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Lilith Wannabe
Por Dalia Perkulis
Periodista con experiencia en publicaciones de lo que sea: salud, sexualidad, nutrición, psicolo... Periodista con experiencia en publicaciones de lo que sea: salud, sexualidad, nutrición, psicología, educación, cine, tecnología, negocios, moda, cultura, farándula, política y hasta deportes. Activista de medios digitales. La típica cinéfila que le da insomnio si no recuerda el nombre del actor de una película. No nació para ser esposa ni mamá, pero ama a su esposo y a sus retoños ante todo. Síguela en twitter: @daliaperk (Leer más)
Celebrity Deathmatch: Alejandra Sota vs. Joaquín Vargas
Dalia descubre por qué el conflicto de la banda de 2.5 Ghz se da a unos cuantos meses que el gobierno de Calderón termine, gracias a una entrevista de Carmen Aristegui a Jorge Zepeda
Por Dalia Perkulis
23 de agosto, 2012
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Nadie da paso sin huarache.

Anoche me descarrié y vi el noticiario nocturno de Carmen Aristegui en CNN. No cabe duda que mi interés periodístico me ha pervertido, porque suelo dormirme a las 9 P.M. (cinco minutos después de acostar a mis retoños; mentira: cinco o cincuenta minutos antes de que mis retoños se acuesten. En el rol de madre, la disciplina no es mi fuerte).

Carmen, “juez y parte”, o “chivo expiatorio” de la disputa -modo: “marchantes de La Merced” sólo que con cámaras y periodistas de testigos- entre el gobierno federal y MVS por la concesión de la banda 2.5 GHz, entrevistó al periodista Jorge Zepeda.

Zepeda planteó en tres puntos su hipótesis de por qué este “manotazo” (sic) a la empresa MVS tiene lugar tres meses antes de la salida del actual gobierno. Sintetizo humildemente a continuación:

a) Como medida de apoyo del presidente Felipe Calderón a Televisa, que es competencia de la empresa de telecomunicaciones MVS, además de un potencial adversario para adquirir la banda que actualmente concede el gobierno a MVS. Televisa amplió exponencialmente su alcance en comunicaciones, ya desde antes monopólico, al asociarse con la empresa Iusacell.

b) Como un guiño del presidente saliente Calderón al presidente entrante (“virtual”, “semi oficial”, “candidato electo por refrendarse”, cualquiera que sea su status, pero el próximo presidente a fin de cuentas) Enrique Peña Nieto. Probablemente, especulaba el periodista Jorge Zepeda, acuerdo financiero de por medio.

Este inciso de su hipótesis lo basaba en el hecho de que Peña Nieto ha sido reiteradamente señalado como el candidato de Televisa, tanto por el movimiento #Yosoy132 como por cualquier ciudadano que sepa sumar dos más dos (que no son cinco por decreto, como escribió George Orwell en su novela 1984).

Según este análisis, el desprestigio de la empresa MVS o, peor aún, la finalización de su concesión de la banda 2.5 GHz por parte del gobierno beneficiaría directamente al emporio Televisa, como se explica arriba. Al ostentarse Felipe Calderón y no Peña Nieto como “el malo de la historia” que tuvo la iniciativa de retirar la concesión a MVS para someterla a concurso, le ahorraría un enorme costo político a Enrique Peña, cuyo tufo a Televisa ya no se le quita ni tallándolo con piedra pómez durante los próximos 6 años.

En este punto, precisaba el periodista, cabía señalar que el pleito entre presidencia y MVS fue detonado por una petición en julio de 2008 por parte de  Cablevisión, filial de Televisa, al gobierno federal de reasignar la banda ancha concedida a MVS para darle un mejor uso.

c) En el tercer punto, el analista sostenía que el presidente Calderón no se quiso ir sin antes dar el sablazo final en la afrenta que le declaró la periodista Carmen Aristegui (conductora del noticiario matutino de MVS, estrella de la empresa) al haberle exigido una aclaración sobre su presunto alcoholismo, sugerido por los petistas en la cámara de diputados mediante una pancarta.

Carmen Aristegui fue suspendida de la empresa MVS en febrero de 2011 por haber “faltado al código de ética” de la empresa, léase por haberse metido con la reputación del presidente. Para regresar a su noticiario se le condicionó a que ofreciera una disculpa pública al presidente Calderón (redactada no se sabe si por presidencia, por los directivos de MVS o por ambos), la cual se rehusó a pronunciar porque atentaba contra su credibilidad y bien ganado prestigio, y finalmente le fue devuelto su noticiario aun sin haber leído la disculpa. Como yo educo a mis retoños, más o menos: “discúlpate o no hay dulce, discúlpate o no hay dulce”. Pues no se disculpan y les toca combo de dulces con todo y refresco. El papá barco vendría siendo Joaquín Vargas, quien primero quiso complacer al Gobierno, luego al público de Aristegui y total no quedó bien con nadie.

