árabes son terroristas desde septiembre ’11. Es caso por caso.

También desprecio a Carlos Talavera Leal, el ex funcionario de la Sedesol, quien fue despedido en diciembre del 2011 por sus comentarios discriminatorios en redes sociales sobre el olor de las mujeres indígenas en Uruapan, Michoacán. Desprecio a “las ladies de Polanco” y a Paulina Peña Nieto. Pero ignoro si todos estos son musulmanes, budistas, testigos de Jehová, católicos o ateos.

Es gravísimo que “prole”, “indio” y “asalariado” sean los peores insultos en una sociedad cuya mayoría cumple con esas características. Eso sí.

Extrapolemos. De repente tenemos que mendigar la entrada a otros países y justificarnos de que somos inocentes, ya señalados culpables de antemano por portar pasaporte mexicano. Qué gacho.

Por qué nos dolió tanto cuando Canadá impuso la visa para mexicanos en julio del 2009. Pues porque el desprecio del gobierno canadiense nos devolvió implacablemente el reflejo de la fama internacional que nos creamos.

Así como nos cayó la influenza en abril de 2009 y nos aislaron en cuarentena algunas naciones, la fama de ciudadanos de quinta de pronto nos infectó -junto con el narcotráfico y la violencia- como una pandemia y hazle como puedas.

En Sudáfrica eran discriminados los negros y, con la caída del appartheid en los noventa, el resentimiento se volcó contra los blancos, de la noche a la mañana. Pues qué miedo, no sabemos qué día nos toca amanecer como enemigo público, así arbitrariamente, por decreto o por moda.

Lo primero que supe del caso Sacal fue por mi hermano que me envió un mail temprano en la mañana. Decía: “por cerdos como éste nos odian” y adjuntó el ominoso video de “el golpeador de Bosques” en acción.

El Comité Central de la Comunidad Judía de México emitió un pronunciamento* en contra de los hechos violentos protagonizados por Miguel Sacal, porque más pronto caen las generalizaciones antisemitas que un cojo.

Por qué nunca se oye: “la actriz judía Natalie Portman” o “el director judío Darren Aronofsky”, pues porque no viene al caso y, obvio, porque si aportan algo edificante, no es noticia que son judíos. Y está bien, no debería subrayarse el distintivo ni en las buenas ni en las malas.

Ah, pero que no fuera un fraude o cualquier delito, porque entonces sí, que “el estafador es judío” es lo primero que se divulga.

El júbilo y la vergüenza deberían de ser de todos como especie humana o si no, única y exclusivamente de sus perpetradores.

Ya parece: “no soy violador aunque soy humano, ¿eh?”; “no soy corrupto aunque soy humano, ¿eh?”; “soy un genio porque otro descubrió la penicilina”. No pues no.

Así de absurdo es defenderse con argumentos como “no soy prepotente porque soy judío, ni soy ilegal porque soy mexicano, eh?”.

No nos atribuyamos méritos, delitos, ni prejuicios que no nos corresponden.

Con gusto excluíamos a Sacal de la comunidad judía como se expulsa a un miembro no deseado de un club deportivo y con gusto le boicoteamos sus negocios, es un placer. Pero no nos representa a todos. Es caso por caso.

*Comunicado del Comité Central de la Comunidad Judía de México sobre los videos difundidos de Miguel Sacal Smeke:

La Comunidad Judía de México reprueba este tipo de actitudes y comportamientos de cualquier persona, por ser violentas, prepotentes y discriminatorias, al tiempo que manifiesta que las conductas individuales no pueden ni deben ser generalizadas a todo un grupo de la sociedad.

Asimismo, confía en que el proceso legal que está en curso resuelva satisfactoriamente esta situación.

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