Según este tercer punto, en palabras mías y no de Zepeda: “la venganza es un plato que se come frío”, o “el que ríe al último ríe mejor” y ése vendría siendo Calderón.

El ring de este combate a gritos, sombrerazos y sartenazos como Rapunzel (hablo metafóricamente), dirimido a manera de civilizadas acusaciones que si quitara uno el sonido parecerían declaraciones plagadas de corrección política, consiste en una sucesión de conferencias de prensa encabezadas por “en esta esquina” la vocera de la presidencia, Alejandra Sota, y “en esta otra” el presidente del consejo de administración de MVS, Joaquín Vargas, que rememora a “Celebrity Deathmatch”, un programa noventero de la cadena MTV donde cada episodio un par de celebridades replicadas en figuras de plastilina se disputaban a muerte un marido, un rol en una película, la popularidad entre los fans o la autoría de un guión, por ejemplo.

En mi imaginación Vargas y Sota sostienen un combate de esgrima con sus enormes narices de Pinocho que crecen conforme se acumulan sus declaraciones. Él dice que el posible rescate de la banda todavía concesionada a su empresa obedece a intereses políticos, entre ellos la furia del presidente Calderón porque MVS protegió a Carmen Aristegui; ella afirma que la amenaza del gobierno de retirar la concesión responde exclusivamente a intereses comerciales, al llano hecho de que MVS se rehúsa a pagar el precio establecido.

Además de que el pleito está cotorrísimo -claro en el interín “todos pierden” como diría la pirinola, excepto Televisa: pierde el periodismo, pierde la sociedad, pero ah cómo nos divertimos y no le hace mientras nos den “pan y circo”- la doctora en Ciencias Políticas María Amparo Casar nos cuestionó en clase sobre el por qué del “memento” de esta confrontación en plena coyuntura de transición presidencial y el análisis de Zepeda me pareció tentador.

En mi reducción a judía paranoica que es lo que soy, yo sólo doy gracias al cielo de que por fortuna ni el Sr. Vargas, ni el presidente Calderón, ni su vocera son judíos, porque sin duda éste ya habría sido un argumento usado en contra de cualquiera: de él por tacaño, oportunista, de ellos por mentirosos, mezquinos, vaya usted a saber, por judíos _____________ -llene usted el espacio en blanco- y no, suspiro de alivio, no hay judíos involucrados. No ha salido a colación, al menos no como arma letal, la religión de ninguno de los protagonistas de esta confrontación. Ignoro si son testigos de Jehová o budistas. Subrayo: este pleito es ajeno a la existencia del pueblo judío, es decir, existe con o sin la presencia de los judíos en el mundo. Solicito, asimismo, que cuando un sujeto de religión judía esté implicado en un escándalo, tengan la misma delicadeza de dejar su religión a un lado. Bueno, es judía la esposa del presidente de Televisa, Emilio Azcárraga, espero que eso no cuente. Si sí, de antemano, mil perdones por lo que nos toca a los judíos en este asunto.

A los mexicanos, público y pasajeros de este escándalo con destino incierto, nos hacen creer que hay libertad de prensa porque se está balconeando el asunto nada menos que ante los medios de comunicación como invitados especiales, algo inverosímil hace 20 años que era impensable cuestionar al Ejecutivo. Mientras, nos dan a mamar la doctrina de la censura. “Cuídense medios, renovamos nuestros mecanismos de control. No son inmunes”.

Nadie da paso sin huarache. Bueno yo, al hacer una oda al dueño del changarro de enfrente, Jorge Zepeda, director de sinembargo.mx, a riesgo de ser expulsada de este blog o ser acreedora a represalias por parte de María Amparo Casar, mi maestra a muchísima honra, por ventilar aquí asuntos del aula de clase. Pero sé que ni la doctora Casar ni Daniel Moreno van a reprenderme, al contrario, queda este texto como prueba de pluralidad y tolerancia editorial en animalpolitico.com, porque ¡hombre! hasta reconocemos al capitán de la competencia, tal como el gobierno nos hace creer la ilusión de que es transparente e incluyente.

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